-001. Oh, la ironía…

-001. Oh, la ironía…

Me: ¿Quieres saber qué es lo irónico? Es ella… Ella lo es.

Lo irónico es que ella nunca fue la mejor conversadora, ¿sabes? No era la peor tampoco (ese puesto no sería para otra más que para la misma Madeleine), pero realmente no era la mejor.

¿Y sabes por qué es irónico eso? Bueno, te lo diré.

Primero que todo, “la Ironía” fue un nombre que ella misma se puso, nunca entendí bien por qué… pero no tiene nada que ver con lo que estoy tratando de decir, así que sigamos. (Hay que ser claro con todo siempre)

Ahora sí, te diré por qué es irónico. La razón por la que es irónico es porque el peor conversador de todos… soy yo.

Y, aun así, ella y yo nunca nos quedábamos sin qué hablar. Podríamos hablar por horas y horas cada día, y siempre habría algo más para decir.

¿No te parece irónico?

Que el peor conversador del mundo y una que estaba casi igual de lejos de ser la mejor conversadora nunca se quedaran sin conversación.

Madeleine: Pues sí. Supongo que no hay mal conversador, sino falta de temas.

Me: No… No es eso. Déjame aclararte que no es como dices.

Puede que haya un tema, pero si estás con un mal conversador, solo responderá con una expresión facial.

Puede que le hagas un cumplido de cuento de hadas a una persona, y si es un mal conversador, solo te responderá con un monosílabo.

Puedes contarle una historia fantástica, una profunda reflexión sobre la vida, puedes hablar de uno y mil temas… y no te responderán con mucho más que un gesto.

Madeleine: Entiendo.

Me:

O te responderá con una simple expresión de confirmación como “entiendo”, “está bien”, “ya veo”, “claro”.

Yo, por ejemplo, soy uno de esos malos conversadores. ¡Cuánto quisiera poder ser mejor! Soy de esos que frecuentemente responden con monosílabos y no aportan contenido nuevo a una conversación.

Así que es un hecho innegable. No se trata de si hay tema o no, los malos conversadores existen, existimos, por muchas razones en las que ahora no voy a profundizar…

Madeleine: Oh, ya entiendo. También soy muy mala conversadora… ¡con razón me mencionaste!

Me: Así que, siendo yo tan mal conversador, podía pasar horas enteras conversando con ella, que tampoco era la mejor conversadora…

¿Ya te parece un poco más irónico?

Madeleine: Sí, ya tiene más sentido.

Me: Pero aún no está del todo claro la ironía… así que déjame tratar de ser más claro.

Ella es más extrovertida que yo, por lo que es de esperarse que también sea mejor conversadora que yo, naturalmente.

A pesar de eso, cuándo solíamos pasar horas conversando, casi siempre era yo el que más hablaba, y ella solo prestaba atención.

Y a mis largos discursos, ella muchas veces solo respondía con alguna de esas cortas expresiones de confirmación.

Realmente no era la mejor conversadora, aunque tampoco era la peor.

Casi siempre estaba de acuerdo en todo conmigo, y cuando no lo estaba… probablemente solo no lo decía para evitar una discusión.

No creo que me considerara alguna clase de hombre cerrado que no pudiera aceptar más que su propio punto de vista, pero supongo que simplemente prefería evitar cualquier choque entre los dos…

Madeleine: Sí, probablemente fuera eso.

Me: Bueno, esa es toda la ironía que quería mencionar.

Ah, ella era tan perfecta a veces…

Aunque supongo que también puede tomarse de otra manera… Y, después de todo, podría decirse que realmente no soy un mal conversador, si se toman en cuenta otros medios diferentes al medio oral en los que soy capaz de expresarme con mucha mayor fluidez y espontaneidad… y solamente soy un mal conversador si es en un diálogo frente a frente… 

¿Qué dices?

Madeleine: Supongo que tienes razón. Por lo menos conmigo hablas bastante, pero por lo que me has dicho, en otros casos es una cosa diferente. ¡Así que sí!

Me: ¿Crees que es interesante todo lo que acabo de decir?

Madeleine: No creo quesea interesante per se, pero tú lo has hecho ver así.

Me: ¿Estás diciendo que hice ver interesante algo que no lo es?

