025. La farsa del suicida

025: La farsa del suicida

Me: Ayúdame, Madeleine. No puedo dejar de pensar en Blanquita y no se siente bien. ¡Ya no quiero ir al concierto! …Tengo miedo.

Madeleine: Ánimo, chico. No creo que vaya a terminar tan mal.

Me: ¿Crees que soy un farsante cuando digo que quiero morirme?

Madeleine: En absoluto. 

Me: ¿Realmente crees que me quiero morir?

Madeleine: Pues mínimo creo que realmente te sientes bastante mal. 

Me: Pero si en el fondo no me quiero morir, ¿no me convierte eso en un farsante en el momento en que digo que quiero hacerlo?

Madeleine: Jum, no lo sé… Supongo que es un sentimiento que sigue estando presente, aunque haya estado por poco tiempo.

Me: Es cierto. En el fondo, nadie quiere morir… Ni siquiera los suicidas. 

Lo que todo el mundo quiere es que las cosas sean diferentes a lo que son. Lo que todo suicida desea de verdad es poder acabar con su sufrimiento. 

Y, sin embargo, la vida no es fácil. Acabar con el sufrimiento del mundo es muy difícil. Puedes luchar toda tu vida buscando la manera de estar bien y es posible que nunca la encuentres.

¿Cuál es la solución a todos los problemas?

La muerte no soluciona los problemas, pero definitivamente los elimina todos de raíz… Aunque, tristemente, acaba también con todas las cosas buenas de la vida. 

Pero a veces el sufrimiento es tan grande que acabar con todas las cosas buenas parece un sacrificio aceptable solo para poder eliminarlo. 

Ningún suicida desea morir realmente. Lo que todos deseamos es poder vivir una vida sin dolor, sin sufrimiento. O, por lo menos, vivir una vida donde la cantidad de sufrimiento sea soportable y menor a la cantidad de bienestar. 

Y, sin embargo, no todos tenemos la misma suerte…

No todos tenemos la suerte de poder construir una vida que valga la pena vivir. No todos tenemos la suerte de ser capaces de crear una vida donde la felicidad sea más grande que el dolor.

¿Qué le pasa a esas personas que creen que la suerte no existe y que todos los seres humanos tenemos control absoluto de lo que pasa con nuestra existencia? Es una estupidez.

Es claro que hay cosas que no se pueden controlar, y eso es lo que se llama suerte. 

Los seres humanos no somos dioses y somos criaturas insignificantes en la escala del universo. No somos dioses, solo somos animales que desarrollaron un poquito más su cerebro que la mayoría de los otros animales. Fuera de eso, seguimos siendo organismos bastante frágiles.

¿Qué tan engreído hay que ser para creer que un simple humano puede tener control de todo lo que pasa en su vida?  

No, no tenemos control de todo. Es más, no tenemos control de casi nada. Ni siquiera de nuestros pensamientos ni de nuestras emociones, ni siquiera de nuestras acciones. El libre albedrío es una ilusión. 

La mayoría de las personas mueren sin quererlo. Porque no tienen control sobre la vida. Si una sola persona tuviera control sobre su vida probablemente habría gente que no moriría…

(Pero más probablemente habría aún más gente que decidiría acabar con su propia vida).

La mayoría de las personas mueren sin quererlo, porque no tienen control sobre la vida.

Más aún, todas las personas vienen al mundo a la fuerza y no por elección propia, porque nadie tiene control sobre la vida. 

Por otra parte, una minoría de personas viven en un sufrimiento insoportable, deseando cambiar sus vidas por una que valga la pena, y al final se matan sin quererlo, porque querían controlar sus vidas y encaminarlas a algo mejor, pero nunca pudieron, porque nadie tiene control sobre la vida…

Pero creo que me estoy saliendo un poco del tema…

¿Soy un farsante cada vez que digo que quiero morir, si realmente, en el fondo, no quiero hacerlo?

¿Tal vez al decir que “prefiero” morir que vivir una vida llena de dolor, estoy implicando de algún modo que realmente “quiero” morir?

¿Es “preferir” una forma de “querer”?

Todo lo que queremos siempre es solo una elección entre las posibilidades que tenemos.

Nadie puede querer una opción que no existe.

Significa que querer algo siempre está limitado a las posibilidades que tengamos. En otras palabras, “querer algo” siempre es “preferir algo”.

En ese sentido, si digo que prefiero morir que vivir en sufrimiento, realmente estoy diciendo que quiero morir, incluso aunque en el fondo de verdad no quiero hacerlo. 

Al final, ¿soy un farsante? ¿O ser suicida es una paradoja inconciliable? 

Madeleine: Bueno, supongo que sí es algo paradójico. Pero creo que en el fondo es lo que dices. No importa el nombre que le pongas, al final solo se trata del deseo de cambiar algo que te está haciendo mal. 

Me: Tal vez “farsante” no sea la palabra más apropiada… Supongo que al final solo soy un cobarde.

Porque, es cierto, en el fondo no me quiero morir. Pero si matarse fuera fácil, estoy seguro de que ya lo habría hecho.  

Al final todo se resume a que soy un cobarde, ¿verdad?

Y cuando expreso mis deseos suicidas, lo que realmente estoy queriendo es…

Encontrar a alguien que me ayude a evitar que mi vida siga siendo una miseria… o si no es posible, que me ayude a evitar que mi miserable vida siga siendo…

Al final solo soy un cobarde y un miserable inmortal sin opciones.

Inmortal hasta el día en que me toque morir… porque soy humano y no tengo control de la vida. 

Madeleine: …

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