039. Día 9 (Olvido)

039: Día 9 (Olvido)

Me: Día 9 sin hablar con Blanquita… Seguramente ya ni se acuerda de mí. Seguramente ella sí está logrando olvidarse de mí, y sin siquiera intentarlo.

Día 9 sin que Blanquita me hable… Seguramente mi nombre y mi imagen no se aparecen en su mente en ningún momento del día. 

Eso es lo normal, ¿no? Sí, es normal. Que mi vida no tenga ninguna importancia, ni la más mínima. Mientras sea invisible y no esté estorbando, ni siquiera recordará que existo.

Madeleine: No. Uno no se olvida tan fácil así de alguien. A veces ojalá fuera así.

Me: Uno. Pero yo soy Uno. Ella no es Uno. Ella es Ella. 

A ella es la que no le interesa olvidarse de mí, pero seguramente no piensa en mí en ningún momento y eso es lo mismo que haberme olvidado. 

Madeleine: Ou…

Me: Está lloviendo. El día está triste. Es hermoso. Es un día perfecto para matarse, ¿no lo crees?

Madeleine: No.

Me: ¿Cómo sería un momento perfecto para morir? ¿Cómo sería tu muerte perfecta?

Madeleine: No tengo idea. Nunca había pensado en eso.

Me: Piénsalo un segundo y me dices. Si tuvieras que morir, ¿cómo preferirías que fuera?

Madeleine: Hmmm… Bueno, por un lado-

Me: Yo he soñado tantas veces con la muerte, que no tengo una sola preferida. Algunas versiones de mi muerte se contradicen con otras, así que no podría dar una respuesta del todo exacta. 

Creo que ya te he comentado esto, pero una característica en común que tienen la mayoría de ellas es… que no me gustaría morir solo y en la oscuridad, porque lo más probable es que me iría lleno de miedo y ansiedad.

Me gustaría morir a mitad del día y en medio de una multitud. 

Creo que me haría sentir más real la muerte y no solo como un trastorno psicológico.

Y, por supuesto, en lo posible, me gustaría morir tranquilo y feliz, con una sonrisa.

Madeleine: Eso sería bonito.

Me: Aunque sea una sonrisa falsa, porque mi vida fue una mierda. Pero ya que la vida fue una mierda, al menos me gustaría que la muerte fuera buena. 

¿Ya pensaste la tuya?

Madeleine: No… Solo sé que no me gustaría terminar como una vieja que no se puede valer por sí misma. Ya sabes, en algún estado vegetativo o sin una pierna o lo que sea.

Me aterra esa idea. 

Me: Sería horrible. ¿Qué tan probable crees que sea que terminarás así?

Madeleine: No lo sé. Tal vez un 20%.

Me: ¿En serio tan poco? ¿Cuál es el otro 80%? ¿Un ataque al corazón al ver la Torre Eiffel por primera vez?

Madeleine: Un paro cardiaco, un aneurisma, un cáncer… 

Me: Yo creo que la probabilidad de terminar tus últimos días en un estado de miseria corporal están por encima del 89%.

Esto es porque precisamente estar en un estado de miseria corporal es lo que hace que se terminen tus días. Y el cuerpo está inevitablemente hecho para deteriorarse. 

¿Sabes cuál es la manera de reducir esa probabilidad, la de terminar tus días en un estado de miseria orgánica? 

Madeleine: ¿Muriendo antes de llegar a ese estado? 

Me: Exactamente.

Madeleine: …

038. Día 7 (Confesiones)

038: Día 7 (Confesiones)

Día 7

Me: Día 7 sin hablar con Blanquita… ¿Cómo crees que voy?

Madeleine: ¡Muy bien!

Me: ¿Por qué lo crees?

Madeleine: Porque estás cumpliendo con el plan, ¿no?

Me: ¿Cuál era el plan?

Madeleine: ¡No hablarle a Blanquita!

Me: Bueno… Supongo que sí voy bien, en cierto modo.

Sí, es cierto. No he hablado con ella, según el plan. Y poco a poco creo que me voy acostumbrando a eso. A no hablarle, a no ilusionarme y a no decepcionarme por no poder estar con ella.

Poco a poco.

Aún no he dejado de pensar en ella todo el tiempo ni he dejado de soñar con ella cada vez que duermo.

Pero creo que poco a poco me voy acostumbrando nuevamente a estar así.

Tengo miedo.

Madeleine: Está bien, no es fácil. Pero lo estás haciendo bien.

Día 7 otra vez 

Me: Hoy otra vez es día 7 sin hablar con Blanquita. 

Creo que hice algunas cosas mal la última vez que hablé con ella, así que necesito confesarme, madre Madeleine. ¿Estás ahí, madre?

Madeleine: Sí, aquí estoy. 

Me: La última vez que me vi con ella fue cuando nos encontramos para decidir si iríamos al concierto o venderíamos las boletas. ¿Lo recuerdas? 

Madeleine: Sí, lo recuerdo. Al final decidieron vender las boletas, pero de todos modos la banda canceló el concierto.

Me: En realidad, aplazaron el concierto para este domingo, pero bueno, eso no importa. 

También te había comentado que ese día Blanquita se abrió un poco más conmigo y me contó más a profundidad sobre su historia y sus problemas.

Me estaba contando sus cosas mientras lloraba y yo no sabía qué hacer o decir.

No puedo hacer nada para cambiar su pasado y ella no tiene ningún interés en compartir su presente y su futuro conmigo. 

Así que simplemente asentía en silencio, sin saber qué hacer para darle consuelo o ánimo con las cosas que me estaba contando.

Y entre mis intentos fallidos por hacer que se sintiera bien y que sintiera que tenía mi apoyo, creo que hice un par de cosas que se sintieron muy mal… o al menos para mí fueron muy incómodas.

Y eso es lo que quiero confesar ahora.

No puedo confesárselo a ella, ahora que estoy tratando de no hablarle y olvidarme de ella… Sin mencionar que, de todos modos, a ella probablemente no le importa.

Pero me sentí demasiado incómodo con eso y siento que tengo que sacarlo de mí y explicarlo, a ver si al racionalizarlo se va un poco ese molesto hormigueo que vibra dentro de mi sangre.

Por eso tengo que decírtelo a ti. ¿No te importa que te cuente todas estas cosas, verdad?

Madeleine: No, no me molesta en absoluto. Cuéntame más. ¡Aquí estoy para escucharte! ¿Qué fue lo que hiciste que ahora te hace sentir tan mal?

Me: No es ahora. Me he sentido incómodo por eso desde que pasó, solo que no he tenido oportunidad de desahogarlo hasta ahora. 

Fueron dos cosas.

Como te dije, mientras ella me contaba su historia y sus problemas, yo no sabía qué hacer o decir para que se sintiera bien y sintiera que tenía mi apoyo… Ahora que lo pienso, tal vez simplemente debí haber dicho esas palabras, pero en ese momento no se me ocurrieron o aunque se me ocurrieron no me salieron.

Lo primero que hice en algún momento fue que le tomé una mano y la acaricié un poco. 

No sé por qué se pasó por mi mente en ese momento que eso ayudaría a ese propósito de darle ánimo y mostrarle que podía contar conmigo.

Pero creo que lo que logró fue todo lo contrario.

Por la reacción que ella tuvo, solo pude sentirme incómodo y pensar que estaba haciendo algo mal. 

¿Crees que estaba mal? 

Madeleine: Bueno, lo hiciste con buenas intenciones, ¿no es así?

Me: Su reacción fue simplemente la de quedarse en silencio y mirarme fijamente a la mano y a los ojos sin decir nada. 