Madeleine: Creo que eso fue lo que dije.

Me: ¿Eso no me convertiría a mí en alguien interesante?

Madeleine: Podría decirse que sí.

Me: ¿Por qué crees que ella se habría aburrido de mí? Jamás lo pude entender… Nunca hice nada mal, ¿o sí? Tal vez el haber sido muy celoso, pero no creo que se haya aburrido por eso…

Madeleine: Quién sabe, tal vez lo de ser celoso también pudo haber influido un poco.

Me: Supongo que al final pudo haber usado eso como pretexto, pero estoy seguro de que esa no era la razón. Muchas veces me dijo que le gustaba que fuera así.

A mí también me gustaba que ella fuera así…

Madeleine: Oh… Bueno, eso sí ya es diferente.

Me: Cuando tienes un amor así, no te importa que no haya nadie más aparte de la persona que amas…

Por eso incluso te hace feliz que la otra persona se preocupe porque tenga miedo de estar perdiendo tu atención.

Después de todo, tu atención quieres dársela toda a ella porque la amas… Y no solo tu atención, quieres dárselo todo…

Así soy yo.

Y así era ella.

Pero después ya no era así…

Nunca entendí qué cambió. Su amor simplemente se desvaneció… Quizás conoció a otra persona mejor que yo. No lo sé, nunca me lo dijo.

Quizás conoció a alguien más real.

Y yo me desvanecí de su mundo… como un sueño que nunca se cumplió.

Madeleine: Entiendo…

Me: ¿Por qué eres tan mala conversadora, Madeleine?

Madeleine: I would like to speak in English now.

Me: …

078. Derecho a equivocarse

Madeleine: La ignorancia es el camino más fácil.

Me: Dependiendo de lo que quieras…

Madeleine: No lo sé, el otro camino se me hace más sensato.

Me: A mí también, pero puede terminar en un final doloroso.

Madeleine: Sí, pero es mejor que estar en una mentira, ¿no?

Me: …Supongo. Además, el final doloroso también lo puedes aprender a superar. Seguramente para ustedes será más fácil que para mí. Así como ella también pareció superarme en un segundo…

Madeleine: No lo sé.

Me: Ninguno de ustedes es tan sentimental y tan obsesivo y tan dependiente y tan sensible y tan romántico y tan patético como yo…

Madeleine: Por el momento debería enfocarme en terminar mi carrera y encontrar pronto un trabajo.

Me: A mí me falta mucho para terminar la mía… ¡Y seguro ni siquiera logro pasar este semestre! Soy un fracaso…

Madeleine: Sí pasarás. Y, vamos, si repruebas alguna materia no importa. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse, ¿verdad?

Me: Yo no. Yo no tengo ese derecho. Soy esclavo de la sociedad y de los prejuicios y de la estupidez humana.

Madeleine: Claro que no. Todos tenemos derecho a equivocarnos, chico.

Me: ¡Pero no quiero hacer uso de ese derecho!

El derecho a fracasar es un derecho que solo usan los fracasados… No quiero usar ese derecho. No quiero ser un fracasado.

Madeleine: ¡Entonces esfuérzate para no serlo! Aún puedes salvar el semestre.

Me: Me esfuerzo tanto como puedo, pero aun así…

011. Nadie…

011: Nadie…

Me: Ah… he tenido muchas ganas de suicidarme en estos días.

Madeleine: Oh, God, no…

Me: Déjame contarte una triste historia.

Madeleine: A ver…

Me: Esta es la historia de alguien que no es nadie… Mi historia.

El domingo pasado estuve en uno de estos eventos frikis. Y gracias a mi (a pesar de poca) trayectoria como cosplayer, parece que he adquirido cierto nivel de popularidad… Algo muy pequeño, en realidad, pero evidente dentro de estos pequeños círculos.

Así es… soy “el que hace cosplays”… Soy el que se disfrazó de este personaje y el que se disfrazó de aquel otro… No soy nadie.

Soy Jeff the Killer, soy Jack Sparrow, soy Ulquiorra Schiffer, soy Orochimaru, pero no soy nadie…

El evento estuvo lleno de mucha gente agradable. Contrario a la opinión popular, asisten a estos eventos personas muy simpáticas y atractivas. Al menos en este así fue… pero yo no soy nadie.

Algunas personas se toman fotos conmigo, pero… ¿qué soy? ¿Quieres saber qué soy? Te diré lo que soy: soy una estatua nacional, una figura de cera. Soy algo con lo que te tomas fotos para recordar que estuviste en cierto lugar.

No soy nadie.

Y estas personas simpáticas y atractivas solo me hacen sentir vacío. Ninguna se acerca a mí. Y ya que soy una estatua, yo no hablo, solo existo, en silencio…

Algunas personas se toman fotos conmigo… ¿Quiénes son ellos? Probablemente no son nadie… Los que son alguien no se toman fotos conmigo. Los que son alguien se toman fotos con ellos, junto a mí, no conmigo. Cada uno con su pareja, cada alguien con su otro alguien, pero yo estoy solo…

Ah, ¿no es bastante triste ya?

Pero aún hay algo más patético por contar…

Yo, que me esforcé durante un buen tiempo para lucirme ese día con mi apariencia, no soy nadie… ¿Es que acaso la apariencia no importa? No, no es eso. Lo invisible de mí tampoco le importa a nadie…

¿Sabes que sí le importa a la gente? ¡La apariencia!

Sí, sí, sí, sí importa…

Pero no la mía, no, no mucho, porque soy una estatua…

Mi amigo, que no se esforzó nada, que ni siquiera quería ir, pero lo convencí porque yo no quería ir solo, sí, él sí era alguien…

Porque él en su casualidad tenía mejor apariencia que yo en toda mi preparación…

Y las personas simpáticas y atractivas que estaban allí se acercaban a él y le confesaban su admiración.

¿Y las personas menos simpáticas y menos atractivas? Todas ellas también eran alguien y todas tenían a alguien más… Yo era el único nadie, el único solo…

¿Qué soy yo? No soy nadie…

Cuando me pongo el disfraz, soy una máscara, pero no hay nada debajo de ella, solo un fantasma…

Cuando me pongo la máscara, soy un disfraz, pero no hay nada debajo de él, ni siquiera una idea…

Pero cuando soy yo, no soy nadie…

Sí, ya sé que soy superficial y estúpido y envidioso… Y también soy nadie…

023. Deconstrucción de la empatía

Quien no entienda el sarcasmo, sepa ofenderse en la calidad en la que sus capacidades se lo permitan.

Para todos los demás, que la reflexión detrás de estas palabras acerca de la naturaleza egoísta del ser humano encuentre un camino provechoso hacia su construcción espiritual.

023. Deconstrucción de la empatía

Madeleine: ¡Qué noticia tan triste! Fue tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento…

Me: Sí, es triste que se mueran porque eran los que me daban entretenimiento. Qué mal que no se muriera en lugar de ellos el que trapeaba en el edificio.

Madeleine: Bueno, esos son solo los directores confirmados. Hubo varios muertos.

Me: Sí, pero esos otros a nadie le importan.

Madeleine: Sus muertes son igual de lamentables…

Me: Aun así, solamente publicaron una lista de los directores muertos. ¿Por qué no publicaron una lista de todos los muertos?

Porque la gente anónima a nadie le importa. Al público general no le importa saber si se murió o no el tipo que lavaba los baños. (Y eso no quiere decir que su vida valga menos.)

Madeleine: Bueno, sí, tienes razón.

Me: Así que no me vengas con tristezas hipócritas.

La vida no tiene ningún valor si no es la de alguien famoso o alguien del que de algún modo te beneficies de manera importante y directa.

Aunque debo admitir que aún no estoy seguro de si mi falta de empatía es realmente una posición filosófica o simplemente se debe una carencia innata…

Tal vez podrías ayudarme a analizarlo.

Tendríamos que empezar por definir qué es la empatía y luego determinar si es moralmente correcta o no.

Pero en el caso que estamos discutiendo, se trataría más de simpatía que de empatía, ¿no?

¿Te sientes mal por los que se murieron o te sientes mal por los familiares que van a sufrir sus muertes? ¿O admites que te sientes mal porque esas personas que murieron te daban algo que ya no te podrán dar?

Madeleine: Por lo primero.

Me: Lo primero son dos opciones, y son contrarias.

Solo sería empatía si te sintieras mal por las familias. Sentirse mal por los muertos no sería empatía porque los muertos no sienten nada. Así que sería más una especie de simpatía.

(Entendemos aquí, pues, a la empatía como a la capacidad de sentirse de una manera aproximada a como se siente el otro.)

Y no me jodas. Estoy seguro de que, hasta antes de que yo lo mencionara, en ningún momento pensaste en sus familias.

Es más, ni siquiera sabes si tienen familia o no. Así que es imposible que sientas empatía por gente que no conoces, y que tal vez ni siquiera existe.

Todo el mundo tiene familia, probablemente. Pero no conoces a nadie en específico, así que no te puedes sentir mal por ninguno de ellos. Aun si te sintieras mal por ese concepto de familia, no sería empatía con ninguna persona real.

¿Así que por qué sentir esa supuesta empatía?

No es como si estuvieras haciendo algo bueno por ellos por sentirte mal. Digo, aparte de compartir imágenes en las redes sociales mostrándole al mundo lo buena persona que eres al preocuparte por otros.

¿Entonces dirías que es moralmente correcto sentir esa empatía?

Yo diría que sí, solo si puedes y haces algo para mejorar sus situaciones.

De lo contrario, ¿de qué serviría que no solo ellos estén preocupados por sus muertos sino también tú?

Desde una perspectiva utilitarista, entre menos personas estén sufriendo o sintiéndose mal, mejor sería.

Así que déjale la infelicidad a los que no pueden evitarla y tú no te preocupes por ellos.

Por otra parte, solo estamos hablando en el caso de que realmente te sintieras mal por sus familias. Pero si eres sincera, tienes que admitir que ese no es el caso.

En ningún momento se te pasó por la cabeza pensar en la familia de nadie hasta que yo lo mencioné. Todo lo que pensabas era en nombres famosos y películas que has visto.

Pero está bien. Que sean famosos tampoco los hace ser menos personas.

Está bien si te sientes mal por la persona que dirigió tal o cual película. Mi problema es que la gente se sienta mal por esos, pero ignoren a todos los demás.

¿Es moralmente correcto hacer eso?

Sentirse mal por unos, pero ignorar completamente a otros.

Preocuparse por unos, pero no importarles en absoluto otros.

Yo diría que sí, de hecho.

Si fuera alguien cercano a mí quien muriera, digamos, mi propia madre, seguramente me sentiría muy mal. Estaría muy triste.

¿Pero por qué tendría que sentirme mal por alguien que no conozco?

E incluso si conozco a alguien, ¿significa que debo sentirme mal por la muerte de esa persona solo por el hecho de que la conozco? No lo creo.

El hecho de preocuparse por alguien probablemente es algo que solo se da como consecuencia del tipo de relación que tengas con esa persona.

Por ejemplo, yo he vivido gran parte de mi vida con mi madre. Ella me ha dado muchas cosas, ha estado conmigo cuando he tenido problemas, así que es natural que me preocupe por ella si le pasa algo, ¿no?

Aun así, si te fijas bien, sigue siendo algo muy egoísta.

Me preocupo por ella solo porque ella ha sido buena conmigo en la vida. Si hubiera tenido una madre diferente, o una relación diferente con ella, una en la que, a su vez, se hubiera preocupado menos por mí, seguramente yo también me preocuparía menos por ella.

Es la respuesta natural. Quieres ser bueno con quien ha sido bueno contigo.

¿Pero acaso deberías preocuparte por quien nunca ha hecho nada bueno por ti?

Si siguieras una filosofía cristiana, probablemente dirías que sí. Pero incluso los cristianos fallan a la hora de poner en práctica una premisa tan utópica.

Pero, otra vez, si lo miras desde una perspectiva utilitarista, entenderás que lo más correcto moralmente es la situación en la que menos personas posibles estén mal.

Y preocuparse por otros, sentirse mal por otros, ese tipo de empatía, por definición, es estar mal.

Por lo tanto, lo más correcto moralmente sería tratar de evitarla.

De todos modos, como dije, la respuesta natural es que trates de ser bueno con quien ha sido contigo. Que la empatía se da dependiendo de la relación que tengas con esa persona.

¿Entonces cuál es la relación que tienen las personas con la gente famosa?

¿Por qué en una tragedia como esta la gente se preocupa más por los nombres famosos que por el hombre que limpiaba las oficinas?

Dime.

¿Cuál es tu relación con esos directores para que te preocupes por ellos sin pensar que había otras personas ahí mismo que sufrieron exactamente lo mismo?

Es porque ellos fueron los responsables directos de proveerte cierto entretenimiento que disfrutaste, ¿no?

Y si es eso, está bien. No es más egoísta que preocuparte por tu madre que te ha dado todo en la vida.

Tal vez si hay una diferencia, sería cuantitativa… Y supongo que al final de cuentas, eso es lo que me molesta. Esa desigualdad.

Y no lo digo tanto comparando a tu madre con el famoso… Sino al famoso con el anónimo.

Obviamente estarías llorando mucho más por tu madre y no solo poniendo caritas tristes en internet.

Pero entre el famoso y el anónimo…

¿Realmente la diferencia de lo que han hecho por ti es tan grande para que la vida de uno prácticamente pierda todo valor en comparación con la vida del otro?

Sí, creo que ese es mi problema con la empatía. Es demasiado desigual sin ninguna buena justificación. Al menos en casos como este.

En general, la gente famosa no ha hecho nada más importante que la gente que nadie conoce. Solo han tenido más suerte y más éxito.

Sí, el famoso te trajo películas, pero el que trabaja lavando los baños probablemente les pagó la universidad a sus hijos con mucho mayor esfuerzo.

¿Realmente debe importarme más la vida del famoso que no ha hecho nada directamente por mí?

Entiendo la empatía por familiares y amigos cercanos. Por la relación que has tenido con ellos, tal vez la empatía sea la respuesta natural.

Pero me parece que es muy desigual la empatía hacia alguien famoso, con quien realmente nunca has tenido una relación directa, en comparación con la nula empatía que sientes por una persona que sufre exactamente lo mismo, pero resulta ser menos conocida a nivel mundial.

Bueno, esa es toda mi diatriba acerca de la empatía por ahora.

¿Tienes algo que decir? Digo, aparte de: “tremenda tragedia. Justo las cabezas creativas del estudio andaban en ese momento”. ¡Justo ellas! Y justo en ese momento.

Pero vaya coincidencia. Justo las cabezas creativas se encontraban en su lugar de trabajo en un día de trabajo. ¡Y justo ellas y no las cabezas menos creativas!

¿Por qué no podía ser un día en el que no estuvieran justo los más importantes? Y que solo se murieran las personas sin nombre y sin valor…

Madeleine:

*   *   *

Una pequeña nota del autor: Pensándolo bien, durante esta discusión me faltó tener en cuenta una cierta consideración. La no muy pequeña posibilidad de que el caso de empatía analizado aquí no fuese en realidad otra cosa que una mórbida curiosidad macabra por la muerte de los vivos. En ese caso, tiene sentido que se ignore a los anónimos, considerando que en realidad es posible que no existan, y por lo tanto carecen de la capacidad de ofrecer una satisfacción real a esa enfermiza curiosidad en la que hablar de la muerte de figuras «importantes» genera una interacción placentera entre las personas.

Que quede claro que no digo que sientan placer directamente por la muerte de otras personas, sino que el hablar de esas cosas con otros, al ser un tema de considerable impacto emocional (no necesariamente tristeza), se genera una conexión más profunda y placentera entre los interlocutores.

Pero bueno, eso será tema para otra discusión…

007. La fantasía masculina por antonomasia

De antemano me disculpo a la audiencia sensible por la actitud sexista de Madeleine. Sus comentarios no reflejan el pensamiento del autor de este blog. Madeleine solo es un producto reflejo de la sociedad que la ha marcado.

De cualquier modo, cualquiera que lea este diario y se sienta a favor de la postura de Madeleine, está en todo su derecho de hacerlo. Tampoco puedo afirmar que mi pensamiento sea el correcto, y quien quiera defender una posición diferente a la mía, bienvenido sea.

Sin ser más…

007: ¿La fantasía masculina por antonomasia?

Madeleine: Ay…

Me: ¿Qué?

Madeleine: Why. Just… WHY.

Me: No soy fan de James Bond. De todos modos, ¿no es siempre una persona diferente? Que yo sepa, ya van como veinte hombres blancos heterosexuales, así que ya era hora de que fuera una mujer negra lesbiana, ¿no?

En cualquier caso, nunca me han gustado esas películas. Creo que no he visto ni una completa. Si hubiera sido una mujer desde el principio, tal vez me habrían gustado más.

Pero, en serio, ¿qué tiene de malo? ¿Es porque acaban de hacer lo mismo con la Sirenita y dos seguidos ya es “muy forzado”?

Madeleine: A ver. Que tampoco soy fan de las pelis; solo he visto una que otra. ¡Pero esto está mal! ¡El jodido James Bond es la fantasía masculina por autonomasia! No puedes simplemente poner a una chica ahí. Simplemente NO.

James Bond podría ser negro. Personalmente no me molesta que sea negro, sino el hecho de que sea una mujer.

Uno podría alegar que en la película de La Sirenita, sí, efectivamente en la trama no es muy relevante el color de piel de la protagonista, Ariel, pues la historia no está ligada a eso. A diferencia de otras películas con otros personajes como Esmeralda, la Mohana, Pocahontas… Todos los problemas de estas chicas si derivan de su condición étnica.

Aquí con lo de James Bond ocurre lo mismo. Solo que, en lugar de estar la trama correlacionada con la etnia, como con esas chicas, lo está con el sexo masculino.

Me: Wow. No me jodas.

Me sorprendes, Madeleine. No me esperaba eso de ti.

¿La fantasía masculina por antonomasia? ¿En serio? No me jodas. Ese es justamente el problema. Asignarle roles de género a cosas que no tienen por qué.

¿Sabes cuál es la verdadera fantasía masculina por antonomasia? Que les chupen el pito. Y según algunos pervertidos como Freud, incluso la de algunas mujeres también.

Madeleine: No digo que la fantasía sea buena… Solo que eso es lo que es el jodido James Bond.

Me: Fuera de eso, una fantasía no puede ser de un género o de otro.

¿Significa que si yo no tengo la fantasía de ser como James Bond entonces no soy un hombre? ¿Y por qué una mujer no podría tener la fantasía de tener los mismos “talentos” que el hombre?

Madeleine: Tampoco digo que sea algo absoluto.

Me: ¿Cuál es para ti entonces la fantasía femenina por antonomasia? ¿Hacerle el mejor sándwich a su hombre?

Madeleine: ¡No! ¡Ja, ja, ja!

Me: Y con “hacerle un sándwich”, me refiero a chuparle el pito.

Madeleine: A ver… El equivalente femenino serían todas esas pelis basuras tipo Las Sombras de Gray.

Me: ¿Las Sombras de Gray? ¿Es en serio? ¿Entonces la fantasía de las mujeres es ser sumisas? De verdad no me esperaba una mentalidad tan machista proviniendo de ti, Madeleine.

Madeleine: Es como si de repente cambiaran por un negro a la protagonista de Las Sombras de Gray o de cualquier juego de simulación de citas. 

¡El jodido James Bond es sexista!

Me: Y tú también, al parecer.

Madeleine: No estoy diciendo que esa saga sea buena por eso, o yo qué sé. Ese no es el punto.

Me: No. Estás diciendo que una mujer no puede hacer las mismas cosas que un hombre.

También existen mujeres sexistas. Hay feministas y hay machistas, como tú. No veo una razón por la cual James Bond no pueda ser una mujer.

Madeleine: Solo digo que el tipo siempre ha sido símbolo de la masculinidad. Cambiarlo por una mujer dudo que funcione.

Me: Puede que no funcione. Pero supongo que de eso se trata: de intentar cambiar esa jodida mentalidad machista.

Madeleine: Al cambiarlo así de la nada, producirán una aversión aun peor.

Nunca he dicho que la idea de Bond sea buena. Obvio no lo es. Solo que ese no es el camino.

Igual creo que tú y yo sabemos que todo esto está pensado para generar controversia y que todo el mundo hable de ello. Esa gente solo quiere nuestro dinero y atención, y que se hable de ello, más que “querer cambiar la sociedad y ser más inclusivos” y todas esas cosas.

Me: ¿Y por eso prefieres seguir con esa mentalidad?

Madeleine: Pues sigo creyendo que es tremendo error.

Me: A ver. Tratemos de llegar a unos acuerdos aquí… Empecemos por dejar las cosas bien claras. ¿Por qué dices que es un error que hayan elegido a una mujer James Bond?

Madeleine: Porque el personaje de Bond con toda su galantería, sex appeal y moda siempre ha estado ligado al género masculino.

Como mencioné, todo lo de Bond es algo muy fantástico. Casi el equivalente masculino a Las Sombras de Gray, donde tenemos a la chica “que no tiene nada de especial”, pero aun así termina con un harem de chicos detrás de ella, siendo deseada. Todos supermodelos con cuerpos de adonis y perfectos en todo.

Me: ¿Siempre ha sido así? ¿En serio? ¿Ese es tu argumento? Porque es un claro ejemplo de la Falacia de apelación a la tradición.

Madeleine: Pero es que esa es la idea del James Bond, un jodido espía mujeriego y seductor. Esa es la esencia del personaje, es su base.

Me: ¿Y por qué no puede ser una mujer igual de seductora?

Madeleine: Pueden hacer una espía así, pero no sería Bond. ¡El tipo se la pasa cogiéndose a una chica diferente en cada película! ¡Ajajaja!

Me: Y si es una mujer también puede cogerse a todos los chicos que quiera, ¿no?

Madeleine: Nadie ha negado que el personaje de Bond sea un machista.

Apenas en las últimas películas han tratado de cambiar un poco eso. Por ejemplo, le han dado más fuerza a los personajes femeninos. Las últimas chicas de Bond ya no eran solo las sidekick de cara bonita, sino que tuvieron más peso de la trama.

Me: Entendería lo de “está bien para otro personaje, pero no me cambian a mi personaje que ya está”, si no fuera por el hecho de que a ese personaje lo cambian de actor en cada película.

En otras palabras, ella en realidad es otro personaje. Siempre lo ha sido, ¿no?

Así que no le veo el problema.

Madeleine: Bueno, no sabemos cómo manejarán a nivel de guion todo este asunto también… Yo solo veo ahí la receta perfecta para el desastre.

Me: ¿Por qué?

Esto es otra película, otro personaje. No tiene por qué ser cómo las otras y no por eso tiene que ser mala.

Puede que al final lo sea, pero no hay manera de saber eso solo porque hayan elegido a una protagonista mujer.

Madeleine: ¡Entonces no se hubieran colgado del nombre de Bond!

Si querían hacer una película de una mujer espía y seductora, mejor le hubieran puesto otro nombre y asunto resuelto.

Pero está bien, te daré el derecho de la duda. Aún ni siquiera sabemos de qué irá la película. Hasta que salga no sabremos nada. Solo sé que esto al público que ve Bond no le gustará nada. De entrada no les llamará la atención la idea de una Bond mujer, pero bueno… Ojalá los guionistas demuestren lo contrario y dejen a todos callados, incluyéndome.

Por ahora, me mantengo bastante incrédula de que algo así funcione.

Me: ¿“Al público que ve Bond no le gustará nada”?” Puede que sea cierto, pero lo que realmente quieres decir es que a ti no te gusta nada, ¿no es así?

Madeleine: Bueno, su personaje se basa en ser un seductor casanova, yo creo que el hecho que sea un hombre es esencial en la trama.

Me: El que James Bond sea un hombre machista no me parece muy importante para la trama.

Madeleine: Recuerdo que, en una de las películas, la misión era literalmente seducir a una heredera para sacarle secretos.

Me: Una mujer también puede seducir a otra, o el heredero podría ser un hombre. Es exactamente la misma trama, sin importar el género de los personajes. Además, todavía no has visto esta película, así que no puedes juzgar.

Madeleine: Sí. Por eso dije que daré el beneficio de la duda, pero me mantengo escéptica. Por ahora solo veo un escándalo mediático feo del nivel de las Ghostbusters.

Me: Parece que solo quieres evitar que tu opinión sea juzgada y por eso lo atribuyes todo a la tradición y la opinión popular, no hablas por ti misma.

Madeleine: