023: Deconstrucción de la empatía

Quien no entienda el sarcasmo, sepa ofenderse en la calidad en la que sus capacidades se lo permitan.

Para todos los demás, que la reflexión detrás de estas palabras acerca de la naturaleza egoísta del ser humano encuentre un camino provechoso hacia su construcción espiritual.

023: Deconstrucción de la empatía

Madeleine: ¡Qué noticia tan triste! Fue tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento…

Me: Sí, es triste que se mueran porque eran los que me daban entretenimiento. Qué mal que no se muriera en lugar de ellos el que trapeaba en el edificio.

Madeleine: Bueno, esos son solo los directores confirmados. Hubo varios muertos.

Me: Sí, pero esos otros a nadie le importan.

Madeleine: Sus muertes son igual de lamentables…

Me: Aun así, solamente publicaron una lista de los directores muertos. ¿Por qué no publicaron una lista de todos los muertos?

Porque la gente anónima a nadie le importa. Al público general no le importa saber si se murió o no el tipo que lavaba los baños. (Y eso no quiere decir que su vida valga menos.)

Madeleine: Bueno, sí, tienes razón.

Me: Así que no me vengas con tristezas hipócritas.

La vida no tiene ningún valor si no es la de alguien famoso o alguien del que de algún modo te beneficies de manera importante y directa.

Aunque debo admitir que aún no estoy seguro de si mi falta de empatía es realmente una posición filosófica o simplemente se debe una carencia innata…

Tal vez podrías ayudarme a analizarlo.

Tendríamos que empezar por definir qué es la empatía y luego determinar si es moralmente correcta o no.

Pero en el caso que estamos discutiendo, se trataría más de simpatía que de empatía, ¿no?

¿Te sientes mal por los que se murieron o te sientes mal por los familiares que van a sufrir sus muertes? ¿O admites que te sientes mal porque esas personas que murieron te daban algo que ya no te podrán dar?

Madeleine: Por lo primero.

Me: Lo primero son dos opciones, y son contrarias.

Solo sería empatía si te sintieras mal por las familias. Sentirse mal por los muertos no sería empatía porque los muertos no sienten nada. Así que sería más una especie de simpatía.

(Entendemos aquí, pues, a la empatía como a la capacidad de sentirse de una manera aproximada a como se siente el otro.)

Y no me jodas. Estoy seguro de que, hasta antes de que yo lo mencionara, en ningún momento pensaste en sus familias.

Es más, ni siquiera sabes si tienen familia o no. Así que es imposible que sientas empatía por gente que no conoces, y que tal vez ni siquiera existe.

Todo el mundo tiene familia, probablemente. Pero no conoces a nadie en específico, así que no te puedes sentir mal por ninguno de ellos. Aun si te sintieras mal por ese concepto de familia, no sería empatía con ninguna persona real.

¿Así que por qué sentir esa supuesta empatía?

No es como si estuvieras haciendo algo bueno por ellos por sentirte mal. Digo, aparte de compartir imágenes en las redes sociales mostrándole al mundo lo buena persona que eres al preocuparte por otros.

¿Entonces dirías que es moralmente correcto sentir esa empatía?

Yo diría que sí, solo si puedes y haces algo para mejorar sus situaciones.

De lo contrario, ¿de qué serviría que no solo ellos estén preocupados por sus muertos sino también tú?

Desde una perspectiva utilitarista, entre menos personas estén sufriendo o sintiéndose mal, mejor sería.

Así que déjale la infelicidad a los que no pueden evitarla y tú no te preocupes por ellos.

Por otra parte, solo estamos hablando en el caso de que realmente te sintieras mal por sus familias. Pero si eres sincera, tienes que admitir que ese no es el caso.

En ningún momento se te pasó por la cabeza pensar en la familia de nadie hasta que yo lo mencioné. Todo lo que pensabas era en nombres famosos y películas que has visto.

Pero está bien. Que sean famosos tampoco los hace ser menos personas.

Está bien si te sientes mal por la persona que dirigió tal o cual película. Mi problema es que la gente se sienta mal por esos, pero ignoren a todos los demás.

¿Es moralmente correcto hacer eso?

Sentirse mal por unos, pero ignorar completamente a otros.

Preocuparse por unos, pero no importarles en absoluto otros.

Yo diría que sí, de hecho.

Si fuera alguien cercano a mí quien muriera, digamos, mi propia madre, seguramente me sentiría muy mal. Estaría muy triste.

¿Pero por qué tendría que sentirme mal por alguien que no conozco?

E incluso si conozco a alguien, ¿significa que debo sentirme mal por la muerte de esa persona solo por el hecho de que la conozco? No lo creo.

El hecho de preocuparse por alguien probablemente es algo que solo se da como consecuencia del tipo de relación que tengas con esa persona.

Por ejemplo, yo he vivido gran parte de mi vida con mi madre. Ella me ha dado muchas cosas, ha estado conmigo cuando he tenido problemas, así que es natural que me preocupe por ella si le pasa algo, ¿no?

Aun así, si te fijas bien, sigue siendo algo muy egoísta.

Me preocupo por ella solo porque ella ha sido buena conmigo en la vida. Si hubiera tenido una madre diferente, o una relación diferente con ella, una en la que, a su vez, se hubiera preocupado menos por mí, seguramente yo también me preocuparía menos por ella.

Es la respuesta natural. Quieres ser bueno con quien ha sido bueno contigo.

¿Pero acaso deberías preocuparte por quien nunca ha hecho nada bueno por ti?

Si siguieras una filosofía cristiana, probablemente dirías que sí. Pero incluso los cristianos fallan a la hora de poner en práctica una premisa tan utópica.

Pero, otra vez, si lo miras desde una perspectiva utilitarista, entenderás que lo más correcto moralmente es la situación en la que menos personas posibles estén mal.

Y preocuparse por otros, sentirse mal por otros, ese tipo de empatía, por definición, es estar mal.

Por lo tanto, lo más correcto moralmente sería tratar de evitarla.

De todos modos, como dije, la respuesta natural es que trates de ser bueno con quien ha sido contigo. Que la empatía se da dependiendo de la relación que tengas con esa persona.

¿Entonces cuál es la relación que tienen las personas con la gente famosa?

¿Por qué en una tragedia como esta la gente se preocupa más por los nombres famosos que por el hombre que limpiaba las oficinas?

Dime.

¿Cuál es tu relación con esos directores para que te preocupes por ellos sin pensar que había otras personas ahí mismo que sufrieron exactamente lo mismo?

Es porque ellos fueron los responsables directos de proveerte cierto entretenimiento que disfrutaste, ¿no?

Y si es eso, está bien. No es más egoísta que preocuparte por tu madre que te ha dado todo en la vida.

Tal vez si hay una diferencia, sería cuantitativa… Y supongo que al final de cuentas, eso es lo que me molesta. Esa desigualdad.

Y no lo digo tanto comparando a tu madre con el famoso… Sino al famoso con el anónimo.

Obviamente estarías llorando mucho más por tu madre y no solo poniendo caritas tristes en internet.

Pero entre el famoso y el anónimo…

¿Realmente la diferencia de lo que han hecho por ti es tan grande para que la vida de uno prácticamente pierda todo valor en comparación con la vida del otro?

Sí, creo que ese es mi problema con la empatía. Es demasiado desigual sin ninguna buena justificación. Al menos en casos como este.

En general, la gente famosa no ha hecho nada más importante que la gente que nadie conoce. Solo han tenido más suerte y más éxito.

Sí, el famoso te trajo películas, pero el que trabaja lavando los baños probablemente les pagó la universidad a sus hijos con mucho mayor esfuerzo.

¿Realmente debe importarme más la vida del famoso que no ha hecho nada directamente por mí?

Entiendo la empatía por familiares y amigos cercanos. Por la relación que has tenido con ellos, tal vez la empatía sea la respuesta natural.

Pero me parece que es muy desigual la empatía hacia alguien famoso, con quien realmente nunca has tenido una relación directa, en comparación con la nula empatía que sientes por una persona que sufre exactamente lo mismo, pero resulta ser menos conocida a nivel mundial.

Bueno, esa es toda mi diatriba acerca de la empatía por ahora.

¿Tienes algo que decir? Digo, aparte de: “tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento”. ¡Justo ellas! Y justo en ese momento.

Pero vaya coincidencia. Justo las cabezas creativas se encontraban en su lugar de trabajo en un día de trabajo. ¡Y justo ellas y no las cabezas menos creativas!

¿Por qué no podía ser un día en el que no estuvieran justo los más importantes? Y que solo se murieran las personas sin nombre y sin valor…

Madeleine:

*   *   *

Una pequeña nota del autor: Pensándolo bien, durante esta discusión me faltó tener en cuenta una cierta consideración. La no muy pequeña posibilidad de que el caso de empatía analizado aquí no fuese en realidad otra cosa que una mórbida curiosidad macabra por la muerte de los vivos. En ese caso, tiene sentido que se ignore a los anónimos, considerando que en realidad es posible que no existan, y por lo tanto carecen de la capacidad de ofrecer una satisfacción real a esa enfermiza curiosidad en la que hablar de la muerte de figuras “importantes” genera una interacción placentera entre las personas.

Que quede claro que no digo que sientan placer directamente por la muerte de otras personas, sino que el hablar de esas cosas con otros, al ser un tema de considerable impacto emocional (no necesariamente tristeza), se genera una conexión más profunda y placentera entre los interlocutores.

Pero bueno, eso será tema para otra discusión…

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007: La fantasía masculina por antonomasia

De antemano me disculpo a la audiencia sensible por la actitud sexista de Madeleine. Sus comentarios no reflejan el pensamiento del autor de este blog. Madeleine solo es un producto reflejo de la sociedad que la ha marcado.

De cualquier modo, cualquiera que lea este diario y se sienta a favor de la postura de Madeleine, está en todo su derecho de hacerlo. Tampoco puedo afirmar que mi pensamiento sea el correcto, y quien quiera defender una posición diferente a la mía, bienvenido sea.

Sin ser más…

007: ¿La fantasía masculina por antonomasia?

Madeleine: Ay…

Me: ¿Qué?

Madeleine: Why. Just… WHY.

Me: No soy fan de James Bond. De todos modos, ¿no es siempre una persona diferente? Que yo sepa, ya van como veinte hombres blancos heterosexuales, así que ya era hora de que fuera una mujer negra lesbiana, ¿no?

En cualquier caso, nunca me han gustado esas películas. Creo que no he visto ni una completa. Si hubiera sido una mujer desde el principio, tal vez me habrían gustado más.

Pero, en serio, ¿qué tiene de malo? ¿Es porque acaban de hacer lo mismo con la Sirenita y dos seguidos ya es “muy forzado”?

Madeleine: A ver. Que tampoco soy fan de las pelis; solo he visto una que otra. ¡Pero esto está mal! ¡El jodido James Bond es la fantasía masculina por autonomasia! No puedes simplemente poner a una chica ahí. Simplemente NO.

James Bond podría ser negro. Personalmente no me molesta que sea negro, sino el hecho de que sea una mujer.

Uno podría alegar que en la película de La Sirenita, sí, efectivamente en la trama no es muy relevante el color de piel de la protagonista, Ariel, pues la historia no está ligada a eso. A diferencia de otras películas con otros personajes como Esmeralda, la Mohana, Pocahontas… Todos los problemas de estas chicas si derivan de su condición étnica.

Aquí con lo de James Bond ocurre lo mismo. Solo que, en lugar de estar la trama correlacionada con la etnia, como con esas chicas, lo está con el sexo masculino.

Me: Wow. No me jodas.

Me sorprendes, Madeleine. No me esperaba eso de ti.

¿La fantasía masculina por antonomasia? ¿En serio? No me jodas. Ese es justamente el problema. Asignarle roles de género a cosas que no tienen por qué.

¿Sabes cuál es la verdadera fantasía masculina por antonomasia? Que les chupen el pito. Y según algunos pervertidos como Freud, incluso la de algunas mujeres también.

Madeleine: No digo que la fantasía sea buena… Solo que eso es lo que es el jodido James Bond.

Me: Fuera de eso, una fantasía no puede ser de un género o de otro.

¿Significa que si yo no tengo la fantasía de ser como James Bond entonces no soy un hombre? ¿Y por qué una mujer no podría tener la fantasía de tener los mismos “talentos” que el hombre?

Madeleine: Tampoco digo que sea algo absoluto.

Me: ¿Cuál es para ti entonces la fantasía femenina por antonomasia? ¿Hacerle el mejor sándwich a su hombre?

Madeleine: ¡No! ¡Ja, ja, ja!

Me: Y con “hacerle un sándwich”, me refiero a chuparle el pito.

Madeleine: A ver… El equivalente femenino serían todas esas pelis basuras tipo Las Sombras de Gray.

Me: ¿Las Sombras de Gray? ¿Es en serio? ¿Entonces la fantasía de las mujeres es ser sumisas? De verdad no me esperaba una mentalidad tan machista proviniendo de ti, Madeleine.

Madeleine: Es como si de repente cambiaran por un negro a la protagonista de Las Sombras de Gray o de cualquier juego de simulación de citas. 

¡El jodido James Bond es sexista!

Me: Y tú también, al parecer.

Madeleine: No estoy diciendo que esa saga sea buena por eso, o yo qué sé. Ese no es el punto.

Me: No. Estás diciendo que una mujer no puede hacer las mismas cosas que un hombre.

También existen mujeres sexistas. Hay feministas y hay machistas, como tú. No veo una razón por la cual James Bond no pueda ser una mujer.

Madeleine: Solo digo que el tipo siempre ha sido símbolo de la masculinidad. Cambiarlo por una mujer dudo que funcione.

Me: Puede que no funcione. Pero supongo que de eso se trata: de intentar cambiar esa jodida mentalidad machista.

Madeleine: Al cambiarlo así de la nada, producirán una aversión aun peor.

Nunca he dicho que la idea de Bond sea buena. Obvio no lo es. Solo que ese no es el camino.

Igual creo que tú y yo sabemos que todo esto está pensado para generar controversia y que todo el mundo hable de ello. Esa gente solo quiere nuestro dinero y atención, y que se hable de ello, más que “querer cambiar la sociedad y ser más inclusivos” y todas esas cosas.

Me: ¿Y por eso prefieres seguir con esa mentalidad?

Madeleine: Pues sigo creyendo que es tremendo error.

Me: A ver. Tratemos de llegar a unos acuerdos aquí… Empecemos por dejar las cosas bien claras. ¿Por qué dices que es un error que hayan elegido a una mujer James Bond?

Madeleine: Porque el personaje de Bond con toda su galantería, sex appeal y moda siempre ha estado ligado al género masculino.

Como mencioné, todo lo de Bond es algo muy fantástico. Casi el equivalente masculino a Las Sombras de Gray, donde tenemos a la chica “que no tiene nada de especial”, pero aun así termina con un harem de chicos detrás de ella, siendo deseada. Todos supermodelos con cuerpos de adonis y perfectos en todo.

Me: ¿Siempre ha sido así? ¿En serio? ¿Ese es tu argumento? Porque es un claro ejemplo de la Falacia de apelación a la tradición.

Madeleine: Pero es que esa es la idea del James Bond, un jodido espía mujeriego y seductor. Esa es la esencia del personaje, es su base.

Me: ¿Y por qué no puede ser una mujer igual de seductora?

Madeleine: Pueden hacer una espía así, pero no sería Bond. ¡El tipo se la pasa cogiéndose a una chica diferente en cada película! ¡Ajajaja!

Me: Y si es una mujer también puede cogerse a todos los chicos que quiera, ¿no?

Madeleine: Nadie ha negado que el personaje de Bond sea un machista.

Apenas en las últimas películas han tratado de cambiar un poco eso. Por ejemplo, le han dado más fuerza a los personajes femeninos. Las últimas chicas de Bond ya no eran solo las sidekick de cara bonita, sino que tuvieron más peso de la trama.

Me: Entendería lo de “está bien para otro personaje, pero no me cambian a mi personaje que ya está, si no fuera por el hecho de que a ese personaje lo cambian de actor en cada película.

En otras palabras, ella en realidad es otro personaje. Siempre lo ha sido, ¿no?

Así que no le veo el problema.

Madeleine: Bueno, no sabemos cómo manejarán a nivel de guion todo este asunto también… Yo solo veo ahí la receta perfecta para el desastre.

Me: ¿Por qué?

Esto es otra película, otro personaje. No tiene por qué ser cómo las otras y no por eso tiene que ser mala.

Puede que al final lo sea, pero no hay manera de saber eso solo porque hayan elegido a una protagonista mujer.

Madeleine: ¡Entonces no se hubieran colgado del nombre de Bond!

Si querían hacer una película de una mujer espía y seductora, mejor le hubieran puesto otro nombre y asunto resuelto.

Pero está bien, te daré el derecho de la duda. Aún ni siquiera sabemos de qué irá la película. Hasta que salga no sabremos nada. Solo sé que esto al público que ve Bond no le gustará nada. De entrada no les llamará la atención la idea de una Bond mujer, pero bueno… Ojalá los guionistas demuestren lo contrario y dejen a todos callados, incluyéndome.

Por ahora, me mantengo bastante incrédula de que algo así funcione.

Me: ¿“Al público que ve Bond no le gustará nada”?” Puede que sea cierto, pero lo que realmente quieres decir es que a ti no te gusta nada, ¿no es así?

Madeleine: Bueno, su personaje se basa en ser un seductor casanova, yo creo que el hecho que sea un hombre es esencial en la trama.

Me: El que James Bond sea un hombre machista no me parece muy importante para la trama.

Madeleine: Recuerdo que, en una de las películas, la misión era literalmente seducir a una heredera para sacarle secretos.

Me: Una mujer también puede seducir a otra, o el heredero podría ser un hombre. Es exactamente la misma trama, sin importar el género de los personajes. Además, todavía no has visto esta película, así que no puedes juzgar.

Madeleine: Sí. Por eso dije que daré el beneficio de la duda, pero me mantengo escéptica. Por ahora solo veo un escándalo mediático feo del nivel de las Ghostbusters.

Me: Parece que solo quieres evitar que tu opinión sea juzgada y por eso lo atribuyes todo a la tradición y la opinión popular, no hablas por ti misma.

Madeleine:

Flashforward

Reseña: Flashforward

Ficha técnica 
Título: Flashforward.
Autor: Robert J. Sawyer.
Género: Ciencia ficción.
Editorial: La Factoría de Ideas.
Número de páginas: 320.
Año de la edición: 2009.
Año de publicación original: 1999.

Valoración: 4/5.
☆ ☆ ☆ ☆

Sinopsis
(Libre de spoilers)

En el año 2009, un grupo de científicos lleva a cabo un experimento en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN con el objetivo de comprobar la existencia de la afamada partícula elemental conocida como el Bosón de Higgs. En lugar del descubrimiento de la partícula, sin embargo, el experimento produce un fenómeno global de traslación de la consciencia veintiún años hacia el futuro, el cual dura alrededor de tres minutos. Mientras que el caos resultante de haber dejado inconsciente a la humanidad durante este breve lapso de tiempo deja a los científicos en una situación comprometedora, por otro lado, las visiones del futuro experimentadas por cada individuo ofrecen a cada uno la posibilidad de decidir si dejarse llevar hacia donde se supone que deben estar o intentar luchar por tomar el control de sus propias vidas.

Opinión personal
(Puede contener spoilers)

Antes de dar mi opinión personal, voy a dar una breve descripción de los personajes principales para que el lector de esta reseña no se sienta perdido en mis divagaciones subsiguientes.

-Lloyd Simcoe: Científico canadiense encargado de diseñar y dirigir el experimento. En el momento del experimento se encuentra comprometido con su colega Michiko Komura, aunque en su visión del futuro se ve con una mujer diferente.

-Theo Procopides: Científico de origen griego, segundo al mando en la dirección del experimento. No tuvo ninguna visión, lo que implica que dentro de veintiún años estaría muerto, motivo por el cual se obsesiona con investigar su muerte para así tratar de evitarla.

-Michiko Komura: Científica de origen japonés, también presente durante la ejecución del experimento en el Gran Colisionador de Hadrones. Está comprometida con Lloyd en el momento del experimento. En su visión se ve en Japón, compartiendo tiempo con su hija.

Ahora sí, mi opinión.

Trama: En general, la novela se basa en una premisa bastante interesante, aunque se desperdicia un poco todo lo que se podría haber hecho con ella al centrarse solo en la perspectiva de unos pocos personajes que en su mayoría demostraron no ser particularmente cautivadores.

Ritmo: Salvo el episodio de los flashforwards (las visiones del futuro) y uno que otro pequeño flashback, la historia se narra de un modo muy lineal y los acontecimientos suceden de una manera muy fluida sin detenerse demasiado en la introspección de los personajes, lo que resulta como un punto a favor del ritmo de la historia (que se puede leer de corrido en pocas sesiones), pero uno en contra del desarrollo de los personajes.

Personajes: Cosas como la ansiedad y el pánico de Theo al obsesionarse con su muerte, o la decepción de Lloyd tras su matrimonio fallido, los aspectos más humanos de los personajes principales, no tuvieron impacto suficiente en la lectura. Por el contrario, se vieron opacados por la rápida sucesión de los eventos en la historia y el poco espacio que se dio en ella para profundizar en estos temas.

Y no solo el desarrollo psicológico que se le dio a los personajes es poco a lo largo de todo el libro. Además de eso, en el poco desarrollo que se les dio parece haber incoherencias en ciertos puntos. (Ver los análisis ulteriores)

Lenguaje: Otro punto a favor del ritmo en el que se desarrolla la historia es el tipo de lenguaje utilizado por el autor. La narración es sencilla y directa, con pocos adornos.

En cuanto al lenguaje científico utilizado en la novela, no solo es muy acertado y verosímil, sino que además en ningún momento resulta abrumador en sus descripciones para un lector casual que no esté del todo familiarizado con el género.

El tema de la obra: Probablemente la parte que más me ha gustado de la novela es la constante reflexión filosófica que se hace a lo largo de la historia (particularmente en la segunda parte) en torno al tema del libre albedrío. ¿Tenemos libertad para hacer lo que queramos con nuestras vidas o estamos condicionados a factores universales que van más allá de nuestra voluntad y condenados a vivir una determinada vida? La novela nos ofrece, a partir de los diálogos entre los diferentes personaje, interesantes planteamientos que apoyan cada una de las perspectivas.

Otra cosa que me gustó es el hecho de que el autor intentara abarcar, aunque de manera breve, todos los posibles aspectos en los que podría repercutir un fenómeno como el que se narra: desde sus consecuencias inmediatas a nivel físico hasta sus eventuales implicaciones sociales, políticas, religiosas, filosóficas, etc. Esto nos ofrece una visión bastante completa del mundo en el que se desenvuelve la historia.

Conclusión: Si bien considero que tiene una leve carencia en el desarrollo psicológico de sus personajes, en general es una buena obra. Creo que es una buena representante de su género. Recomendada para todos los amantes de la ciencia ficción y para todos los que nunca han leído un libro de ciencia ficción pero quieren dar el primer paso.

Por cierto, sé que hay una serie de televisión basada en este libro, pero no está entre mis planes verla en ningún momento pronto, así que no me interesa hacer ningún tipo de comparaciones.

Análisis ulteriores
(Definitivamente contiene spoilers) 

No quería que la reseña quedara muy pesada, pero ya que esta entrada se trata de dar mi opinión sobre la lectura, he tenido que hacer esta sección “aparte” para hacer ciertos comentarios muy particulares. Alerta de spoilers.

Sobre la coherencia de los personajes principales.

Lloyd. Un ejemplo de esto es el caso de Simcoe, quien se describió como alguien que se había visto bastante afectado desde su infancia por el divorcio de sus padres. Al principio tiene una posición determinista en cuanto al futuro, es decir, que piensa que es uno solo y que no se puede cambiar, pero a pesar de que se demostró que estaba equivocado en eso (a pesar del trauma por el divorcio de sus padres y del conocimiento de que podía cambiarse el futuro), al parecer nada de eso fue suficiente para que al final terminara casándose con Michiko y arruinando su matrimonio de todos modos, y más adelante conocer a la mujer que vio en su visión. Más que una incoherencia, en realidad solo es una falta de una cierta justicia poética o una elaboración más profunda de sus eventuales acciones que justificara esta aparente contradicción.

Theo. Ahora, una pregunta filosófica que no se ocurrió en el libro. Si Theo Procopides tenía tanto pánico por saber que iba a morir joven a sus 48 años, el hecho de saber que el futuro no era inmutable ¿debería aliviarlo o causarle más pánico? ¿No habría sido mejor saber la fecha exacta en la que iba a morir y vivir tranquilo el resto de sus días en lugar de saber que el futuro era incierto y que de hecho podría morir incluso antes?

Si fuera yo, eso es lo que haría al conocer el momento exacto en que voy a morir: vivir tranquilo el resto de mis días sabiendo que es seguro que, hasta que llegue ese momento, no voy a morir no importa lo que me pase. Al menos sería ideal desde una perspectiva determinista en la que el futuro visto no puede cambiarse.

De todos modos, para un personaje obsesionado con tratar de evitar su muerte, Theo tuvo una excusa muy pobre para lanzarse directamente hacia ella, yendo al lugar exacto donde iba a morir en el momento exacto en el que iba a morir: «No quería venir a Ginebra, pero me necesitan para el trabajo». ¿Entonces para alguien que está obsesionado con tratar de evitar su muerte es más importante el trabajo? A menos que en algún momento se le hubiera descrito también como un obsesionado con el trabajo, esto sí que es directamente una incoherencia.

¿La moraleja?

El epílogo de Theo casi nos enseña una contundente moraleja acerca de aprovechar el presente al máximo y no obsesionarnos con el futuro como hizo Theo, desperdiciando más de dos décadas de su vida.

Digo casi, porque habría sido más contundente si se nos hubiera narrado la muerte de Theo justo (o poco) después del momento en el que decidió que había desperdiciado los últimos 21 años de su vida y que ahora sí debería empezar a aprovecharla. Supongo que una segunda moraleja, menos contundente, que resultó de esto es: nunca es tarde para empezar a aprovechar la vida…

Pero no podría estar de acuerdo con esa, especialmente teniendo en cuenta que surge de una obra en la que es posible determinar el periodo de vida que tiene una persona antes de morir.

Así que aquí está mi propia moraleja:

“Un segundo a partir de ahora es un segundo muy tarde para empezar a disfrutar de la vida. Cada segundo que se pasa sin empezar a aprovecharla es un segundo más tarde”.