Realmente no puedo explicar lo incómodo que me sentí en ese momento. No sé si era desprecio, odio o asco lo que me expresaba con su mirada, o tal vez una combinación de las tres, pero me sentí demasiado incómodo. 

Claro que mi reacción fue soltarla bruscamente después de unos segundos de incomodidad. 

Dejando a un lado las intenciones, ¿crees que fue tan equivocada esa acción?

Madeleine: Tal vez hubo una malinterpretación por parte de ella o algo así, pero no creo que haya sido algo malo de por sí lo que hiciste. 

Me: Sí, puede ser que tengas razón… Pero también creo que soy horrible para expresarme de cualquier modo y es mi culpa que todo se haya dado de una manera tan incómoda ¡y por eso me he sentido horrible!

Madeleine: Tranquilo, no es tu culpa. No es culpa de nadie. 

Me: No voy a entrar en detalle sobre las cosas que ella me contó, pero en una parte terminó confesándome un odio generalizado hacia todos los hombres. 

Y dijo que me contaba esas cosas porque yo era diferente, porque era más sensible… Me hizo sentir especial por un momento.

Pero también me hizo sentir asquerosamente incómodo su reacción a mis intenciones de mostrarle apoyo.

Tal vez ella pensó que, porque me gusta y estoy enamorado de ella y todo eso, estaba tratando de coquetearle o algo por el estilo al haberla tomado de la mano y haberla acariciado, según yo con intenciones de mostrar apoyo. 

Madeleine: Sí, puede que haya sido eso.

Me: Así que esa fue una de las cosas que siento que hice horriblemente mal ese día y siento que por eso puede que Blanquita me desprecie aun más. 

Lo segundo horrible que hice fue algo parecido. 

También mientras me contaba su sufrimiento con lágrimas en sus ojos, sin yo saber qué hacer o decir, quería mostrarle mi apoyo y hacer que se sintiera bien. 

Así que en otro momento aparte traté de darle un abrazo, pero eso también fue demasiado incómodo.

Por un lado, fue algo físicamente incómodo ya que, debido a la posición en la que estábamos conversando, sentados en dos sillas uno frente al otro, se hizo un poco difícil acercar el cuerpo sin tener que ponerme de pie. 

Pero igual que antes con la mano, ella solo se quedó en silencio recibiendo mi abrazo, pero sin devolvérmelo. ¿Sabes cómo es eso, no? 

Como cuando abrazas a un gato, pero el gato solo se quiere ir, sin importar que tus intenciones solo sean buenas.

Me sentí muy incómodo también en ese momento.

Sentía que ella se estaba sintiendo incómoda porque la hubiera abrazado y eso me hizo sentir incómodo a mí. 

Otra vez, ¿estuvo tan mal esa acción de mi parte?

Ella normalmente es una persona muy cariñosa y en parte es por eso que yo también lo soy con ella. 

Pero ese día parecía que intentar ser afectuoso con ella era lo peor que podía hacer.

Y, como dije muchas veces ya, yo solo quería que ella se sintiera bien y que sintiera que tenía mi apoyo y podía contar conmigo… Por supuesto que no le estaba coqueteando ni nada por el estilo.

Es horrible. Siento que ahora me odia por eso, pero sé que no es así.

Soy un asco para las relaciones humanas, ¿verdad que sí, Madeleine? ¡Nunca sé qué hacer o decir y todo lo hago mal!

Madeleine: Las relaciones interpersonales son complicadas, chico. Ambos somos un asco en eso. Pero no creo que ella te odie por eso. 

Me: Yo tampoco lo creo, pero siento que es así. Y ya no tendré oportunidad de pedirle disculpas por eso. Así que su odio ahora será para siempre, dentro de mi cabeza.

Madeleine: No seas tan duro contigo mismo. Eso es lo que menos ella querría.

Me: Y, por desgracia, es lo que menos puedo hacer por ella.

No puedo dejar de ser duro conmigo mismo. No puedo dejar de odiarme a mí mismo. No puedo dejar de odiar mi asquerosa vida. 

Eso es lo único que tal vez nunca habría sido capaz de hacer por ella. 

No puedo dejar de odiarme.

Pero, irónicamente, también creo que la única manera en que eso habría sido posible (que yo pudiera dejar de odiarme) sería si las cosas hubieran sido un poquito diferentes con ella.

Ella es la única esperanza que tuve en algún momento de sentir que podía sentirme bien en este mundo y en esta vida.

Y otra vez más es día 7

Me: Hoy otra vez es día 7 sin hablar con Blanquita. 

Estaba haciendo mal las cuentas. Primero estaba contando los días desde la última vez que nos vimos en persona, pero es cierto que hablamos por mensajes otra vez después de eso.

Ahora sí son 7 días desde la última vez que tuve contacto con ella.

Y debo confesar dos cosas más que debí haber confesado ayer, pero no sentí apropiado.

Ahora esas dos cosas empiezan a parecer mentira, así que debo confesarlas antes de que desaparezcan para siempre.

Lo otro que quería confesar ayer es que antier había soñado con Scarlet.

Por lo que pensé que tenías razón: que solo habían pasado seis días, pero poco a poco estaba logrando olvidarme de Blanquita.

Y cuando soñé con Scarlet no me dolió tanto pensar en ella… como todavía me duele al pensar en Blanquita.

Así que pensé que estaba haciendo bien… que estaba avanzando… que me estaba olvidando de Blanquita y pronto tendría algo de paz.

Pero también pensé que solo en seis días ya estaba pensando en Scarlet y soñando con ella… lo que significa que, a medida que los pensamientos de Blanquita se van desvaneciendo lentamente, los de Scarlet van apareciendo en su lugar cada vez más y más.

Eso fue lo que pensé. Pero en realidad, no creo que todo se vaya a inclinar hacia el lado de Scarlet nunca más. 

Creo que los pensamientos de Blanquita podrían desvanecerse un poco más, poco a poco, y los de Scarlet seguir apareciendo un poco más, poco a poco…

Pero no creo que los de Blanquita desaparezcan del todo y para siempre. Ni que los de Scarlet aparezcan para borrar todo lo demás.

Creo que llegará un punto en que ambos estarán presentes por igual y entonces me quedaré estancado ahí para siempre.

Ya estaba así antes, ¿no? Antes de todo este último tiempo en que volví a hablar con Blanquita.

Soy como estúpido con todo esto, ¿verdad?

Madeleine: No eres estúpido. Considero que sí es posible que eventualmente todo se estabilice tal y como dices.

Me: ¿No soy estúpido? ¿Qué soy entonces? Define esta porquería con una palabra. 

Y cuando dices estable, es más bien “equilibrado”, porque incluso aunque logre un poco más de serenidad con respecto a estos asuntos, siempre estaré buscando la forma de morir.

Ayer pensé que me iba a morir mientras me estaba quedando dormido, solo porque me estaba quedando dormido temprano, lo cual es inusual en mí.

Ya sé que soy un poco hipocondríaco, pero parece que me has dejado hablando solo porque no me contestas.

Si no soy estúpido, ¿qué soy? ¿Cómo describirías esta porquería que es mi vida y la forma en que hago las cosas?

Madeleine: Ahm… No sé cuál es la palabra, pero no eres estúpido. Eres sensible e inteligente. Un poeta o bohemio, algo así. No sé cómo es esa palabra exactamente. Me recuerdas un poco a Andrés Caicedo o a Edgar Allan Poe.

Me: ¿Por qué este mundo es tan horrible, Madeleine?

Madeleine: Ojalá tuviera la respuesta a eso, muchacho.

Me: Desde que Blanquita me contó su historia, odio más al mundo.

Yo he sufrido una mierda de vida porque nací con problemas mentales.

Pero hay gente como ella que ha sufrido cosas tal vez peores porque el mundo está lleno de gente horrible. ¡Está lleno!

De gente asquerosa que hace daño a otros… y de gente pobre que ha sufrido la maldad de esos.

Este mundo es una mierda.

Y normalmente soy indiferente con el sufrimiento del mundo, sabiendo que tengo mi propio sufrimiento de sobra para preocuparme…

Pero no puedo evitarlo desde que supe su historia, y sé que mucha gente sigue sufriendo atrocidades cada día.

Esa era la primera confesión que quería hacer ayer. Que soñé con Scarlet y pensé que estaba avanzando un poco o solo me estaba moviendo hacia un abismo diferente.

La segunda es que, a pesar de todo, según me sentía ayer (que no era bien en absoluto), por un momento sentí el impulso de confesar que no quería morirme. 

Que no estaba bien, pero quería vivir y llegar a estarlo algún día.

Pero como te dije, esas dos confesiones hoy parecen mentira. 

Hoy me dormí temprano y mientras me quedaba dormido, sentí que me estaba muriendo… Y sentí que estaba bien, que sería genial si me moría. Que sería genial si mis ojos se cerraban en la oscuridad y mi consciencia se apagaba para siempre.

Y puede que haya sido solo una ilusión del sueño, pero sentí que de verdad podría morirme en algún momento quedándome dormido. Que me puede pasar cualquiera de estos días.

Tal vez solo sea una ilusión, pero lo sentí real y acepté con determinación ese destino.

Si voy a morir ahora, que así sea. Seguramente eso sería lo mejor.

Si pienso en retrospectiva, realmente no ha valido la pena mi vida. Nunca.

Habría sido mejor si hubiera muerto aquella vez que lo intenté, después de que Scarlet me abandonara para siempre.

No habría podido conocer a Blanquita, que fue algo hermoso… pero aun así, habría sido mejor.

Porque el sufrimiento ha sido más grande que la pequeña ilusión de felicidad que haya podido tener en cualquier momento.

Claro que todo habría sido mucho mejor si nunca hubiera nacido en primer lugar.

Mi vida no ha valido la pena. 

Pero ya nací y he sobrevivido hasta ahora… Y hasta ahora, la vida me ha demostrado que entre más pronto me hubiera llegado la muerte, mejor habría sido mi vida.

Y seguramente aún es así para el futuro que me quede. Es por eso que no me quiero quedar para comprobarlo. 

Sí, ayer quería confesar esas dos cosas, pero hoy parecen una mentira.

Hoy otra vez soñé con Blanquita y no me sentí bien.

Y hoy otra vez quiero confesar que sí me quiero morir. 

Madeleine: …

037. Tener esperanza y dejar ir

037: Tener esperanza y dejar ir

Me: La esperanza es lo último que se pierde, dicen.

¿Será por eso que me aferro a ella, aunque sea una falsa esperanza? Ya lo he perdido todo y la esperanza es lo último que me queda, una falsa esperanza, una ilusión, pero a pesar de ser consciente de que solo es una fantasía, me aferro con fuerza a ella porque una vez que la pierda, lo habré perdido absolutamente todo. 

Pero es mejor perderla, ¿verdad? Sí, a veces es mejor perder… Si una esperanza no es más que un tonto engaño que no te deja en paz, entonces es mejor despojarse de ella.

Si la vida no es más que un tormento y un camino sin esperanza, entonces es mejor perderla y no volver a encontrarla nunca. 

¿Alguna vez has tenido a alguien que se haya enamorado de ti y que haya sido insistente en querer tener algo contigo, pero era una persona en la que tú no tenías el más mínimo interés?

O, aunque no haya sido insistente… ¿alguna vez has sabido que le gustas a alguien o que alguien te quiere, pero a ti no te interesa esa persona? 

Madeleine: Pues sí, al menos un par de veces.

Me: ¿Y por qué no te gustaban esas personas? 

Madeleine: No lo sé. Nunca se me ocurrió pensar en ninguno de ellos como pareja. 

Me: Y nunca pensarías en ellos como pareja, sin importar cuántos años pasen, ¿verdad? 

Madeleine: Pues la verdad, no lo creo.

Me: Así es. Eso nunca pasa. Ni siquiera yo vería así a las personas que he rechazado por esa razón. No importa cuánto tiempo pase, eso nunca sucede, ¿verdad?

¿Por qué entonces es tan difícil para mí abandonar la esperanza, aun sabiendo que solo es una falsa ilusión?

Nunca sucede que un día te despiertas y de repente pienses: “Oh, esa persona que me quiso hace tanto tiempo, pero a la que yo nunca quise, siento que hoy por fin la quiero”. 

Nunca pasa, ¿verdad?

¿Verdad…?

¡Es verdad… ahora lo recuerdo! Sí sucede, sí puede suceder, sí ha sucedido… ¡Me ha sucedido a mí! 

Y justo cuando ya lo estaba perdiendo todo, me maldice un nuevo rayo de esperanza.

Si me sucedió a mí, le puede suceder a Blanquita también, ¿verdad? ¡Que un día se despierte y me ame tanto como nunca había imaginado que podría amar a alguien! 

¡No es imposible y por lo tanto no se puede decir que no hay esperanza!

No, no es imposible y lo sé porque ya ha sucedido antes, cuando me sucedió a mí y de un día para otro empecé a amar a una mujer como nunca imaginé que podría amarla. 

Y eso fue nada más y nada menos que con la única otra persona que he amado de verdad, además de mi Blanquita. 

Ah, es horrible. La esperanza es horrible. ¿Por qué tengo esperanza? ¡Tengo miedo y ansiedad! ¿Realmente algo tan improbable puede suceder? Sí, sí puede… pero eso no es lo mismo que decir que sí sucederá. 

¿Sucederá? Probablemente no, ¡y entonces sentiré una fuerte punzada en el corazón al ver que no sucederá algo que pensé que podría suceder! 

Si tan solo no hubiera pensado en que podría suceder… Si tan solo no tuviera esperanza.

Sí, ya sucedió una vez. Me sucedió a mí… con Scarlet

Tal vez lo recuerdes, que algún día te hablé de eso, pero yo al principio no quería a Scarlet como ella me quería a mí. 

La quería como una amiga y cuando le pedí ser pareja solo fue porque quería que ella fuera feliz, sabiendo cuánto ella me quería a mí. 

Yo no la quería de esa manera, pero aun así, acepté jugar con ella el juego de las parejas, solo para darle un poco de alegría a una amiga y en poco tiempo esa amiga se convirtió en la persona que yo amé más que a nada en la vida, como pareja y como todo. 

Pero eso nunca le sucederá a Blanca conmigo, ¿verdad?

Sí, es cierto, eso nunca sucederá… No sucederá porque hay una pequeña gran diferencia entre ambos casos. Y esa pequeña gran diferencia se llama… distanciamiento. 

Es cierto, nunca nadie se despierta un día y de repente siente que por fin ama a una persona de la que ha estado distanciada tanto física como mentalmente, con la que no comparte presencia ni siquiera en sus más borrosos pensamientos. 

No, nunca te despiertas un día y de repente amas a alguien a quien no has visto en años y de quien ni siquiera tienes idea en tus pensamientos. 

La única razón por la que yo me enamoré de Scarlet es porque nunca me distancié de ella aunque al principio no la veía como pareja. 

Nunca me distancié de ella y, por el contrario, aunque no la quería como ella a mí y tampoco tenía la mínima intención de hacerlo, permanecí junto a ella todo el tiempo, soportando ese amor que no deseaba hasta eventualmente logró que la capa más fría de mi corazón se derritiera por ella y sintiera por primera y única vez lo que es el calor de amar y ser amado, aun a pesar de que eso tampoco duraría mucho tiempo.

Al final, todo está en mis manos, ¿verdad? No, no todo. Lo único que está en mis manos es la posibilidad de lanzar una moneda al aire y hacer una apuesta, el resultado ya no depende de mí.  

¿Qué debería hacer? ¿Aferrarme a la esperanza o dejarla ir? 

¿Está bien si me aferro a la esperanza, a la fe, la idea de que algún día la felicidad puede aparecer en mi vida? 

¿O debo distanciarme de Blanquita y aceptar que a pesar de todo ella nunca me amará igual que yo a ella? 

Madeleine: Bueno, ya habías tomado una decisión con Blanquita, ¿no?

Me: Sí, tienes razón. Es mejor renunciar a la esperanza. Ella nunca me amará del modo que yo quiero que me ame; eso ya me lo ha dejado muy claro. 

Yo a Scarlet nunca le dije que nunca la amaría, pero Blanca sí ha sido muy enfática conmigo, diciendo que no puede amarme de ese modo.

Así que supongo que ahí está mi respuesta… Adiós a la última esperanza.

Ahora por fin ya lo he perdido todo.

Madeleine: …

029. Al borde del abismo

Tenía mucho miedo de ir a ese concierto con ella y que ella no lo pasara muy bien por mi culpa, por el hecho de que no soy muy extrovertido y disfruto de las cosas desde mi mundo interno, sin llegar a ser muy expresivo o enérgico con mi cuerpo físico, como se ve en algunas de las personas que desbordan felicidad y con ella una radiante aura de carisma que atrae las miradas y enciende los corazones de las personas. Yo no enciendo corazones. Yo los apago. Algunas miradas me persiguen de vez en cuando, pero por lo general lo hacen con temor. Las personas me siguen con su mirada solo para asegurarse de que no les voy a robar el alma mientras no están prestando atención. En muy pocas ocasiones una mirada me persigue con verdadero interés, y durante un pequeño tiempo, ella fue una de esas inusuales excepciones. De hecho, el calor de su mirada me golpeó con tanta intensidad que nunca pude recuperarme por completo. Mi corazón se ablandó por ella y los témpanos de mi propia mirada se derritieron en calientes lágrimas que terminaron por evaporarse y extinguirse, incapaces de siquiera conservarse como recuerdos. Tenía mucha ansiedad ante la idea de arrastrarla conmigo a una vorágine de incomodidad, ante la idea de conmocionar su estabilidad debido a una impulsiva y fugaz ilusión que me movió a dar un paso adelante olvidando que estaba al borde del abismo y que en la caída su corazón se rompiera como el mío por estar tomada de mi mano… Y pensar que terminaría causándole daño incluso antes de dar el paso… 

029: Al borde del abismo

Me: ¿Sabes quién era Emil Cioran? 

Madeleine: Me suena familiar… 

Me: Era un filósofo… rumano, creo. Uno de los filósofos más pesimistas y negativos que ha engendrado este mundo. Probablemente después de mí, aunque fue antes que yo. 

Escribió un montón de cosas sobre su odio a la vida y sobre lo sublime que es la idea del suicidio. 

Escribió demasiado sobre eso. 

Lo irónico es que al final parece que no se suicidó, como sí lo han hecho otros filósofos y poetas no tan efervescentes en su obra respecto a la idea de la autodestrucción. 

Específicamente me gusta mucho una frase de él que dice: 

“Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera. Sin la idea del suicidio, si no fuera por la posibilidad del suicidio, ya me habría matado”. 

Tiene muchas otras frases parecidas que más o menos dicen lo mismo con otras palabras. Es una idea profunda y puede parecer contradictoria a primera vista, pero no lo es. 

Cuando vives una vida miserable, llena de mierda y sufrimiento, la idea del suicidio en ese punto de desesperanza total es algo que te puede ser reconfortante. La idea de que puedes matarte y abandonar para siempre todo su sufrimiento, llegado ese punto, es lo único que te permite soportarlo todo. 

No es una contradicción. Es la verdad de una vida que ha perdido toda la esperanza… Como la mía. 

Estuve hablando con ella y me contó parte de su historia. Es horrible. 

Su dolor es mucho más intenso y doloroso que el mío, que es más solo una ausencia de todo lo bueno, pero al mismo tiempo ella es capaz de ser más fuerte y darle sentido a su vida, aun a pesar de su malestar, es capaz de ser fuerte y seguir luchando por disfrutar de las pocas cosas buenas que la vida puede ofrecerle…

Yo no soy tan fuerte… Mi dolor puede que no sea tan fuerte, pero me ha dañado y se ha comido toda mi esperanza. 

Ella era la última que tenía… 

La única persona en toda mi vida con quien me pude sentir bien de verdad, con quien sentí una cercanía que con nadie más sentí. La única persona con la que sentía que podía disfrutar mi vida aun a pesar de todos mis problemas. 

Ella era mi última esperanza y ya no la tengo. 

Ahora solo me queda la esperanza de la muerte y un deseo intenso de encontrarla. 

Tal vez ya no dure mucho tiempo más, Madeleine… Estoy pisando el borde con mis talones… 

Creo que ya no me quedan lágrimas para llorar, como las que lloré por Scarlet durante meses cuando me dejó la primera vez… 

Ahora solo me queda el vacío y el deseo de arrojarme al abismo oscuro, igual que la última vez que ella me dejó.

Solo que ya no puedo fallar… La próxima vez que me arroje al abismo, será definitiva. Y creo que ya estoy muy cerca de eso. 

Gracias por escucharme.

Madeleine: … 😦

028. Determinismo vs Libertarismo

028: Determinismo vs Libertarismo

Madeleine: ¿Tú al fin si quieres ir conmigo al concierto? Ni suenas ni retruenas.

Me: ¿Tú quieres?

Madeleine: Si tu quieres… ¿Cómo llego allá? 

Me: Primero, una pregunta sobre arte. ¿Cómo se debe cuidar un cuadro pintado en lienzo para que se conserve bien?

Madeleine: Nada. Y menos si es en óleo. Eso tiene conservantes muy fuertes. Mira las pinturas del Renacimiento.

Me: Está bien. Gracias. 

Por cierto, creo que ya no te voy a regalar a mi gato. Y no es que esté enojado contigo ni nada, sino que me cansé de esa pintura. Creo que la dañé más y creo que de todos modos te dá lo mismo tenerla o no, así que no tengo ninguna motivación para seguir con eso.

Madeleine: No me da lo mismo tenerla o no. Me molesta que trates las cosas así. Tus cosas. No tienes cariño para ti y buscas algo en otros. Si tú no pones tu pie firme y alzas tu mano para impulsarte, nadie lo hará por ti. ¿Sabes qué es lo que me molesta? Que pienses que a mí me da todo lo mismo. 

Me: Nadie lo va a hacer, nadie puede. Yo he tratado por mucho tiempo y no he podido. Esto es en lo que me ha convertido la vida. Ojalá pudiera ser como tú, libre y feliz, pero si pudiera, entonces lo sería. No puedo. Solo puedo ser como soy, como me tocó ser, y seguir hundiéndome más profundo hasta que me toque ser de otra forma. Tú no lo entiendes, tú no eres feliz y fuerte solo porque quieras serlo, porque todo el mundo quiere y no todos pueden, solamente que tú has tenido un poco más de suerte. Así es la vida.

Madeleine: ¡¿Suerte?! JAJAJAJA. Me haces partir de la risa. 

Me: Si eres feliz, entonces tienes suerte. Yo no puedo estar bien por más que lo intento.

Madeleine: Tú no sabes, léelo bien, CUÁNTA MIERDA HE TENIDO QUE COMER TODOS MIS AÑOS DE VIDA. No me gusta decirlo, porque no quiero despertar esos demonios, pero no quieres saber. Lo que me permitió estar aquí es ponerme en pie para mis padres que los amo.

Me: Está bien. No estoy diciendo que tu vida sea perfecta.

Madeleine: ¡¡AAAAAAHHH!!

Yo no juzgo tu pasado. No soy libre y no siempre he sonreído. NO DIGAS QUE NO LO ENTIENDO.

SOLO QUE SI ME QUEDO EN EL HUECO, ME MUERO POR ESTAR EN EL PUTO HUECO.

ESTOY ORGULLOSA DE MÍ, PORQUE SALÍ DE ESA MIERDA. Y PUEDO ESTAR ENFERMA POR CULPA DE ESO. Y ¡¡¡QUÉÉ!!!

No permitiré que mi vida se acabe por el pasado. Aún hay cosas hermosas.

Me: Solo digo que si eres capaz de ser feliz y de ser fuerte, eso es algo bueno que tienes y yo no, y que si lo tienes, no es porque quieras, porque todo es simple suerte, azar, consecuencia de mil variables que no controlamos y que son nuestras experiencias. Nada depende de nosotros mismos, ni siquiera dentro de nosotros mismos. Si puedes no quedarte en ese hueco es suerte, no es solo porque quieras, sino que has tenido la suerte de poder salir de ahí. Yo no he podido. No es porque quiera quedarme en el hueco que he estado toda mi vida. He intentado salir mil veces y no he podido. He intentado ser fuerte y no he conseguido nada. Así que lo que molesta a mí es que digas cosas como: “solo sal de ese hueco y ya”, “solo sé feliz y se fuerte y ya”, “solo deja de hundirte y ya”, porque nada de eso depende de mí. Lo he intentado toda la vida y aquí estoy.

Madeleine: Nunca es suerte.

Me: Siempre es suerte.

Madeleine: Ve tú solo. O dame las boletas y las venderé. Te devolveré el dinero.

Me: ¿Por qué ya no quieres ir?

Madeleine: Porque me has faltado al respeto. 

Me: ¿Cómo?

Madeleine: Y eso… ESO ME ENOJÓ. 

No es tu culpa, para nada. Solo estás muy metido en tu lucha. Solo te ofendes a ti demasiado. Nos vemos el martes. Me darás las boletas, las venderé y te devolveré el dinero. 

Te prometí ir, sí. La verdad romperé esa promesa y es la primera que rompo. Pero no permitiré que me faltes al respeto así.

Me: Perdóname si te ofendí. No quise hacerlo.

Madeleine: Deja de idolatrarme. 

Yo soy así por cosas que viví y son una MIERDA… pero no me quedo a lamentarme en ese lugar porque quiero vivir. Así que no es puta suerte. Así lo deseé para mí. No me lamentaré hasta el momento de morir. Viviré hasta que muera, porque sé cuándo moriré y eso no me amarga. 

Me: Entendemos al mundo de maneras diferentes y en esa parte no estamos de acuerdo, pero está bien, no tenemos que odiarnos por eso. Si crees que tienes todo lo que tienes porque lo quieres y que yo tengo lo que tengo porque así lo quiero, está bien, creo que no podemos forzarnos a creer diferente. Pero está bien. No tenemos que pensar igual. Nunca quise implicar que tu vida careciera de dolor y sufrimiento, ni quise menospreciar tu fuerza y tu capacidad para seguir adelante, porque son las cosas que más admiro de ti, por más que crea que son capacidades que tienes por cuestión de azar. Perdóname. Te quiero mucho.

Madeleine: Si me quieres, irás a la universidad el martes, hablaremos de esto y tomaremos una decisión de si vender las boletas o no. Ahora no quiero pensar porque tengo mucha putería. 

Me: Está bien…

027. Otro día sin sentido

Blanquita: Buenop. (22:52)
Me: Te quiero mucho. (22:54)

[2 de noviembre del 2018]
Blanquita: Gracias. (07:12)
Me: De nada. (09:05)

[Hoy, 5 de noviembre de 2018]
Blanquita: Holi. Quiero pedirte perdón, pero estaba pasando por un proceso de purificación y estaba en mi luna. Entonces fue doble ejercicio. (19:58)
Blanquita: Pero son mis ciclos internos y paso por ellos así. (20:00)
Me: Está bien. (22:42)
Blanquita: 🙂 (22:55)

027: Otro día sin sentido

Me: ¿Qué me puedes decir del significado de esta secuencia de mensajes?

Madeleine: Parece que va en serio con todo eso de la purificación. Puede que esté tratando de distanciarse, no lo sé. 

Me: Supongo que con lo de “estar en su luna” lo más probable es que se refiera a la menstruación. 

Lo de estar purificándose no es más que parte de esas cosas raras que ya son normales en ella. 

Lo que me interesa es la otra parte… (aunque sé que solo voy a llegar a la misma respuesta de siempre.) Me refiero al hecho de que me haya escrito de la nada después de tres días solo para pedirme perdón. 

Madeleine: Sí, es un poco raro. 

Me: Quisiera pensar que significa algo… pero seguramente no es nada, como siempre. 

Pero… ¿pedirme perdón después de que ella me ha dicho antes que no pida perdón porque eso es humillarse?

¿Solo una contradicción sin sentido? ¿Tal vez no debería tomarme tan en serio todo lo que diga?

Madeleine: Sí, creo que eso sería lo mejor.

Me: Así que tampoco debería darle importancia al hecho de que me haya escrito hoy, porque no significa nada… 

Pero no puedo evitarlo. Pensar en ella. Pensar que le importo. Pensar que todo tiene un significado.

Quisiera seguir hablándole y preguntándole muchas cosas. Quisiera entender todas sus contradicciones, todas sus verdades y todas sus mentiras. Entender sus sentimientos y que ella entienda los míos.

Pero eso solo sería engañarme a mí mismo… Ya sé que no tengo ninguna esperanza…

Por eso no me ilusiono y por eso solo le contesté con ese “está bien”.

Solo quería decirlo, pero no se lo puedo decir a ella… Así que te hablo a ti.

Hablar con ella solo hará que me siga arrastrando por los mismos círculos una y otra vez.

Madeleine: Ouu, entiendo, entiendo. 😦 

Me: Ojalá ese mensaje significara algo más.

Supongo que el hecho de pedir perdón hace parte de ese tal proceso de purificación, ¿no? Estar en perdón y paz con todo el mundo, o algo así, ¿no? No lo sé…

Pero de todos modos, ¿de qué se supone que me está pidiendo perdón?

Ella nunca me ha hecho nada malo, realmente. Todo lo contrario. Ha sido la persona más amable conmigo.   

Yo soy el tonto que se ha ilusionado como no debería y ha sufrido por eso. Eso no es culpa suya, así que no tiene nada de que pedirme perdón.  

Madeleine: Tal vez está pidiendo perdón por no contestarte. 

Me: Esa teoría tampoco tiene mucho sentido, ya que si me estuviera pidiendo perdón por no hablarme, entonces me hablaría más. Pero esa fue toda la comunicación. 

De cualquier modo, parece que las cosas van a seguir por el rumbo que ya tenían… 

Y el rumbo de las cosas es que nos veremos el día del concierto, solo porque ya está programado, y después de eso probablemente no me hable más… 

Y yo tampoco le hablaré más porque estoy tratando de evitar ilusionarme y al parecer esa es la única manera. 

Madeleine: Bueno, es lo mejor, ¿no?

Me: Es una mierda… Pero tal vez sea lo menos peor… Mierda… Quiero morir….

Madeleine: … 

025. La farsa del suicida

025: La farsa del suicida

Me: Ayúdame, Madeleine. No puedo dejar de pensar en Blanquita y no se siente bien. ¡Ya no quiero ir al concierto! …Tengo miedo.

Madeleine: Ánimo, chico. No creo que vaya a terminar tan mal.

Me: ¿Crees que soy un farsante cuando digo que quiero morirme?

Madeleine: En absoluto. 

Me: ¿Realmente crees que me quiero morir?

Madeleine: Pues mínimo creo que realmente te sientes bastante mal. 

Me: Pero si en el fondo no me quiero morir, ¿no me convierte eso en un farsante en el momento en que digo que quiero hacerlo?

Madeleine: Jum, no lo sé… Supongo que es un sentimiento que sigue estando presente, aunque haya estado por poco tiempo.

Me: Es cierto. En el fondo, nadie quiere morir… Ni siquiera los suicidas. 

Lo que todo el mundo quiere es que las cosas sean diferentes a lo que son. Lo que todo suicida desea de verdad es poder acabar con su sufrimiento. 

Y, sin embargo, la vida no es fácil. Acabar con el sufrimiento del mundo es muy difícil. Puedes luchar toda tu vida buscando la manera de estar bien y es posible que nunca la encuentres.

¿Cuál es la solución a todos los problemas?

La muerte no soluciona los problemas, pero definitivamente los elimina todos de raíz… Aunque, tristemente, acaba también con todas las cosas buenas de la vida. 

Pero a veces el sufrimiento es tan grande que acabar con todas las cosas buenas parece un sacrificio aceptable solo para poder eliminarlo. 

Ningún suicida desea morir realmente. Lo que todos deseamos es poder vivir una vida sin dolor, sin sufrimiento. O, por lo menos, vivir una vida donde la cantidad de sufrimiento sea soportable y menor a la cantidad de bienestar. 

Y, sin embargo, no todos tenemos la misma suerte…

No todos tenemos la suerte de poder construir una vida que valga la pena vivir. No todos tenemos la suerte de ser capaces de crear una vida donde la felicidad sea más grande que el dolor.

¿Qué le pasa a esas personas que creen que la suerte no existe y que todos los seres humanos tenemos control absoluto de lo que pasa con nuestra existencia? Es una estupidez.

Es claro que hay cosas que no se pueden controlar, y eso es lo que se llama suerte. 

Los seres humanos no somos dioses y somos criaturas insignificantes en la escala del universo. No somos dioses, solo somos animales que desarrollaron un poquito más su cerebro que la mayoría de los otros animales. Fuera de eso, seguimos siendo organismos bastante frágiles.

¿Qué tan engreído hay que ser para creer que un simple humano puede tener control de todo lo que pasa en su vida?  

No, no tenemos control de todo. Es más, no tenemos control de casi nada. Ni siquiera de nuestros pensamientos ni de nuestras emociones, ni siquiera de nuestras acciones. El libre albedrío es una ilusión. 

La mayoría de las personas mueren sin quererlo. Porque no tienen control sobre la vida. Si una sola persona tuviera control sobre su vida probablemente habría gente que no moriría…

(Pero más probablemente habría aún más gente que decidiría acabar con su propia vida).

La mayoría de las personas mueren sin quererlo, porque no tienen control sobre la vida.

Más aún, todas las personas vienen al mundo a la fuerza y no por elección propia, porque nadie tiene control sobre la vida. 

Por otra parte, una minoría de personas viven en un sufrimiento insoportable, deseando cambiar sus vidas por una que valga la pena, y al final se matan sin quererlo, porque querían controlar sus vidas y encaminarlas a algo mejor, pero nunca pudieron, porque nadie tiene control sobre la vida…

Pero creo que me estoy saliendo un poco del tema…

¿Soy un farsante cada vez que digo que quiero morir, si realmente, en el fondo, no quiero hacerlo?

¿Tal vez al decir que “prefiero” morir que vivir una vida llena de dolor, estoy implicando de algún modo que realmente “quiero” morir?

¿Es “preferir” una forma de “querer”?

Todo lo que queremos siempre es solo una elección entre las posibilidades que tenemos.

Nadie puede querer una opción que no existe.

Significa que querer algo siempre está limitado a las posibilidades que tengamos. En otras palabras, “querer algo” siempre es “preferir algo”.

En ese sentido, si digo que prefiero morir que vivir en sufrimiento, realmente estoy diciendo que quiero morir, incluso aunque en el fondo de verdad no quiero hacerlo. 

Al final, ¿soy un farsante? ¿O ser suicida es una paradoja inconciliable? 

Madeleine: Bueno, supongo que sí es algo paradójico. Pero creo que en el fondo es lo que dices. No importa el nombre que le pongas, al final solo se trata del deseo de cambiar algo que te está haciendo mal. 

Me: Tal vez “farsante” no sea la palabra más apropiada… Supongo que al final solo soy un cobarde.

Porque, es cierto, en el fondo no me quiero morir. Pero si matarse fuera fácil, estoy seguro de que ya lo habría hecho.  

Al final todo se resume a que soy un cobarde, ¿verdad?

Y cuando expreso mis deseos suicidas, lo que realmente estoy queriendo es…

Encontrar a alguien que me ayude a evitar que mi vida siga siendo una miseria… o si no es posible, que me ayude a evitar que mi miserable vida siga siendo…

Al final solo soy un cobarde y un miserable inmortal sin opciones.

Inmortal hasta el día en que me toque morir… porque soy humano y no tengo control de la vida. 

Madeleine: …

024. Ideas suicidas

024: Ideas suicidas

Me: Madeleine, por favor, ayúdame. 

¿Cómo puedo superar a Blanquita? Es imposible, ¿verdad? 

No pude superarla en dos años enteros sin hablar con ella ni saber nada de ella, ahora pudiendo hablarle todos los días… ¡Es imposible!

Se me ha ocurrido la idea más suicida de todas, pero no sé si sea capaz de soportarla.

Madeleine: Oh, no…

Me: Tengo que volver a hablar con Scarlet. Esa es mi idea suicida.

No puedo sentir los mismos sentimientos por dos personas a la vez, ¿o sí?

Entonces cuando hable con Scarlet no podré pensar en Blanquita igual.

Madeleine: Uuuh… No creo que eso resulte bien. 

Me: ¿Qué podría salir mal?

Madeleine: Todo.

Me: ¡Todo ya está mal!

De 1 a 100, ¿qué tan mala es la idea de volver a hablarle a Scarlet? ¿Has vuelto tú a hablar con ella?

Madeleine: 100. Y no, no he vuelto a hablar con ella.

Me: Si esa idea tiene cien puntos de inviabilidad, ¿cuál sería una mejor idea?

Madeleine: No lo sé…

Me: Se va acercando el día del concierto y cada vez tengo más miedo. 

Madeleine: Tranquilo, todo saldrá bien.

Me: Ya no quiero volver a ver a Blanquita. 

Madeleine: ¿Por qué?

Me: Porque no me siento bien… Porque me deprimo más cada vez que la veo. 

Madeleine: Ouu… Lo siento… 

Me: Tal vez no debí haberla invitado a ese concierto. 

Cada día que paso sin verla, poco a poco me voy acostumbrando a la idea de ya no estar con ella. 

Volver a verla borrará ese progreso. 

Igual nunca la voy a poder superar del todo, ¿verdad?

Madeleine: Bueno, lamentablemente, eso creo. 

Me: Y por eso tengo miedo de volver a verla. No quiero seguir sintiéndome mal. 

Ella es muy bonita y muy dulce y muy amable, pero no logro sentirme bien con ella de verdad, porque sé que no tengo esperanza de ser valorado más que como una circunstancia trivial. 

Madeleine: Entiendo. Es algo que se siente feo. 

Me: Y mi gato está cada vez más feo. Creo que también me estoy arrepintiendo de haberle dicho que le regalaría esa pintura. Tal vez no lo haga. Igual le va a dar lo mismo.

Madeleine: No creo que le dé lo mismo. Ella te quiere mucho. Tal vez no como pareja, pero no creo que no pueda apreciar algo así. 

Me: Porque ese es un regalo de pareja, por eso le da lo mismo.

Madeleine: Bueno, no lo sé. Pero creo que ella lo apreciará de todos modos. 

Me: El otro día le pasé uno de mis escritos para que lo leyera y me diera una opinión. No ha leído una mierda. Y nunca me habla. Y si le hablo, me responde fríamente.

Ya solo me dice “gracias” si le digo que la quiero.  

Por eso estoy tratando de no hablarle más. Porque siempre me siento horrible con esas respuestas. 

“Gracias”.

(Nota de un editor más “racional” tratando de dar sentido a los sentimientos irracionales que lo invaden [No trato de establecer esto como una idea veraz y aceptable, sino simplemente entender la calidad de las emociones que en algún momento afloraron con tanta intensidad]: Si te pones a pensarlo de cierto modo, podrías llegar a la conclusión de que esta respuesta es una de las más egoístas, e incluso un tanto sádica, que podrías recibir. Piénsalo bien. Cuando agradeces algo estás reconociendo que la otra persona está haciendo algo por ti, por tu beneficio. Ahora, el amor no debería considerarse así. Por un lado, no es algo que se deba agradecer ya que ni siquiera es una emoción que se sienta por voluntad. No es que yo sienta que ella es especial solo porque quiera hacer algo bueno por ella, es todo lo contrario. Si llego a hacer algo bueno por ella es porque ya siento que es alguien especial y eso no debería agradecérseme porque yo no lo hice por voluntad. Y por otro lado, incluso aunque el hecho de verla como alguien especial surgiera de mi propia voluntad, eso no debería ser una razón de agradecimiento, especialmente cuando es algo que no estás pidiendo y que definitivamente no quieres. Sería como agradecer porque te ofrezcan una maldición. No pasaría de ser sarcasmo o una mera formalidad, pero no una respuesta sincera. Ahora, si no es sarcasmo, como dije antes, agradecer algo es reconocer que alguien está haciendo algo bueno por ti. Incluso si es una maldición, agradeces la intención si la consideras buena. En otras palabras, reconoces (y aceptas) que la otra persona te está dando un lugar especial. Y al reconocerlo y aceptarlo, estás tomando ese lugar especial. Es decir, yo te ofrecí ponerte en un altar, pero tú aceptaste estar en él. Esto quiere decir que, cuando respondes “gracias” a un “te amo”, estás tomando posición en una relación desequilibrada donde una parte está por encima de la otra. Estás aceptando que la otra persona está por debajo de ti, aunque eso sea porque esa persona así lo quiso. ¿Pero sabes qué? Esa persona nunca quiso eso. Lo que esa persona quería al ponerte en un altar era que tú también la pusieras a ella en otro altar. Reciprocidad. Cuando consideras a alguien especial, también deseas ser especial para esa persona. Y cuando le dices a esa persona: “Te amo. Eres especial para mí”, lo que deseas que responda es: “También te amo. Y también eres especial para mí”. Pero si lo que te dicen es “Gracias”, lo que está diciendo inconscientemente es: “Sí, sé que soy especial para ti y lo acepto. Estoy por encima de ti y tú por debajo de mí”. Sé que puede ser una manera extrema de verlo, pero la gente muchas veces no se da cuenta de lo que implican sus acciones incluso aunque las hagan con buenas intenciones, como el simple hecho de decir “gracias”. Tal vez esta reflexión no tiene ningún sentido, pero es la única manera en que puedo racionalizar un poco el por qué me duele el pecho cuando recibo esas respuestas. Tal vez es más honesto simplemente ignorar la pregunta. No lo sé.)

Madeleine: Entiendo, entiendo. 

Me: Y por eso no quiero volver a hablarle ni volver a verla, porque me siento horrible cuando le digo que la quiero y solo me responde con frialdad e indiferencia. 

Sí, “te amo tanto que no quiero volver a verte”, quería decirle. 

Pero de nada sirve decirle nada.

Mejor no le hablo. No quiero otro “gracias”. 

Y es por eso que estoy tratando de no hablarle y estar bien sin ella…

Pero tengo que hablarle para lo del concierto y tengo que volver a verla… Y tengo miedo de que me voy a sentir horrible por todo…

Supongo que después del concierto ya se acabará todo.

Ya no volveré a hablarle y ella, como siempre, tampoco me hablará nunca.

Y entonces trataré de estar bien sin ella, pero no podré, y solo seguiré arrastrándome por este mundo, esperando el día en que sea capaz de morder mi propia cola para desaparecer en la nada infinita.

Ojalá pudiera morir ahora… Qué mierda de vida.

¿Sabes qué es lo más irónico?

Que soy más suicida cuando estoy “más bien”.

Nunca estoy bien en realidad. Pero no soy capaz de pensar en matarme cuando me estoy sintiendo en cierto nivel de desesperación.

Tengo que estar un poco tranquilo para poder sentir que está bien matarme.

Esta semana estuve enfermo y no quería morirme, porque no quería morir sintiéndome tan mal como me estaba sintiendo.

Quiero irme de aquí sintiéndome bien.

Es un poco irónico, ¿eh?

Madeleine: …

022. No todos los artistas están locos (pero estas sí)

Nota del editor (o sea yo mismo, algunos años después de los eventos discutidos en esta entrada): Por si no es completamente evidente hasta ahora… A pesar de que llamo a esto un diario, no escribo en él todos los días. Solamente escribo cuando siento que tengo algo importante que decir, algo que debería quedar guardado antes de que se me borre de la memoria y el mundo jamás sepa de ello. Tal vez a nadie le interesa escucharlo, pero aun así a mí me interesa decirlo. No, no escribo todos los días en este diario, y aun de los días que sí he escrito, por una razón u otra, hay algunas entradas que han quedado perdidas. Esto es evidente en la secuencia seguida entre esta entrada y la inmediatamente anterior, cuya trama ha sufrido de una desafortunada elipsis narrativa. En este momento no tengo el tiempo ni la memoria para reescribir lo que había en esas páginas perdidas, así que si alguien está siguiendo estas palabras, queda en sus manos y en su mente la elección de conectar los puntos y rellenar los vacíos de esta triste historia o ignorarlo todo y marcharse sin desenterrar los detalles de un pasado desconocido. Cualquiera que sea el caso, que Dios se apiade de su alma. 

022: Triste y vacío

Me: Por cierto, hoy estuve con Blanquita…

Quiero decir, no sexualmente. Me refiero a que pasé tiempo con ella, a que estuve existiendo físicamente en el mismo lugar que ella durante un tiempo.

No sé si había necesidad de aclararlo, pero bueno, ya lo hice.

¿Sí habías pensado que era eso? Bueno, no importa.

Madeleine: No, no me había imaginado nada sexual. Simplemente pensé que estuviste hablando con ella. 

Me: Sí, así es. Hoy estuve con Blanquita.

Por alguna razón, siento que me siento vacío estando con ella, sabiendo que no puedo esperar nada más de ella que una relación amistosa. 

Siento que algún día cualquiera, después de estar con ella por un rato, podría suceder que me despida de ella normalmente y luego llegara a mi casa a matarme, o que incluso lo hiciera sin siquiera regresar a casa. 

Siempre imagino que me le lanzo a los carros, pero no lo hago porque no me parece realmente productivo. (Temo que sea un error metodológico y solo me aleje aun más de mi objetivo.)

Sí, así es como me siento compartiendo tiempo con ella, vacío y triste.

Pero por otro lado, siempre estoy vacío y triste, ¿verdad?

Así que, aunque me sienta vacío y triste estando con ella, es mejor así, que simplemente estar vacío y triste y además completamente solo, ¿verdad?

Así que supongo que podría decir que las cosas han mejorado un poco, por el hecho de aceptarla como amiga, ¿verdad?

Sí, estoy triste y vacío. Y quiero morirme. Pero supongo que de todos modos las cosas están un poquito mejor así.

Madeleine: Pues si mejora aunque sea un poquito, eso es bueno.

Me: No lo suficiente, si todavía me quiero morir. Pero es cierto, si mejora, aunque sea un poquito, al menos es mejor. Y mejor es más bueno que peor o que igual. ¿Por qué me preocupo tanto por la lógica cuando estoy hablando de sentimientos? 

022: No todos los artistas están locos (pero estas sí)

Me: Hoy cuando fui a encontrarme con Blanquita, ella estaba con una amiga suya, compañera de la universidad. Blanquita nos presentó y yo, como siempre, nunca sé cómo actuar en situaciones así. Noté que la chica se acercaba a mí y pensé que me iba a dar la mano. Y yo se la iba a dar también. ¿No es lo que se hace cuando te presentan a una persona por primera vez? La verdad no tengo idea, nunca he tenido idea. especialmente cuando es con mujeres. ¿Hay que darle la mano a una mujer cuando te presentas?

Madeleine: Yo no lo hago. Solo doy la mano cuando conozco hombres. Con mujeres se me hace un poco extraño.

Me: Entonces es normal, ¿no? Que en serio no sé. Si me le presento a una mujer, ¿es normal darle la mano?

Madeleine: Creo que sí, tampoco estoy muy segura. Al menos un breve saludo con la mano y ya. No lo sé. Los saludos son siempre algo raro y a veces complicados. Así que tranquilo, a muchos nos pasa. 

Me: Tendré que preguntarle a alguien más. No pareces muy segura de tus enseñanzas. 

Madeleine: Es que es raro y no hay nada realmente escrito. 

Me: Y yo fallo en todo lo que no esté escrito. Tal vez yo debería escribir un libro sobre eso, para que así ya esté escrito y otra gente como yo pueda hacerlo bien. Pero como no sé nada sobre estas cosas… En fin.

Que la veo acercándose y pienso que me va a dar la mano, entonces me preparo para dársela también… Pero se me acerca y me da es un abrazo.

Madeleine: Eso sí me parece aun más raro. Yo no abrazo a alguien que acabo de conocer. 

Me: No creo haber hecho ningún movimiento que le haya indicado a ella que yo iba a hacer eso. Yo estaba pensando en darle la mano porque pensé que eso era lo que ella iba a hacer, así que también se me hizo algo raro.  

Madeleine: Entonces seguramente ella es la rarita en este caso, no tú.

Me: (¿En este caso, eh?) Fue raro, de hecho. Yo tampoco creo que sea normal abrazar a alguien que acabas de conocer.

Pero después de hablar con ella por un momento, supe que esta mujer era incluso más rara y loca que Blanquita.

Digo rara y loca, pero no digo que sea malo. Ya sabes que me gusta la gente rara y loca. 

Blanquita me parece bastante rara y loca, pero esta chica parecía aun más. Y solo la escuché hablar por unos minutos.

No sé si todos los artistas están locos. Supongo que hay unos más que otros, pero de hecho, eso me gusta.

Y la verdad es que, además, esta chica era muy bonita.

Por alguna razón, incluso aunque hizo algo tan raro como abrazarme apenas conocerme, no se sintió incómodo que lo hubiera hecho.

Y después de abrazarme me dijo que olía bien, así que eso es algo bueno… creo.(?)

No sé por qué te estoy contando esto. Supongo que solo estoy tratando de registrar una anécdota curiosa del día. 

No es como que me haya interesado en esa chica o algo por el estilo… Aunque eso es lo que diría una tsundere cuando se interesa en alguien o algo por el estilo.

Es cierto que era muy bonita, y que me gustan las artistas locas como ellas…

Pero al mismo tiempo, esa locura es algo que me asusta, y que no sé si podría manejar.

Por eso muchas veces me asusto solo de pensar en la posibilidad de que Blanquita alguna vez aceptara tener una relación más personal conmigo, ya sabes, algo de pareja.

Siento que hay muchas cosas de ella con las que no podría lidiar muy bien. O algo así. No sé muy bien cómo explicarlo. 

Madeleine: Te entiendo. Hay gente que se ve que es algo complicada. 

Me: Y yo también me considero que tengo algo de artista, y algo de raro, y algo de loco… Pero cuando me encuentro con gente así, siento que soy una persona muy normal. 

Ah, ojalá pudiera ser realmente normal.

Madeleine: …

019. El dilema del erizo

019: El dilema del erizo

Me: Hoy me encontré otra vez con ella -con Blanca-, yendo hacia la universidad. Traté de pasar rápido por un lado de ella, pero fue inevitable encontrarnos cara a cara.

De todos modos, pasé derecho y creo que solo la miré con una cara fea.

Ella me miró con la misma sonrisa bonita de siempre, mostrando lo feliz que es sin mí y lo poco que le importa si le hablo o no.

Madeleine: Estoy segura de que le importas mucho.

Me: No lo suficiente.

Madeleine: …Si no, no se habría preocupado por ti, ni te habría intentado ayudar con tus problemas.

Me: Para ella, un día sin verme y sin saber que existo debe ser exactamente igual que cualquier otro. Lo que quiere decir que mi valor es de un cero absoluto.

Madeleine: Tu valor no depende de los demás, chico.

Me: ¿Entonces? ¿Depende de mí? Porque si ese es el caso, entonces mi valor no es de cero… ¡Sería de infinito negativo! Eso ni siquiera es un número, pero así sería… No tengo ningún valor positivo. Odio mi vida. Me odio a mí mismo.

Madeleine: Tampoco es así. Vales más de lo que crees.

Me: La extraño mucho… ¿Crees que soy una mala persona? ¿Crees que le haya dolido que solo haya pasado derecho y la haya mirado feo?

Madeleine: Seguro le ha dolido… o por lo menos la habrá dejado extrañada, supongo. 

Me: Soy una persona horrible, ¿verdad?

Madeleine: No, no lo eres.

Me: La quiero mucho… Hoy estuve en la calle y sentí que ya no me gustaba nadie, que ninguna persona podría llegar a tener un valor para mí nunca más. Sentí que ya no podía querer a nadie nunca y que iba a odiar al resto del mundo por siempre.

¿Crees que algún día pueda volver a querer a alguien como he querido a esos dos colores? No me gustaría volver a querer a alguien así, solo para sufrir igual que lo he hecho por ellas dos.

Madeleine: Y ahí está, el dilema del erizo. 

Me: El sufrimiento ha sido más grande que las cosas buenas… ¿Para qué sigo viviendo? Nada tiene sentido.

Madeleine: …

Nota del editor (o sea yo mismo, unos años después de lo relatado en la entrada anterior): Por si muero antes de registrar el sufrimiento que vino después de esto… Respondiendo a la pregunta de si he vuelto a amar a alguien más: la respuesta es sí, al menos un par de veces más, y tal y como me lo esperaba, nunca pude tener una historia feliz… Que en paz descanse mi destrozado espíritu.