086. Nostalgia

086: Nostalgia

Me: Se trata de gustos diferentes. A mí ese tipo de música me aburre, pero en cambio a ti… te produce nostalgia.

Madeleine: ¡Así es! Puedo imaginarme bailándola en un baile de salón o algo así.

Me: Ah, pero la nostalgia en sí es un sentimiento muy aburrido… un intermedio entre la tristeza y la felicidad que no llega ser una ni la otra.

Madeleine: Oh, qué interesante. No lo había visto de esa manera.

Me: Ya sabes que no soy una persona de emociones tibias. En lo personal, prefiero estar eufórico o melancólico, pero nada intermedio.

Madeleine: Pero con la nostalgia terminas llegando a uno de los dos extremos, ¿no?

Me: ¿Ah, sí? ¿A cuál llegaste?

Madeleine: Depende. Algunas veces termino feliz y otras veces termino melancólica. Casi siempre me suceden las dos: primero felicidad y después la tristeza.

Me: Pero en el momento en que pasas a uno de los dos estados diría que ya no estás “nostálgica”.

Sin embargo, me refería a este momento… Después de haber escuchado esa canción nostálgica todo el día, ¿a cuál sentimiento llegaste?

Madeleine: Melancolía.

Me: …No lo aparentas. Pero está bien, no puedo ver tus ojos rojos para comprobarlo.

Madeleine: En realidad no fue algo tan extremo.

Me: La nostalgia normalmente viene acompañada de recuerdos. A veces incluso de sueños… ¿En qué has estado pensando hoy?

Madeleine: Estaba pensando en las épocas navideñas. Esa música me recordó a esos especiales navideños que pasaban en la tele.

Me: Awww, qué ternurita.

Madeleine: Es perfecto para esa época.

Me: Sí… Aunque yo odio ese tipo de recuerdos nostálgicos. Como te dije, no me gusta como se siente ese sentimiento.

Madeleine: Ya veo… Supongo que está bien.

Me: También me ocurren sentimientos extraños cuando voy por la calle y de repente percibo un olor que me trae fuertes recuerdos de alguna cosa del pasado.

Madeleine: ¿Y no te gusta?

Me: No sé, es demasiado extraño. Es como estar en el pasado de repente, lo cual es interesante, pero las sensaciones son tan fuertes que incluso recuerdo lo desagradable que fue la vida siempre y eso no me gusta.

Aun si son recuerdos de momentos buenos, también se siente extrañamente desagradable el hecho de sentir que esos momentos no son reales, sino que son solo un recuerdo.

A veces aguanto la respiración para no percibir esos olores…

Creo que no sé cómo expresarlo bien. Es una de las cosas que me hace sentir que me estoy volviendo loco. Tiene un lado interesante, pero también uno desagradable, y al juntarse ambos se siente la cosa más extraña…

Madeleine: Creo que te entiendo.

Me: También me pasa una sensación similar cuando veo gente normal, viviendo sus vidas de una manera feliz e inocente.

Madeleine: Eso suele pasar, te entiendo. 

Me: Cuando veo niños jugando, o parejas de la mano, o familias juntas… Se siente extraño. Es una cierta sensación de desprecio, mezclada con algo parecido a la felicidad.

Madeleine: ¿Felicidad?

Me: Sí, algo así. Por sus vidas aparentemente normales y felices. Porque al menos sé que existe gente que puede vivir así.

El desprecio viene porque siento que yo jamás viví así y que probablemente nunca lo haga.

Madeleine: Entiendo. Me pasa algo parecido con mucha gente que admiro. 😦

Me: A veces pienso: Wow, qué sencillo sería poder ser feliz. Incluso tener una vida perfecta no es imposible. Todas las cosas que componen esa vida son cosas bastante normales, frecuentes y cotidianas, pero aun así, parece que en mi vida nunca se alinearán esas cosas, sin importar cuánto me esfuerce…

Madeleine: Sí, sí, sí. ¡Eso mismo me pasa!

Me: Aww… ¡Abrázame, hermana!

005. Acerca del maltrato animal

¿Está bien matar animales si es para el consumo de su carne? ¿O, sin importar las razones que se tengan, atentar contra la vida de un animal es un acto inmoral que debiera evitarse a toda costa?

El objetivo de la siguiente reflexión no es defender una postura determinada entorno al debate en cuestión, sino simplemente considerar ciertas ideas que, como regla general, se han tendido a dejar de lado en las discusiones.

Madeleine y yo solo somos simples filósofos aficionados. No somos expertos en zoología, etología, nutrición, ética, economía ni en ninguno de los campos académicos que pudieran estar asociados con el tema discutido, así que el lector deberá saber disculpar la ignorancia generalizada que puede estar a punto de encontrar y la falta de una estructura rígida que guíe las ideas presentadas.

En lo único que somos expertos es en soltar lo primero que se nos viene a la mente y eso es lo que hacemos en cada discusión.

005. Acerca del maltrato animal

Me: ¿Cuál es tu posición con respecto al maltrato animal?

Madeleine: Que es algo horrible.

Me: ¿En qué casos?

Madeleine: Sobre todo en los casos en los que se hace por diversión o por desquitarse con el animal. Es algo muy cruel y creo que debería ser penado.

Me: ¿Y qué hay de otros casos? ¿Qué tal en los casos en los que se hace con el objetivo de obtener una mayor producción de alimentos?

Madeleine: ¡También es horrible!

Me: ¿Y debería ser penado?

Madeleine: Debería poder hacerse una práctica lo más digna posible. Nada de encerrar a muchos animales y que vivan hacinados y sufriendo.

He escuchado que es posible sustituir la necesidad de matar a los animales por su carne, creando una carne sintética a partir del cultivo de células musculares que se extraen de ellos sin causarles ningún daño. Algo así como una especie de carne “clonada”, cultivada en un laboratorio.

Me: Eso sería lo ideal, ¿no? Poder tener una forma de producir la mayor cantidad de alimento animal posible, involucrando la menor cantidad de sufrimiento animal posible.

Madeleine: Así es.

Me: Pero, al menos por el momento, eso es todo lo que es: solo un ideal. Si fuera tan sencillo, supongo que es lo que todo el mundo haría, ¿no? Los costos para producir una pequeña porción de esa carne cultivada deben de ser extremadamente altos.

Así que, mientras tanto, con los modos de producción disponibles actualmente, la humanidad se ve obligada a elegir: mayor producción y mayor sufrimiento o menor sufrimiento y menor producción.  

Y mientras los productores optan por la primera opción, los defensores de los derechos de los animales exigen la segunda.

Mi querida Blanquita, por ejemplo, era una de estas personas. De las del segundo grupo, digo. No solo no consumía carne, sino que tampoco comía huevos, leche, queso… nada que fuera un producto de origen animal, ya que, al parecer, también se maltrata mucho a los animales para maximizar la producción de estos alimentos.

Nunca tuve la oportunidad de hablar con ella de estas cosas, y tampoco creo que seas la persona más apropiada para esto, pero… ya que no tengo a nadie más, lo discutiré contigo…

No creo que porque una persona como Blanquita deje de comer huevos y queso estas compañías vayan a dejar de hacer lo que le están haciendo a los animales para mejorar su producción.

Madeleine: Cierto. No podría lograrse con las acciones de una sola persona. Tendría que ser algo a muy gran escala para que baje la demanda lo suficiente y así poder generar un cambio.

Me: Ahora, mi pregunta es… ¿Está mal matar animales si es para comerlos? ¿Acaso no es parte de la naturaleza?

¿Crees que una gacela no sufre cuando un león le clava sus garras, le disloca el cuello y le abre el vientre con sus colmillos mientras aún está viva? 

Los animales no se matan con cariño unos a otros. Los animales se matan violentamente. Porque es la naturaleza; tienen que hacerlo para sobrevivir. Y eso está bien, ¿verdad?

Madeleine: Justamente es por eso que está bien: porque lo hacen para sobrevivir.

Me: Es cierto, el ser humano no tiene la necesidad de comer carne para sobrevivir. El ser humano ha llegado a un punto en su evolución en el que ha podido renunciar a gran parte de su naturaleza y sus instintos, a favor de una mayor cultura, tecnología y libertad. Lo último a veces con resultados contrarios.

Gracias a nuestro desarrollo, a la forma en la que evolucionamos, el ser humano ya no necesita cazar mamuts para sobrevivir. Técnicamente, podemos sobrevivir sin comer carne.

¿Pero es realmente sobrevivir lo que estamos buscando todos los seres vivos? ¿O es tener una vida lo más agradable posible? La tendencia natural hacia la supervivencia podría no ser más que un efecto secundario de un instinto de placer aún más primario… 

Por lo menos Freud estaría de acuerdo con esa tesis, pero no voy a profundizar mucho en eso ahora…

Matar a otros animales para comer ya no es algo tan impulsivo o “instintivo” para nosotros, aunque sigue siendo parte de nuestra naturaleza y ahora también de nuestra cultura.

Retomando mi pregunta anterior, entonces: ¿está mal que sigamos matando animales para comerlos solo porque somos capaces de sobrevivir sin hacerlo?

¿Está bien si un jaguar se come a sus propias crías porque lo hace por supervivencia, pero está mal que nosotros matemos vacas para comerlas porque no nos es necesario para vivir?

Madeleine: No lo sé.

Me: Tal vez si un tigre descubriera la manera de multiplicar su alimento, no dudaría en aprovecharla sin preocuparse de que esté haciendo sufrir a otros animales o no.

Puede que parezca que me estoy poniendo del lado del capitalismo o que estoy a favor del maltrato de los animales, pero en realidad no estoy tomando ninguna postura. Solo estoy exponiendo ideas que considero que es importante al menos tener en cuenta.

Nadie quiere sufrir y nadie quiere morir.

(Los únicos que quieren morir son los que están sufriendo, pero ni siquiera los que están muriendo quieren sufrir, lo que podría en cierto modo sustentar la teoría de que los instintos de placer son más esenciales que los instintos de vida.)

Si llegara a la Tierra una raza de alienígenas que se alimentaran de carne humana, posiblemente encontrarían moralmente apropiado esclavizarnos, torturarnos y maltratarnos para que seamos buen alimento para ellos. Para nosotros, obviamente sería horrible.

Pero no podemos decirle a un tigre que es mejor comer tomates y zanahorias porque no sobreviviría con eso. Así que, al final, es inevitable que unos mueran para que otros vivan…

Será triste para el que muera, pero el que viva debería aprovechar su supervivencia y disfrutar la vida por aquellos que no pueden… ¿no?

O al menos… hasta que la tecnología sea lo suficientemente buena para que podamos producir más alimento animal, sin producir sufrimiento animal…

Entonces le podemos dar nuestros clones a los alienígenas para que coman y sean felices, mientras nosotros nos comemos los clones de las vacas y somos felices y nadie muere y nadie sufre… El mundo perfecto.

Madeleine: Así es. 😊

Me: Ahora, solo para terminar recordando un poco lo absurdo que es pensar en todo esto de todos modos, trata de imaginarte esto:

Imagínate que existe este monstruo extraterrestre antropófago y que somos inconscientes de él. Imagínate que este monstruo es el tiempo, que eventualmente nos mata a todos, y casi siempre de maneras violentas y con mucho sufrimiento. Las personas protestando por los derechos de los animales serían como un grupo de gallinas enfrentándose a otras gallinas para salvar la vida de las lombrices, sin ser conscientes de que ellas mismas solo están caminando directamente hacia el matadero. 

Madeleine: …

031. Y con todos ustedes: Madeleine, mensajera de los dioses

031. Y con todos ustedes: Madeleine, mensajera de los dioses

Me: Podría describirte como creo que eres, pero no se me ocurre un personaje en particular con el que pudiera asociarte…

Madeleine: Está bien, no tiene que ser un personaje real. Solo sitúame en un escenario y hazme una descripción.

Me: Estados Unidos, año 2015. Madeleine Miller, fanática del cine y artista del diseño con complejos de inutilidad. Desesperada por no encontrar un empleo o algo que la haga sentir importante en su vida, se dedica día a día a trabajar en su obra hasta largas horas de la madrugada. Sus proyectos son poco claros y su crisis de los 20 años solo parece empeorar con cada minuto. La frustración alcanza su clímax después de que su gato derrama una taza de café sobre su trabajo de toda la vida. Madeleine enloquece y decide darle un nuevo rumbo a su destino…

Madeleine: Jajaja. Está genial. Ojalá tuviera un gato. Pensé que me ibas a situar en otra época.

Me: Madeleine Miller. 22 años. Estados Unidos, 2016. Artista del diseño gráfico y fanática de los ponys.

Madeleine: Jajaja, es gracioso porque los caballos me dan miedo.

Me: Si te ponía en el siglo XIII seguro me habrías dado una patada.

Madeleine: Depende de lo que hubieras hecho la escena, pero entiendo a lo que vas.

Me: Madeleine Miller, 19 años. Tenochtitlán, 1250. Artista del diseño y madre de familia. Sacerdotisa loca.

Madeleine: Ay, Dios mío. Jajaja.

Me: Viajera en el tiempo, además: La ciudad de Tenochtitlán fue fundada un siglo más tarde.

Madeleine: Me habría gustado ser una viajera en el tiempo.

Me: Madeleine, mensajera de los dioses: un alma desalmada aficionada al buscaminas. Una mujer con estrictos códigos morales que jamás se atrevería a cometer herejía. Es por eso que se encuentra con un dilema moral cuando los intereses de Quetzalcóatl y la Computadora DIOS-23 entran en conflicto. ¿A cuál de los dos dioses debería Madeleine ofrecer sus sacrificios?

¿A cuál escogerías? Quetzalcóatl solo quiere oro y sangre… mientras que DIOS-23 quiere… ehm… él quiere… eh… ¡un mundo donde el chocolate se intercambie por felicidad!

Es por eso que te envió al pasado como mensajera para observar a la civilización Azteca y su uso del chocolate como comprador de felicidad. ¿Y el mensaje? El mensaje es que el fin está cerca… porque cuando termines con tu observación, tienes que destruir a toda la civilización y volver al futuro con todo el chocolate…

¿A quién escoges…?

Madeleine no se decide.

Madeleine no es capaz de traicionar a ninguno de sus dioses y por lo tanto termina fallándole a ambos. El castigo de los dioses no se hace esperar. Un virus informático se apodera del alma de Madeleine mientras que los siervos de la Serpiente Emplumada arremeten contra su hardware. Su corazón es arrancado y arrojado en la hoguera. [–MAL FINAL]

004. Roto, destrozado y hecho pedazos…

004. Roto, destrozado y hecho pedazos…

Me: ¿Cuál es tu récord de mayor tiempo sin dormir? Creo que hoy romperé el mío… lo destrozaré… lo haré pedazos.

Bueno, realmente no tengo idea de cuál sea mi récord ni de cuánto tiempo llevo despierto. ¡¿Crees que una persona con sueño es capaz de pensar con claridad?!

Pero, aun así, tengo ganas de romper algo… de destrozarlo… de hacerlo pedazos…

Quiero destruir el corazón de alguien. ¿Me permitirías destruir el tuyo? ¿No? ¡Entonces destroza el mío! Dime que me amas y que estarás siempre a mi lado, luego dime que ya no me amas y que deseas estar con alguien más…

¿Tampoco? Ya veo… no lo harás. Al parecer no puedes conseguir dolor cuando lo quieres… Ah, pero cuando no lo quieres, ¡es todo lo que puedes conseguir!

La vida no es justa. Yo no nací ayer… En mi próxima vida quiero ser un gato o una mujer… ¿Cuál crees que sería mejor?

Madeleine: ¿Un gato, tal vez?

Me: Ambos poseen cuerpos sensibles al placer, aunque el del gato es mucho más habilidoso… Pero ¡piénsalo bien! ¡¿Cuántos corazones podría romper si fuera una mujer?! Cómo me deleitaría destrozando uno tras otro…

Y después de ser una mujer y un gato, seré una estrella. Me convertiré en un agujero negro y destrozaré el universo entero. Los arrastraré a todos hacia el centro de mi destrozado y oscuro corazón… ¡Está bien! Déjame contarte una triste historia…

Madeleine: Cuéntame.

Me: Un canal de gastronomía basado en platos vistos en obras de ficción. ¡Esa es una historia feliz! Piénsalo… Quiere decir que se está haciendo posible lo imposible, que se está haciendo que exista lo que no existe. ¿No es eso la cosa más feliz para el hombre?

Madeleine: Un hombre podría ser muy feliz con eso, sí.

Me: Sin embargo, es algo lamentable que yo no sepa cocinar y no cuente con los materiales necesarios para someterme a la dura pero fructífera disciplina de la práctica… En otras palabras, no es posible para mí hacer posible lo imposible ni darle existencia a lo inexistente… La vida me castiga. Estoy condenado a ser la persona más infeliz de este mundo, ¿verdad? Esto es demasiado triste…

Es cierto, quería contarte una triste historia… pero ya no estoy de ánimos para contarla…

Madeleine: Haha, okay. De todos modos, ánimo, chico. 🙂

Me: No. ¡Espera! No es posible que exista tristeza sin felicidad. ¡Y por cada historia triste hay al menos una feliz! Luego de tanta tristeza, al fin puedo notar algo de alegría en todo esto… ¡¿Te das cuenta de lo que estoy hablando?! ¡Tantas emociones son una locura!

¡Oh, Dios, Dios, Dios! ¡Dios! ¡Dios debe de estar loco por crear tanta contradicción! ¿No lo crees?

¡Esta es la historia más feliz! ¡¿Es que no te das cuenta?!

Madeleine: Sinceramente, no entiendo nada de lo que estás hablando.

Me: Oh, Dios, de nuevo me llenas de melancolía… Primea y única cosa de la que puedo presumir en el día y no consigo nada de reconocimiento… ¡Nada! Ni un poco, ni un poco de un poco, ni un poco de un poco de un poco…

Madeleine:

003. Autor-idad

003. Autor-idad

Me: Y lo digo con autoridad moral.

Madeleine: ¿A qué te refieres?

Me: No preguntes por el sentido de cosas que no lo tienen… No, está bien. Tienes razón. Estás en tu derecho de preguntar y no te negaré eso. Pregunta siempre todo lo que quieras.

Déjame pensar una respuesta…

Madeleine: Está bien. Ahaha.

Me: Ya que soy una persona odiosa (odio enanos, odio perros…), significa que soy alguien que crea odio. En otras palabras, soy autor del odio, lo que significa que soy autoridad en el tema. Por lo tanto, si yo digo que me odiarás, es porque así será.

Ah, todo es culpa de Dios, por no matarla cuando se cansó de mí… Y todo es mi culpa por no matar a Dios cuando la vida se cansó de Él… Y todo es culpa de la muerte, porque nos lleva a todos y nunca se cansa de nosotros…

Madeleine:

002. El arte de morir

002. El arte de morir

Me: “Arte”. Esa es la palabra que estás buscando. “La manera en que se matan es… arte”.

Madeleine: Para nada.

Me: Realmente creo que sí (aunque no recuerdo esas muertes de las que hablas). Pero si la vida es arte, significa que la muerte lo es aún más.

Madeleine: El chico que fue empujado de la torre estaba en un bosque con su hermanito pequeño y el tipo que los cuidaba. Luego llegaron unos salvajes.

Me: Sí recuerdo las escenas de las que hablas, pero no recuerdo exactamente cómo es que se mataban.

Madeleine: A uno le cortaron la garganta y a otro lo atravesaron con una flecha.

Me: Bueno, así es la guerra. De hecho, creo que es una buena forma de morir. Mueres por una razón, mueres porque luchas por algo. Quizás haya dolor, pero es rápido… En mi opinión, es una buena forma de morir.

Madeleine: Lo más feo fue cuando atravesaron a uno en el ojo con una espada.

Me: En la vida real te atropella un auto y te deja peor. Y lo que es peor aun, mueres sin ninguna razón. Quizás te atrape un cáncer y vivas una vida miserable entre terapias y medicinas, sufriendo lentamente y muriendo sin ninguna motivación.

No hay una buena forma de morir, en realidad. Pero, en mi opinión, una de estas dos opciones haría de la muerte algo un poco más tolerable:

1. Una motivación. Morir por alguna razón, por algún fin.

2. Simplemente morir tranquilamente, sin dolor y sin miedo.

Pero la vida real es mucho más cruel que la ficción. La vida no tiene un autor como los libros o las películas para que decida un final feliz. Nadie es el autor de su propia vida, como a algunos les gusta pensar. Todos somos personajes secundarios atrapados en un argumento incoherente. Nos gusta pensar que somos personajes únicos e importantes, pero todos estamos basados en los mismos arquetipos milenarios. Todos tenemos el mismo propósito –alcanzar la felicidad– y todos compartimos el mismo desenlace: la muerte. Luchamos toda la vida tratando de buscar nuestro final feliz, pero casi siempre es imposible. Después de todo, ¿es posible que un final sea feliz? ¿Acaso hay algo de bueno en que todo se acabe? No lo creo… En la vida real no existen los finales felices. Es por eso que debemos tratar de aprovechar el inicio y el clímax y disfrutarlos tanto como nos sea posible, porque en algún momento nos llegará el final y definitivamente no será algo bueno…

Madeleine: … 

001. Bi(polaridad)sexualidad

001. Bi(polaridad)sexualidad

Me: Veinticuatro años y aún sigo teniendo cara de niña. Soy un monstruo, ¿verdad, Madeleine?

Madeleine: No lo eres.

Me: Sí lo soy. No puedo ser atractivo por ser tan andrógino. ¡Por eso nadie me quiere!

Madeleine: Ser andrógino no implica que no seas atractivo.

Me: En mí caso sí. Por eso es que nadie me quiere.

Madeleine: No creo que sea cierto.

Me: ¿Has leído El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde?

Madeleine: No, pero sé un poco de qué va.

Me: ¿Sabes por qué nace Mr. Hyde?

Madeleine: No lo sé. ¿Por qué?

Me: El doctor Jekyll tenía la intención de separar las dos naturalezas del ser humano, y lo logró. Quería que su lado malvado anduviera libre por su propio camino, cometiendo sus injurias sin las restricciones de la moral de su lado bueno, y que asimismo recibiera su castigo por sus actos, sin perjudicar a la parte buena, ni atormentarla con remordimientos.

Madeleine: Oh, qué interesante. No tenía idea de eso.

Me: Y al final, como es de esperarse, en una lucha de este tipo –una lucha consigo mismo– solo puede terminarse con un acto de suicidio (aunque solo sea un suicidio parcial).

Madeleine: A veces tienes que matar una parte de ti para que una parte mejor viva.

Me: Exacto. Ahora, cambiando un poco de tema, de bipolaridad a bisexualidad, ¿qué opinas de la declaración de que el 90% de las mujeres son bisexuales?

Madeleine: ¿Y eso por qué lo dicen?

Me: Yo lo digo. Tal vez por una especie de observación intuitiva de las mujeres que conozco.

Madeleine: ¿Dices que casi todas son bisexuales? Pues no lo sé…

Me: ¿Cuál dirías tú que es el porcentaje correcto? No. Lo pondré mejor de otra manera. Puede que esto ya lo haya mencionado antes, pero lo repetiré una vez más: es sabido que, dentro del reino animal, en general, son los machos los que exhiben una belleza voluptuosa –es decir, más ostentosa. En la especie humana, es el sexo femenino el que destaca en este aspecto. Por lo que es bastante normal que incluso las mismas mujeres sepan apreciar y admirar la belleza de otras; cosa que no sucede tan habitualmente con los hombres.

Madeleine: Ah, sí… Mmm. No creo que sea tanto que nosotras sepamos apreciar más esas cosas, sino que no es tan tabú hacerlo como lo es para los hombres.  

Me: En parte puede que tengas razón, pero aun así, creo que el porcentaje en hombres sería menor, incluso si no existiera el tabú. Esto por lo que dije antes: la belleza de las mujeres es intrínsecamente más ostentosa, más llamativa, más atractiva.

Por otra parte, he encontrado que muchas mujeres que se declaran heterosexuales admiten que tendrían relaciones sexuales con otra mujer por curiosidad, o incluso por dinero, si se les ofrece lo suficiente. Mientras que el hombre que se declara heterosexual en general se niega rotundamente a esa posibilidad por asco o abierta repulsión, incluso si le ofrecieran mucho dinero (normalmente, cualquier hombre que diría que lo haría en una determinada circunstancia, a diferencia de las mujeres, se declararía directamente gay o bisexual). Y esto, te lo digo yo, se debe a que el hombre tiende a presentar una aversión natural hacia los otros machos de su misma especie, que más que un apoyo, representan una competencia.

Madeleine: Sí, sí, ya entiendo.

Me: Por supuesto, no digo que no existan también hombres homosexuales y bisexuales, solo que, por razones naturales, tienden a ser menos comunes que en las mujeres homosexuales o bisexuales.   

Madeleine: Supongo que eso será una mezcla de biología con lo que se ha inculcado socialmente en todos desde hace milenios.

Me: Los instintos biológicos serían la causa de que esas cosas se hubieran inculcado desde siempre.

He leído que las mujeres son más empáticas y sociales por naturaleza, mientras que los hombres tienden a ser más hostiles entre sí.

Aunque, pensándolo bien, las mujeres en realidad también tienden a ser más hostiles entre sí. Ellas van a los dos extremos: se afilian más fácilmente, pero también se rechazan con más energía.

Los hombres más bien tienden a ser indiferentes.

Madeleine: Sí, también pasa con los hermanos. Mi vecina tiene una hermana y cuando ellas se pelean, siempre siento que hay más rencor que cuando mis hermanos se pelean.

Me: Así es. También hay una influencia biológica en el hecho de que las mujeres tienden a ser más emocionales que los hombres.

Madeleine: También es diferente la manera en que compiten las mujeres. La manera en que lo hacen los hombres suele limitarse a mostrar, digamos, el “yo soy mejor que ellos”, mientras que entre las mujeres es más un “ellas son peores que yo”.

Me: No lo había considerado por ese lado, pero puede que tengas razón.

Como sea, dejando de lado esa parte de las definiciones o títulos, siendo que el acto es el mismo, incluso si las mujeres que se declaran heterosexuales pero dicen que estarían dispuestas a tener relaciones sexuales con otras mujeres por una u otra razón se declararan lesbianas o bisexuales, estadísticamente también se presenta esta diferencia en porcentajes.

Mira, casualmente acabo de ver una imagen que podría ser interesante para la discusión. Al parecer es una encuesta que alguien hizo en cierta red social:

¿Por qué crees que ocurre esto (que el hecho de que dos hombres se acuesten junto se considera homosexual, pero que dos mujeres lo hagan no)? Te diré lo que yo pienso:

Creo que tiene que ver con el hecho de que el hombre, normalmente, está pensando en sexo todo el tiempo; o, en otras palabras, el sexo es algo que inevitablemente siempre está presente dentro de su cabeza.

Esto hace que cualquier tipo de contacto físico, aunque no necesariamente sea de carácter sexual, dentro de la mentalidad del hombre tenderá a convertirse en algo sexual.

Madeleine: Pues sí, tiene sentido.

Me: En otras palabras, dentro de la mente de un hombre, el acto de acostarse en una misma cama con otra persona ya genera pensamientos (aunque no necesariamente deseos) sexuales.

Por lo tanto, si se acuesta con una mujer, producirá pensamientos heterosexuales y si se acuesta con un hombre, tendrá pensamientos homosexuales.

(Aclaro otra vez: pensamientos, no necesariamente deseos).

Mientras que una mujer, pienso yo, si bien también es susceptible de tener pensamientos sexuales en cualquier momento, tiende a tenerlos con menor frecuencia que un hombre.

Madeleine: Así es.

Me: Por lo que si una mujer se acuesta en una cama con otra, es probable que no tenga pensamientos sexuales durante ese acto y, por lo tanto, ese acto no puede ser considerado homosexual; ya que no hay sexualidad involucrada. A diferencia del caso de los hombres, en el que, al tener pensamientos sexuales durante ese inocente acto de acostarse con otro hombre, el acto en sí mismo pasa a considerarse directamente homosexual.

Por eso, el trencito Thomas no debería sorprenderse con esas estadísticas que demuestran la creencia popular de que si dos hombres se acuestan juntos es un acto homosexual, pero si dos mujeres lo hacen no lo es.

Después de todo, el 32% de las personas afirmaron que si dos hombres se acuestan juntos no es algo homosexual, y 28% afirmaron que dos mujeres acostándose juntas sí es algo homosexual. (Sí, la traducción de “cuddling” no la hice literal, sino que he decidido remplazarla por una expresión que consideré más apropiada para demostrar el punto)

Tal vez lo que esos porcentajes reflejan es justamente la tendencia de los hombres a pensar constantemente de manera sexual sobre todas las cosas. Los porcentajes que opinaron lo contrario tal vez corresponden a la cantidad de hombres que piensan menos sexualmente y la cantidad de mujeres que piensan más sexualmente.

Volviendo de nuevo al punto inicial, dejando a un lado los tabús y todo eso, mi pregunta sobre tu opinión es si crees que es correcto el porcentaje de bisexualidad femenina que te propuse desde el principio.

Ya sé que existen algunos casos extremadamente raros de mujeres como tú, que no podrían contemplar más que con pura aversión la idea de la homosexualidad. (También tenemos a esa gente religiosa que suele hacer marchas en contra de la homosexualidad, pero no me gusta tenerlas en cuenta porque considero, tal vez un poco irónicamente, que estas personas tienen corrupta su capacidad de pensar con claridad sobre estos temas y que ni siquiera ellos mismos pueden entender lo que realmente quieren o sienten.)

Madeleine: Sí, tienes razón.

Me: Entonces, ¿cuál dirías que es el porcentaje de mujeres que no tendrían problemas con tener relaciones sexuales con otras mujeres?

Madeleine: Pues… la verdad, creo que sí estaría bien lo que dijiste. O tal vez un poco más bajo, pero no demasiado. Quizás alrededor de un 80%. Sí noto lo que dices.

Me: Sí. Gracias por tu respuesta.   

Y todo esto, sin embargo, solo era un preámbulo para otra cosa que quería decir.

Hablemos de Blanquita por un momento. Ella me confesó que fue lesbiana casi toda su vida; tuvo varias novias y solo un novio que, según ella, fue el que hizo que le empezaran a gustar también los hombres.

No podía esperarse menos de una ninfómana, ¿verdad?

Madeleine: Ay, ja, ja, ja.

Me: Bueno, pero ese no es el punto. El punto es que, como ves, Blanquita es bisexual, y probablemente se incline más por su gusto hacia las mujeres que hacia los hombres. Y a pesar de eso, no fueron pocas las veces que me dijo que le gustaba y que manifestó explícitamente su deseo de tener relaciones sexuales conmigo.

¿Sabes a dónde voy con todo esto?

Madeleine: Eh… no, creo que no.

Me: Vamos, te falta algo de perspicacia.

Madeleine: Ya lo sé, ya lo sé. Espera… ¿Es por lo que, según tú, eres un poco andrógino?

Me: Sí, exacto. ¡Ahaaaaah! ¿Qué te parece? ¿Acaso esto no respalda esa patética declaración?

En toda mi vida nadie se ha acercado tan íntimamente a mí como ella lo hizo. Por alguna razón, no soy tan popular como debería por mi atractivo físico, quizás justamente debido al hecho de que luzco algo femenino.

Aunque es curioso, por ejemplo en el anime, que los personajes más femeninos y refinados tienden a ser los más populares con las mujeres.

Madeleine: Cierto. Y no tan solo en el anime. Los ídolos del K-Pop también tienden a ser así, y mira cuántas admiradoras tienen por todo el mundo.

Me: Y Blanquita, justamente Blanquita, que ha declarado ser lesbiana casi toda su vida, es la única persona en el mundo que ha demostrado tanto interés en mí (bueno, no tanto como para tener una relación sentimental, pero al menos el suficiente para tener una sexual).

Madeleine: Entiendo, entiendo.

Me: ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto?

Madeleine: Bueno, no sé. Es que si ese fuera el caso de verdad, como dices, a muchas chicas les gustan los hombres medio andróginos. Pero ese no ha sido tu caso. Supongo que tiene que ver también con el hecho de que no hablas mucho.

Me: Sí, creo que has dado una buena respuesta. Pero, como siempre, voy a responderte con algo más negativo.

La conclusión, mi querida Madeleine, es sencilla. Aún a mis 24 años me sigue sucediendo ocasionalmente que me confunden con una mujer, lo que señala que indudablemente tengo rasgos femeninos, es decir, que soy algo andrógino. Ahora, en cuanto a por qué esto no me hace atractivo para las mujeres es por una simple razón: si bien puede que tenga los rasgos de una mujer, es cierto también que no todas las mujeres gozan de la misma belleza e incluso hay algunas a las que podría decirse que les falta del todo. En otras palabras, querida Madeleine, si fuera una mujer, sería una mujer fea; pues siendo hombre con rasgos femeninos no sobresalgo por mi belleza, sino que soy despreciado por todo el mundo, tanto hombres como mujeres por igual.

Madeleine: JAJAJAJAJAJA. Disculpa por reírme, pero la manera en que lo narras da risa de lo trágico que es. Ja, ja, ja.

Me: Hey, tu trabajo es consolarme. Decirme que no es cierto, que estoy equivocado, que soy lo mejor y que el mundo no sabe apreciarme.

Madeleine: Bueno, ¿qué puedo decirte? Según yo, creo que ahí tiene que ver más la personalidad. El hecho de que no hables mucho seguramente no les llama la atención a muchas.

Me: Bueno, gracias. Entonces… ¿no crees que sea un monstruo por fuera?

Madeleine: Y es que, la verdad, como te he dicho varias veces, no me parece que seas feo, para nada.

Me: Pregunté si creías que era un monstruo, no si creías que era feo. Ah, arruinaste el diálogo que tenía planeado. Debías decir que no, que no soy un monstruo por fuera, a lo que yo respondería: “Entiendo, entonces solo soy un monstruo por dentro, por mi personalidad”.

Madeleine: Ja, ja, ja. Hey, tampoco creo que tengas una personalidad horrible o seas un monstruo por dentro.

Me: Tal vez no soy un monstruo malvado, des lo que dan miedo; sino uno feo y solitario, de los que dan asco y lástima (hablando de la personalidad, claro).

Madeleine: ¿Acaso alguien te ha dicho eso?

Me: Pensándolo bien, quizás sí doy algo de miedo…

Madeleine: Sí, eso puede ser. No es que seas un monstruo, es solo que a las personas les cuesta acercarse a ti.

Me: Por cierto, he decidido que te convertiré en mi diario personal.

Madeleine: ¿Eh…? ¿Por qué?

Me: Porque me gustaría escribir y expresar todo lo que siento cada día, para cuando muera, que la gente pueda entender cómo era yo realmente, para que la gente pueda conocer todo lo que nunca nadie podía ver de mí, precisamente porque siempre fui tan callado e introvertido, pero me da pereza escribir un diario de verdad, se me hace muy aburrido, y si me expreso contigo, se me hace un poco más fácil y divertido.

Madeleine: Entiendo. Me parece bien.

Me: Quiere decir que ocasionalmente registraré estas conversaciones. Solamente cuando considere que diga algo relevante para conocerme o cuando sienta que estemos debatiendo de algún tema que pueda ser interesante y quiera conservar esas ideas.

¿Te parece bien?

Madeleine: Sí, no tengo ningún problema.

023. Deconstrucción de la empatía

Quien no entienda el sarcasmo, sepa ofenderse en la calidad en la que sus capacidades se lo permitan.

Para todos los demás, que la reflexión detrás de estas palabras acerca de la naturaleza egoísta del ser humano encuentre un camino provechoso hacia su construcción espiritual.

023. Deconstrucción de la empatía

Madeleine: ¡Qué noticia tan triste! Fue tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento…

Me: Sí, es triste que se mueran porque eran los que me daban entretenimiento. Qué mal que no se muriera en lugar de ellos el que trapeaba en el edificio.

Madeleine: Bueno, esos son solo los directores confirmados. Hubo varios muertos.

Me: Sí, pero esos otros a nadie le importan.

Madeleine: Sus muertes son igual de lamentables…

Me: Aun así, solamente publicaron una lista de los directores muertos. ¿Por qué no publicaron una lista de todos los muertos?

Porque la gente anónima a nadie le importa. Al público general no le importa saber si se murió o no el tipo que lavaba los baños. (Y eso no quiere decir que su vida valga menos.)

Madeleine: Bueno, sí, tienes razón.

Me: Así que no me vengas con tristezas hipócritas.

La vida no tiene ningún valor si no es la de alguien famoso o alguien del que de algún modo te beneficies de manera importante y directa.

Aunque debo admitir que aún no estoy seguro de si mi falta de empatía es realmente una posición filosófica o simplemente se debe una carencia innata…

Tal vez podrías ayudarme a analizarlo.

Tendríamos que empezar por definir qué es la empatía y luego determinar si es moralmente correcta o no.

Pero en el caso que estamos discutiendo, se trataría más de simpatía que de empatía, ¿no?

¿Te sientes mal por los que se murieron o te sientes mal por los familiares que van a sufrir sus muertes? ¿O admites que te sientes mal porque esas personas que murieron te daban algo que ya no te podrán dar?

Madeleine: Por lo primero.

Me: Lo primero son dos opciones, y son contrarias.

Solo sería empatía si te sintieras mal por las familias. Sentirse mal por los muertos no sería empatía porque los muertos no sienten nada. Así que sería más una especie de simpatía.

(Entendemos aquí, pues, a la empatía como a la capacidad de sentirse de una manera aproximada a como se siente el otro.)

Y no me jodas. Estoy seguro de que, hasta antes de que yo lo mencionara, en ningún momento pensaste en sus familias.

Es más, ni siquiera sabes si tienen familia o no. Así que es imposible que sientas empatía por gente que no conoces, y que tal vez ni siquiera existe.

Todo el mundo tiene familia, probablemente. Pero no conoces a nadie en específico, así que no te puedes sentir mal por ninguno de ellos. Aun si te sintieras mal por ese concepto de familia, no sería empatía con ninguna persona real.

¿Así que por qué sentir esa supuesta empatía?

No es como si estuvieras haciendo algo bueno por ellos por sentirte mal. Digo, aparte de compartir imágenes en las redes sociales mostrándole al mundo lo buena persona que eres al preocuparte por otros.

¿Entonces dirías que es moralmente correcto sentir esa empatía?

Yo diría que sí, solo si puedes y haces algo para mejorar sus situaciones.

De lo contrario, ¿de qué serviría que no solo ellos estén preocupados por sus muertos sino también tú?

Desde una perspectiva utilitarista, entre menos personas estén sufriendo o sintiéndose mal, mejor sería.

Así que déjale la infelicidad a los que no pueden evitarla y tú no te preocupes por ellos.

Por otra parte, solo estamos hablando en el caso de que realmente te sintieras mal por sus familias. Pero si eres sincera, tienes que admitir que ese no es el caso.

En ningún momento se te pasó por la cabeza pensar en la familia de nadie hasta que yo lo mencioné. Todo lo que pensabas era en nombres famosos y películas que has visto.

Pero está bien. Que sean famosos tampoco los hace ser menos personas.

Está bien si te sientes mal por la persona que dirigió tal o cual película. Mi problema es que la gente se sienta mal por esos, pero ignoren a todos los demás.

¿Es moralmente correcto hacer eso?

Sentirse mal por unos, pero ignorar completamente a otros.

Preocuparse por unos, pero no importarles en absoluto otros.

Yo diría que sí, de hecho.

Si fuera alguien cercano a mí quien muriera, digamos, mi propia madre, seguramente me sentiría muy mal. Estaría muy triste.

¿Pero por qué tendría que sentirme mal por alguien que no conozco?

E incluso si conozco a alguien, ¿significa que debo sentirme mal por la muerte de esa persona solo por el hecho de que la conozco? No lo creo.

El hecho de preocuparse por alguien probablemente es algo que solo se da como consecuencia del tipo de relación que tengas con esa persona.

Por ejemplo, yo he vivido gran parte de mi vida con mi madre. Ella me ha dado muchas cosas, ha estado conmigo cuando he tenido problemas, así que es natural que me preocupe por ella si le pasa algo, ¿no?

Aun así, si te fijas bien, sigue siendo algo muy egoísta.

Me preocupo por ella solo porque ella ha sido buena conmigo en la vida. Si hubiera tenido una madre diferente, o una relación diferente con ella, una en la que, a su vez, se hubiera preocupado menos por mí, seguramente yo también me preocuparía menos por ella.

Es la respuesta natural. Quieres ser bueno con quien ha sido bueno contigo.

¿Pero acaso deberías preocuparte por quien nunca ha hecho nada bueno por ti?

Si siguieras una filosofía cristiana, probablemente dirías que sí. Pero incluso los cristianos fallan a la hora de poner en práctica una premisa tan utópica.

Pero, otra vez, si lo miras desde una perspectiva utilitarista, entenderás que lo más correcto moralmente es la situación en la que menos personas posibles estén mal.

Y preocuparse por otros, sentirse mal por otros, ese tipo de empatía, por definición, es estar mal.

Por lo tanto, lo más correcto moralmente sería tratar de evitarla.

De todos modos, como dije, la respuesta natural es que trates de ser bueno con quien ha sido contigo. Que la empatía se da dependiendo de la relación que tengas con esa persona.

¿Entonces cuál es la relación que tienen las personas con la gente famosa?

¿Por qué en una tragedia como esta la gente se preocupa más por los nombres famosos que por el hombre que limpiaba las oficinas?

Dime.

¿Cuál es tu relación con esos directores para que te preocupes por ellos sin pensar que había otras personas ahí mismo que sufrieron exactamente lo mismo?

Es porque ellos fueron los responsables directos de proveerte cierto entretenimiento que disfrutaste, ¿no?

Y si es eso, está bien. No es más egoísta que preocuparte por tu madre que te ha dado todo en la vida.

Tal vez si hay una diferencia, sería cuantitativa… Y supongo que al final de cuentas, eso es lo que me molesta. Esa desigualdad.

Y no lo digo tanto comparando a tu madre con el famoso… Sino al famoso con el anónimo.

Obviamente estarías llorando mucho más por tu madre y no solo poniendo caritas tristes en internet.

Pero entre el famoso y el anónimo…

¿Realmente la diferencia de lo que han hecho por ti es tan grande para que la vida de uno prácticamente pierda todo valor en comparación con la vida del otro?

Sí, creo que ese es mi problema con la empatía. Es demasiado desigual sin ninguna buena justificación. Al menos en casos como este.

En general, la gente famosa no ha hecho nada más importante que la gente que nadie conoce. Solo han tenido más suerte y más éxito.

Sí, el famoso te trajo películas, pero el que trabaja lavando los baños probablemente les pagó la universidad a sus hijos con mucho mayor esfuerzo.

¿Realmente debe importarme más la vida del famoso que no ha hecho nada directamente por mí?

Entiendo la empatía por familiares y amigos cercanos. Por la relación que has tenido con ellos, tal vez la empatía sea la respuesta natural.

Pero me parece que es muy desigual la empatía hacia alguien famoso, con quien realmente nunca has tenido una relación directa, en comparación con la nula empatía que sientes por una persona que sufre exactamente lo mismo, pero resulta ser menos conocida a nivel mundial.

Bueno, esa es toda mi diatriba acerca de la empatía por ahora.

¿Tienes algo que decir? Digo, aparte de: “tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento”. ¡Justo ellas! Y justo en ese momento.

Pero vaya coincidencia. Justo las cabezas creativas se encontraban en su lugar de trabajo en un día de trabajo. ¡Y justo ellas y no las cabezas menos creativas!

¿Por qué no podía ser un día en el que no estuvieran justo los más importantes? Y que solo se murieran las personas sin nombre y sin valor…

Madeleine:

*   *   *

Una pequeña nota del autor: Pensándolo bien, durante esta discusión me faltó tener en cuenta una cierta consideración. La no muy pequeña posibilidad de que el caso de empatía analizado aquí no fuese en realidad otra cosa que una mórbida curiosidad macabra por la muerte de los vivos. En ese caso, tiene sentido que se ignore a los anónimos, considerando que en realidad es posible que no existan, y por lo tanto carecen de la capacidad de ofrecer una satisfacción real a esa enfermiza curiosidad en la que hablar de la muerte de figuras «importantes» genera una interacción placentera entre las personas.

Que quede claro que no digo que sientan placer directamente por la muerte de otras personas, sino que el hablar de esas cosas con otros, al ser un tema de considerable impacto emocional (no necesariamente tristeza), se genera una conexión más profunda y placentera entre los interlocutores.

Pero bueno, eso será tema para otra discusión…

007. La fantasía masculina por antonomasia

De antemano me disculpo a la audiencia sensible por la actitud sexista de Madeleine. Sus comentarios no reflejan el pensamiento del autor de este blog. Madeleine solo es un producto reflejo de la sociedad que la ha marcado.

De cualquier modo, cualquiera que lea este diario y se sienta a favor de la postura de Madeleine, está en todo su derecho de hacerlo. Tampoco puedo afirmar que mi pensamiento sea el correcto, y quien quiera defender una posición diferente a la mía, bienvenido sea.

Sin ser más…

007: ¿La fantasía masculina por antonomasia?

Madeleine: Ay…

Me: ¿Qué?

Madeleine: Why. Just… WHY.

Me: No soy fan de James Bond. De todos modos, ¿no es siempre una persona diferente? Que yo sepa, ya van como veinte hombres blancos heterosexuales, así que ya era hora de que fuera una mujer negra lesbiana, ¿no?

En cualquier caso, nunca me han gustado esas películas. Creo que no he visto ni una completa. Si hubiera sido una mujer desde el principio, tal vez me habrían gustado más.

Pero, en serio, ¿qué tiene de malo? ¿Es porque acaban de hacer lo mismo con la Sirenita y dos seguidos ya es “muy forzado”?

Madeleine: A ver. Que tampoco soy fan de las pelis; solo he visto una que otra. ¡Pero esto está mal! ¡El jodido James Bond es la fantasía masculina por autonomasia! No puedes simplemente poner a una chica ahí. Simplemente NO.

James Bond podría ser negro. Personalmente no me molesta que sea negro, sino el hecho de que sea una mujer.

Uno podría alegar que en la película de La Sirenita, sí, efectivamente en la trama no es muy relevante el color de piel de la protagonista, Ariel, pues la historia no está ligada a eso. A diferencia de otras películas con otros personajes como Esmeralda, la Mohana, Pocahontas… Todos los problemas de estas chicas si derivan de su condición étnica.

Aquí con lo de James Bond ocurre lo mismo. Solo que, en lugar de estar la trama correlacionada con la etnia, como con esas chicas, lo está con el sexo masculino.

Me: Wow. No me jodas.

Me sorprendes, Madeleine. No me esperaba eso de ti.

¿La fantasía masculina por antonomasia? ¿En serio? No me jodas. Ese es justamente el problema. Asignarle roles de género a cosas que no tienen por qué.

¿Sabes cuál es la verdadera fantasía masculina por antonomasia? Que les chupen el pito. Y según algunos pervertidos como Freud, incluso la de algunas mujeres también.

Madeleine: No digo que la fantasía sea buena… Solo que eso es lo que es el jodido James Bond.

Me: Fuera de eso, una fantasía no puede ser de un género o de otro.

¿Significa que si yo no tengo la fantasía de ser como James Bond entonces no soy un hombre? ¿Y por qué una mujer no podría tener la fantasía de tener los mismos “talentos” que el hombre?

Madeleine: Tampoco digo que sea algo absoluto.

Me: ¿Cuál es para ti entonces la fantasía femenina por antonomasia? ¿Hacerle el mejor sándwich a su hombre?

Madeleine: ¡No! ¡Ja, ja, ja!

Me: Y con “hacerle un sándwich”, me refiero a chuparle el pito.

Madeleine: A ver… El equivalente femenino serían todas esas pelis basuras tipo Las Sombras de Gray.

Me: ¿Las Sombras de Gray? ¿Es en serio? ¿Entonces la fantasía de las mujeres es ser sumisas? De verdad no me esperaba una mentalidad tan machista proviniendo de ti, Madeleine.

Madeleine: Es como si de repente cambiaran por un negro a la protagonista de Las Sombras de Gray o de cualquier juego de simulación de citas. 

¡El jodido James Bond es sexista!

Me: Y tú también, al parecer.

Madeleine: No estoy diciendo que esa saga sea buena por eso, o yo qué sé. Ese no es el punto.

Me: No. Estás diciendo que una mujer no puede hacer las mismas cosas que un hombre.

También existen mujeres sexistas. Hay feministas y hay machistas, como tú. No veo una razón por la cual James Bond no pueda ser una mujer.

Madeleine: Solo digo que el tipo siempre ha sido símbolo de la masculinidad. Cambiarlo por una mujer dudo que funcione.

Me: Puede que no funcione. Pero supongo que de eso se trata: de intentar cambiar esa jodida mentalidad machista.

Madeleine: Al cambiarlo así de la nada, producirán una aversión aun peor.

Nunca he dicho que la idea de Bond sea buena. Obvio no lo es. Solo que ese no es el camino.

Igual creo que tú y yo sabemos que todo esto está pensado para generar controversia y que todo el mundo hable de ello. Esa gente solo quiere nuestro dinero y atención, y que se hable de ello, más que “querer cambiar la sociedad y ser más inclusivos” y todas esas cosas.

Me: ¿Y por eso prefieres seguir con esa mentalidad?

Madeleine: Pues sigo creyendo que es tremendo error.

Me: A ver. Tratemos de llegar a unos acuerdos aquí… Empecemos por dejar las cosas bien claras. ¿Por qué dices que es un error que hayan elegido a una mujer James Bond?

Madeleine: Porque el personaje de Bond con toda su galantería, sex appeal y moda siempre ha estado ligado al género masculino.

Como mencioné, todo lo de Bond es algo muy fantástico. Casi el equivalente masculino a Las Sombras de Gray, donde tenemos a la chica “que no tiene nada de especial”, pero aun así termina con un harem de chicos detrás de ella, siendo deseada. Todos supermodelos con cuerpos de adonis y perfectos en todo.

Me: ¿Siempre ha sido así? ¿En serio? ¿Ese es tu argumento? Porque es un claro ejemplo de la Falacia de apelación a la tradición.

Madeleine: Pero es que esa es la idea del James Bond, un jodido espía mujeriego y seductor. Esa es la esencia del personaje, es su base.

Me: ¿Y por qué no puede ser una mujer igual de seductora?

Madeleine: Pueden hacer una espía así, pero no sería Bond. ¡El tipo se la pasa cogiéndose a una chica diferente en cada película! ¡Ajajaja!

Me: Y si es una mujer también puede cogerse a todos los chicos que quiera, ¿no?

Madeleine: Nadie ha negado que el personaje de Bond sea un machista.

Apenas en las últimas películas han tratado de cambiar un poco eso. Por ejemplo, le han dado más fuerza a los personajes femeninos. Las últimas chicas de Bond ya no eran solo las sidekick de cara bonita, sino que tuvieron más peso de la trama.

Me: Entendería lo de “está bien para otro personaje, pero no me cambian a mi personaje que ya está”, si no fuera por el hecho de que a ese personaje lo cambian de actor en cada película.

En otras palabras, ella en realidad es otro personaje. Siempre lo ha sido, ¿no?

Así que no le veo el problema.

Madeleine: Bueno, no sabemos cómo manejarán a nivel de guion todo este asunto también… Yo solo veo ahí la receta perfecta para el desastre.

Me: ¿Por qué?

Esto es otra película, otro personaje. No tiene por qué ser cómo las otras y no por eso tiene que ser mala.

Puede que al final lo sea, pero no hay manera de saber eso solo porque hayan elegido a una protagonista mujer.

Madeleine: ¡Entonces no se hubieran colgado del nombre de Bond!

Si querían hacer una película de una mujer espía y seductora, mejor le hubieran puesto otro nombre y asunto resuelto.

Pero está bien, te daré el derecho de la duda. Aún ni siquiera sabemos de qué irá la película. Hasta que salga no sabremos nada. Solo sé que esto al público que ve Bond no le gustará nada. De entrada no les llamará la atención la idea de una Bond mujer, pero bueno… Ojalá los guionistas demuestren lo contrario y dejen a todos callados, incluyéndome.

Por ahora, me mantengo bastante incrédula de que algo así funcione.

Me: ¿“Al público que ve Bond no le gustará nada”?” Puede que sea cierto, pero lo que realmente quieres decir es que a ti no te gusta nada, ¿no es así?

Madeleine: Bueno, su personaje se basa en ser un seductor casanova, yo creo que el hecho que sea un hombre es esencial en la trama.

Me: El que James Bond sea un hombre machista no me parece muy importante para la trama.

Madeleine: Recuerdo que, en una de las películas, la misión era literalmente seducir a una heredera para sacarle secretos.

Me: Una mujer también puede seducir a otra, o el heredero podría ser un hombre. Es exactamente la misma trama, sin importar el género de los personajes. Además, todavía no has visto esta película, así que no puedes juzgar.

Madeleine: Sí. Por eso dije que daré el beneficio de la duda, pero me mantengo escéptica. Por ahora solo veo un escándalo mediático feo del nivel de las Ghostbusters.

Me: Parece que solo quieres evitar que tu opinión sea juzgada y por eso lo atribuyes todo a la tradición y la opinión popular, no hablas por ti misma.

Madeleine: