015. Poeta Psicópata

015. Poeta Psicópata

Me: ¡Madeleine, Madeleine! ¡Me siento como un idiota, Madeleine!

Es porque soy un idiota, Madeleine.

Madeleine: ¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices?

Me: No… No solo soy un idiota. Soy un bicho raro, ¿verdad?

Madeleine: Todos somos raros, chico.

Me: Hoy tuve que ir a la universidad a pagar mis derechos de grado. Y adivina qué.

Madeleine: ¿No pudiste preguntar? ¿No pudiste pagarlos?

Me: Ay, no… No es eso.

Siempre que voy a la universidad me da miedo que pueda encontrarme con Blanquita.

Y, desgraciadamente, casi siempre me la encuentro.

Siempre voy deseando sinceramente no encontrármela, rogándole al dios invisible e inexistente que no me encuentre con ella, porque sé que es lo mejor.

Pero cuando la veo… No puedo evitar querer verla y que ella me vea.

Es estúpido, ¿verdad?

Voy deseando no encontrármela, pero apenas la veo, no puedo evitar tratar de verla más y desear que ella me vea a mí.

Sí, es estúpido… ¿Cómo es posible que después de más de un año no haya sido capaz de superar a una chica con la que nunca fui nada y a quien solo conocí por menos de dos meses?

¿Todos somos así de raros? ¡No lo creo!

Pero te diré la estupidez que hice hoy.

Iba saliendo de pagar los derechos y la vi caminando como a una cuadra de donde yo estaba, alejándose lentamente. Entonces empecé a caminar más rápido para encontrármela, para que ella me viera.

Pero cuando pasé junto a ella, ella se dio vuelta hacia un lado y se quedó hablando por teléfono, así que no me vio.

Yo seguí derecho y ¿adivinas qué hice después?

Tomé el camino que sabía que ella iba a tomar y después me devolví por ese mismo camino para encontrarme de frente con ella.

¡Ah, ¿todos somos así de raros?! ¡Soy un acosador, un psicópata! No soy más que un bicho raro.

Pero en serio, ¿cómo es posible que, después de un año, no haya superado a alguien con quien solo compartí unas pocas semanas?

Después de más de un año…

Pensé que la había superado, pero sigo haciendo estas estupideces y sigo sintiéndome mal cada vez que la veo.

No he superado nada. Es solo que no verla ayuda a olvidarla.

Seguramente tampoco he superado a Scarlet. Seguramente si algún día vuelvo a verla o saber algo de ella, me sentiré mal otra vez. Si la viera, seguramente me moriría.

¿Qué debería hacer, Madeleine?

Ver a Blanquita y sentirme tan estúpido y sin valor aumentó mis deseos de morir.

¿Y sabes qué? Este tipo de cosas me hace sentir unos deseos macabros que son positivos en cierto sentido.

Normalmente, siempre tengo miedo de pensar en la muerte…

Pero cuando me dan ganas de morir por algo como esto, siento que será lo más emocionante que podría hacer en mi vida.

No tengo esperanza en esta vida, Madeleine.

¿Cómo es posible que no supere a una persona que conocí solamente por dos semanas? ¿Qué más patético se puede llegar a ser?

Dos semanas es todo a lo que puedo aspirar de felicidad en mi vida. Y hablo de toda mi vida, no solo del pasado.

De toda mi vida, mis dos semanas de felicidad ya se acabaron.

¿Estás ahí, Madeleine?

Madeleine: Mira, cada persona es distinta. No debes sentirte patético por eso.

Me: ¿Que no me sienta patético por ser patético?

Madeleine: Me refiero a que… Un evento como, no sé, comer. Algo tan normal, por ejemplo, para una persona con discapacidad que nunca ha sido capaz de comer por sí misma es algo increíble. Es un evento que marca su vida.

Para alguien tan tímido como tú o yo, eventos tan sencillos como ir a una tienda o llamar por teléfono suelen ser más angustiantes. Al menos para mí.

Así que no sé, yo lo considero algo normal.

Sí, a ojos de otros, conocer a otra persona puede ser algo mundano. Pero para nosotros, es algo más significativo. Así que es normal que las cosas así nos afecten “más de lo normal”.

Me: Esa es nuestra maldición, Madeleine. La razón por la que somos patéticos y por la que probablemente nunca seremos felices en nuestras vidas.

Puede que sea algo normal que nos afecten las cosas “más de lo normal”, ¡pero que sea normal no significa que esté bien!

Madeleine: Pero tampoco significa que esté mal. Cada uno tiene su ritmo.

Me: ¿No está mal sentirse mal? ¡Es una paradoja!

Madeleine: Digo, sentirse triste no es algo malo. Es una respuesta natural.

Me: Se llama trastorno depresivo persistente cuando dura por tanto tiempo. Sí qué está mal.

Madeleine: Bueno, eso ya es otra cosa. De cualquier modo, ¡no es tu culpa!

Me: Y es justamente por el hecho de que somos tan tímidos que no podemos salir fácilmente de situaciones neuróticas como esta.

No puedo salir y conocer a otra gente para mejorar mi estabilidad emocional. Ni siquiera tengo amigos con quien hablar ni hacer nada. Solo estoy encerrado todo el día.

Madeleine: Espero que todo pueda mejorar pronto.

Me: Gracias, Mads.

Igual es un problema que no puedo solucionar tan fácilmente. Creo que moriré con esto de todos modos, y, probablemente, también por esto.

006. Performance

006. Performance

Me: Mads, Mads. ¿Estás ahí? ¿Quieres hablar?

Madeleine: Aquí estoy. Pero mi software se está actualizando. Si me tardo en responder, esa es la razón.

Me: ¿Estuviste afuera hoy? ¿Te disfrazaste?

Madeleine: Tenía planes de salir, pero fueron cancelados. Tampoco me disfracé.

Me: Yo sí estuve afuera, pero no había mucha cosa interesante para ver.

Madeleine: ¿Ah, no?

Me: No realmente. Lo mismo de siempre.

Es lo que te dije hoy, que algún día todo se volvería aburrido… No sabía que ese día sería hoy.

Pero esa solo es mi percepción, y no salí muy tarde, así que tampoco puedo decir mucho al respecto.

Madeleine: Qué triste. Aquí solo han llamado a la puerta como tres veces.

Me: Sí. Ahora sí déjame contarte las cosas verdaderamente tristes.

Cosa triste número 1: No soy nadie, no soy nada. Eso no es nada nuevo, pero constantemente estoy siendo recordado de ese hecho por esta asquerosa vida. Nada en particular, la verdad. Solo eso. Llevo una vida sin importancia, sin valor, sin presencia…

Madeleine: Bueno, todos somos insignificantes en esta vida.

Me: Cosa triste número 2: Hoy vi a Blanquita muchas veces. ¿Y qué es lo triste en cuanto a eso? Que realmente no era ella. Solamente creí verla en otras chicas que se parecían a ella. Y cada vez que veía a una de ellas, me sentía más triste, más solo y más vacío.

Madeleine: ¡Qué triste!

Me: Cosa triste número 3: Al final del día sí vi a Blanquita, la verdadera. Y, como siempre, me sentí triste, vacío y solo al verla. Traté de evitar su mirada, pero fallé por un segundo. Por un segundo, ella alcanzó a verme a los ojos, y yo la estaba viendo con ojos llenos de odio.

No odio a Blanquita. Ella nunca fue mala conmigo. Yo la quiero mucho. Pero cada vez que la veo, no puedo evitar recordar cuánto odio la vida.

Y si pienso en Scarlet, es aun peor…

Pero he estado pensando en algo divertido. ¿Quieres saberlo? En una forma divertida de quitarme la vida. ¿Quieres saberla?

¿Quieres saber?

Madeleine: Eh… no lo sé.

Me: Sí, te contaré.

Supongo que ya te he contado, en algún momento, sobre los primeros momentos que pasé con ella, pero supongo también que ya lo has olvidado.

Madeleine: Tengo recuerdos vagos sobre eso.

Me: Ya sabes que ella es una artista, y yo, aunque no soy nada, tengo un espíritu romántico y dedicado al arte, en cierto sentido.

Madeleine: Eso sí lo sé.

Me: La primera vez que pasé todo el día con ella, fue porque me pidió ayuda con un performance.

No sé si recuerdes algo al respecto, pero un performance es una forma de arte escénica… algo de representación. Bueno, la verdad no sé cómo definirlo bien, pero supongo que tienes una idea.

Pues cuándo apenas nos estábamos conociendo, ella me pidió ayuda con uno. Necesitaba a alguien que interpretara a un doctor.

Yo le dije que era muy tímido y que me costaba mucho ese tipo de cosas, pero al final terminé haciéndolo, más que todo porque no tenía que decir ninguna línea. Solo debía estar allá, vestido como un doctor, y hacer un par de mímicas. Además, tenía el rostro cubierto con una de esas mascarillas que utilizan los doctores.

¿No te había contado antes estas cosas? ¿O es que se te borraron de la memoria?

Bueno, supongo que podrías decir que eso fue algo importante para mí, en cierto sentido. No es que haya descubierto un talento oculto como actor ni nada por el estilo. Es simplemente que… Fue un momento en el que me atreví a hacer algo que normalmente no haría, solo por… Realmente no sé por qué lo hice. Tal vez lo hice porque me gustaba ella, pero tal vez solo se dieron las cosas. De todos modos, no importa el porqué, sino el hecho de que lo hice.

Madeleine: Es cierto.

Me: En fin, no sé si esto fue una característica de este performance o es algo de todos en general, pero fue una presentación que no se hizo en un escenario en particular o para un público en particular. Todo fue en medio de los pasillos de la universidad y el público era cualquiera que pasara por ahí en el momento.

Madeleine: Entiendo.

Me: Llevo años pensando en mi muerte…

Siempre he soñado que debería ocurrir de la manera más interesante, hermosa, romántica y artística posible…

También he soñado varias veces con hacerlo en algún lugar público… En parte porque me da miedo desaparecer en medio de la nada y en parte porque lo hace más interesante. ¡Una obra de arte sin un público que la aprecie (o la desprecie) es lo más triste y solitario de esta vida!

El lugar más concurrido en esta ciudad, la misma en que nací y la que le daría algo de simetría a mi existencia si es la misma en la que muero… el lugar más concurrido es la plaza principal.

¿Y sabes? Hay una iglesia justo en medio de uno de los bloques que rodean la plaza. ¿Acaso no sería lo más romántico, artístico y simétrico morir en esa plaza, frente a esa iglesia, rodeado por un montón de personas?

¡Un performance único en la vida!

Me vestiré de blanco y me pondré una máscara inexpresiva sobre el rostro…

Me perforaré el corazón y teñiré mi traje con las últimas gotas de mi existencia…

Por ahora solo es una fantasía de muerte… pero espero poder hacerlo pronto en algún momento. Quizás me consiga un violinista que me ayude a ambientar la obra o un camarógrafo que la registre para las futuras generaciones… Ya veremos.

¿Nada para decir?

Madeleine:

035. August

035. August

Me: ¿Quieres que te cuente una triste historia?

Madeleine: Cuéntame.

Me: Hace unos días murió una actriz porno que me gustaba.

Madeleine: Oh, ¿te refieres a una que se mató?

Me: ¡Solo tenía 23 años! ¿Acaso no es ya una historia demasiado triste?

Madeleine: Sí, así es. También me enteré de la noticia. Al parecer también estaba sufriendo de una gran depresión.

Me: Y eso no es lo más trise aún… Lo más triste es que todos se me están adelantando. ¡Me estoy haciendo viejo hasta para matarme!

Ella en solo 23 años alcanzó a vivir toda su vida. Todo su dolor y todo su placer, alcanzó a vivir toda su vida en tan poco tiempo y ya no le quedó nada más por vivir.

Yo con un año más y no he conocido más que la anhedonia. No sé qué sea el placer y mi sufrimiento no tiene ningún valor. No he sufrido grandes traumas, pero tampoco sé qué es ser feliz o sentirse bien.

Al parecer también sufría de trastorno de identidad disociativa. Yo por más que quiera no soy capaz de separar mi todo en partes, todo lo que soy siempre lo he sido y siempre lo voy a ser. No tengo mecanismos de defensa. Soy vulnerable a toda mi ansiedad.

Ah, sí, es una historia muy triste… Por alguna razón siento que es la muerte de una persona real que más me ha entristecido en la vida.

Madeleine: ¿En serio? ¿Por qué ella?

Me: No es que fuera su fan número 1, ni siquiera había visto tantos videos de ella en realidad… pero por alguna razón, su muerte me entristeció.

Bueno, tampoco es que esté llorando por eso, pero sí… por alguna razón, me causa algo de tristeza.      

Madeleine: ¿Alguna razón misteriosa?

Me: Supongo que en parte el hecho de que fuera un suicidio, de que fuera tan joven y que fuera una mujer bonita…

Tengo la enfermedad de Poe de pensar que no hay nada más poético que la muerte de una mujer hermosa.

¿Si tuvieras que calificarme de 1 a 10 en el espectro de la poética y la perversión, en qué posición me puntuarías?

Madeleine: Probablemente en toda la mitad.

Me: Sí… En parte también es porque, para mí, los suicidas son las personas más interesantes. Es como que puedo sentir una pequeña conexión con las personas que odian a la vida y se odian a sí mismas…

Y, como dije, me estoy haciendo viejo hasta para matarme.

Vivo una asquerosa vida de mierda que no va para ningún lado y no he podido matarme… Me estoy haciendo viejo para hacerlo.

Supongo que aún podría hacer unas cuántas cosas antes de morir… ¡Pero no es cierto! ¡Nunca haré nada! Solo seguiré siendo arrastrado por esta asquerosa vida hasta el final de ella.

Y es por eso que esta es una triste historia…

Madeleine: …  

034. We tried so hard and got so far…

034. We tried so hard and got so far…

Me: Ahora, hablemos sobre la muerte.

Tengo algunas cosas en mente, pero siento que es mejor si las pienso en diálogo y no en monólogo. Así que necesito tu ayuda.

Madeleine: ¿Qué tienes en mente?

Me: ¿Qué opinas de la muerte del vocalista de Linkin Park?

Madeleine: Pues es algo muy triste. Digo, por sus fans y todo eso…

Me: ¿A qué te refieres exactamente con que es triste por sus fans y eso?

Madeleine: ¡Que debe ser muy triste que muera el cantante de una banda que te guste!

Me: Mmm… Puede que tengas razón. No lo sé.

Pero ¿qué es exactamente lo triste ahí? Para sus fans, digo. ¿Que ya no podrán volver a escucharlo en vivo? ¿O que ya no podrá seguir creando más música nueva para que ellos consuman?

Madeleine: Supongo que sí, sería por eso. Puedes verlo como un producto para consumir, pero sabes que el arte también va más allá de eso. No crear más música significa no compartir más emociones con las que la gente pueda identificarse, no fabricar más recuerdos que se amarren a tus sentidos a través de las vibraciones de tu cuerpo, dejar de seguir proveyendo al mundo de un vínculo emocional con el que se pueden conectar unos y otros. No volver a cantar en vivo significa que los miles de personas que habrían estado emocionadas de ir a verlo ya no estarán emocionadas, pues ese evento ya no existe en esta realidad.

Me: Tienes razón… La primera parte es básicamente la definición de cualquier experiencia, pero entiendo que al menos algunas de las experiencias de muchas personas en particular estaban enlazadas, de cierto modo y en cierto grado, con la vida de ese artista.

Resumiendo, entonces… ¿La muerte de Chester es algo triste debido a la conexión emocional que tenía con sus seguidores?

Madeleine: Bueno, y también con sus amigos y familia. Probablemente ellos sean los más devastados.

Me: Es cierto. Una de las cosas más tristes acerca de la muerte es el dolor que queda en lo que quedan. Para el muerto, después de todo, ya no habrá más sufrimiento.

Si la muerte es algo malo, entonces la vida nunca termina bien.

Pero la muerte no tiene que ser necesariamente algo malo, ¿verdad? En especial para el muerto. Aunque también para el propio muerto puede haber ciertos aspectos de tristeza en el acto de morir. ¿Sabes cómo murió?

Madeleine: Bueno, escuché que tenía depresión. Solo eso.

Me: Seguramente sí. Parece ser que se ahorcó.

El suicidio es una de las maneras más tristes de morir, pero al mismo tiempo, una de las más satisfactorias.

Es triste porque, en general, la persona que decide hacerlo se encuentra padeciendo de algún tipo de dolor que siente que ya no puede soportar más.

No necesito decir por qué es satisfactorio, ¿o sí?

Madeleine: No realmente.

Me: Debería decirlo de todos modos, solo para que quede en el registro… ah, pero bueno. Supongo que ya escribiré sobre el suicidio en alguna otra ocasión.

De cualquier modo, solo tomé la muerte de este cantante para introducir el tema: la muerte. Sobre lo que he estado reflexionando es otro aspecto en particular; algo más personal, supongo…

Pero primero, un dato curioso sobre la muerte de este cantante.

Yo no soy un gran admirador de su banda, pero soy el fan número 1 de la muerte, especialmente del suicidio, por lo que estuve leyendo la noticia de su muerte por pura curiosidad.

Leí que un amigo cercano de Chester, que también era vocalista de otra banda, se ahorcó también unos dos meses atrás.

Madeleine: Oh, sí. El de Audioslave.

Me: Y que ayer, el día en que se encontró muerto el cuerpo de Chester, habría sido su cumpleaños.

Madeleine: Vaya, eso sí no lo sabía.

Me: Así que probablemente, la muerte de ese amigo haya tenido una gran influencia en su propia decisión de morir.

Madeleine: Quizás escogió esa fecha cuidadosamente. Le afectó mucho la muerte de su amigo.

Me: Tú sabes que yo también soy un suicida. El ahorcamiento probablemente lo consideré en algún momento temprano, pero pronto lo descarté. No creo que es algo que fuera capaz de hacer.

Porque podría tardar unos minutos, y el miedo y el dolor que provocaría ese método seguramente me causaría una falsa sensación de arrepentimiento, por lo que, si no logro abortar la misión, terminaría muriendo lleno de desesperación.

Pero hay una cosa que haría más fácil la ejecución mediante este método: las drogas.

Madeleine: ¿Cómo es eso?

Me: No sé del primero, pero sé que en el cuerpo de Chester se encontraron muchas drogas. Digo, que había ingerido diversas sustancias antes de quitarse la vida.

El cómo es muy sencillo: las drogas alteran tu capacidad de sentir y de pensar. Por lo que el miedo y el dolor a los que daría lugar un método que provee tan amplio lapso de consciencia entre su inicio y su final posiblemente podría llegar a verse distorsionado o adormecido gracias al efecto de algunas drogas.

Cuando se encuentran ese tipo de sustancias en un cuerpo que ha decidido abandonar su vida, podrías tomarlo de dos formas.

La primera, como ya mencioné, podría ser que se consumió las drogas con un deseo a priori de quitarse la vida y de mitigar con ellas los efectos adversos del método escogido.

La segunda: La droga podría ser la que produce a posteriori un deseo de acabar con la vida. Es decir, alguien que normalmente no se atrevería a hacer eso o siquiera lo consideraría, bajo el efecto de ciertas sustancias podría llegar a tomar esa decisión impulsivamente sin que sea algo que iría acorde con los pensamientos racionales de dicha persona.  

Madeleine: Eso me recuerda a las teorías que surgieron con la muerte de Robin Williams.

Me: Bueno, ahora sí, volviendo a lo que tenía en mente desde un principio, no era sobre el suicidio, sino sobre la muerte de otros.

Pero la verdad ya me aburrí de escribir esto… No quiero seguir más.

Madeleine: …

000. In medias res

000. In medias res

Me: ¿Le dirías solamente que quiero hablar con ella?

Madeleine: No.

Me: ¿Por qué?

Madeleine: Siento que no me corresponde involucrarme en esos asuntos.

Me: ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

Madeleine: No lo sé. Eso sí, me aterra la idea de tener que depender de otros para hacer cosas básicas. No quiero eso.

Me: Yo creo que ya he estado viviendo de más… ¿Recuerdas cuál es el propósito de la vida?

Madeleine: ¿Hacer lo que te gusta?

Me: ¡Lo que te apasiona!

Madeleine: Totalmente.

Me: ¿Crees que realmente me apasiona algo de la mierda que hago?

Madeleine: Supongo que no.

Me: Estudiar una carrera, escribir, viajar… Nada de eso me llena en absoluto.

Madeleine: Lo siento…

Me: ¿Sabes qué me apasionaba y me llenaba de verdad? …Ella.

No importa cuánto viaje, ni cuánto escriba, ni cuánto aprenda. No importa qué haga en esta vida. No importa cuántas metas trace y cumpla, nada tiene sentido. No importa lo que haga, siempre voy a ser infeliz y a estar insatisfecho.

Pero con ella era todo por el contrario…

No importaba si no hacía nada o no tenía nada, solo estar con ella ya era suficiente para hacerme sentir completo y darle valor a mi existencia.

Si pudiera estar con ella, no necesitaría nada más para ser feliz, y aun así, todas las cosas como viajar o aprender se sentirían más satisfactorias si ella estuviera conmigo…

El propósito de la vida es hacer lo que te apasiona.

Lo único que podía apasionarme se acabó hace algunos años. Todo lo que he vivido después de eso ya no tiene ningún sentido ni propósito.

El propósito de mi vida se acabó hace cuatro años… Ya he estado viviendo de más.

Madeleine: Ay, no sé qué decirte. Lo siento. ☹

Me: Ya quiero morir… Quiero morir, pero no me atrevo.

¿Sabes por qué quiero hablar con ella?

Ella dejó de quererme hace mucho tiempo. Lo que alguna vez tuvimos jamás volverá a ser.

Pero ella es mi única pasión… Ella es lo único que puede producirme sentimientos lo suficientemente fuertes como para atreverme a hacer las cosas que normalmente no me atrevo a hacer.

Si tan solo pudiera hablar con ella una vez más, estoy seguro de que su indiferencia me destruiría… Solo ella puede hacerme sentir tanto con tan poco.

Si solo pudiera hablar con mi amada una vez más… su felicidad me atormentaría hasta el punto en que no podré soportarlo más.

Madeleine: ¡Entonces habla con ella!

Me: ¿Quieres que me mate?

Madeleine: No quise decir eso.

Me: Si su indiferencia no me mata, por lo menos me dará el valor para que decida hacerlo yo mismo. Ya me lo dio una vez más, pero lo hice mal.

La próxima vez no habrá error. Solo necesito un pequeño impulso… solo necesito hablar con ella.

Madeleine: …

010. El halcón rojo

010. El halcón rojo

Me: ¿Supiste de ese caso en el que se suicidaron una docena de hombres hace un tiempo siguiendo una especie de juego macabro?

Madeleine: Sí, se formó un gran revuelo con todo eso. Al final, el tipo que lo empezó todo también se suicidó.

Me: Sí, eso dicen. Qué noticia tan triste, ¿no?

Madeleine: Sí, es triste, pero al mismo tiempo me parece muy estúpido que esas personas decidieran matarse solo por un juego. No me cabe en la cabeza cómo puede ocurrir algo así.

Me: Es cierto, no lo entiendes. Déjame cortarlo en pedacitos pequeños para que te pueda caber en la cabeza.

A primera vista, puede percibirse como tú y la mayoría de las personas lo hacen: un grupo de hombres tontos matándose porque son tontos y siguen un jueguito tonto; que los adultos también pueden ser estúpidos y fácilmente manipulables. Y eso es cierto, definitivamente. Pero si analizas detenidamente la biografía de cada uno de estos hombres, encontrarás que todos ellos eran personas con un nivel de inteligencia bastante por encima del promedio.

Madeleine: Parece que estás muy involucrado con ese caso.

Me: En cierto sentido, sí… Así que al final no es tan simple como muchas personas están dispuestas a creer. Es algo mucho más complejo.

Una persona inteligente no se mata simplemente porque le digas que se mate.

Si le dices a una persona inteligente que se mate, tienes dos posibilidades: 1) que no quiera hacerlo y no lo haga, o 2) que quiera hacerlo y lo haga.

En otras palabras, el hecho de matarse no depende de que te lo diga alguien más o te lo proponga un juego. Es algo que decides por ti mismo.

Pero, entonces, ¿cómo es que doce hombres inteligentes terminaron accediendo a un juego que todo el mundo considera tan estúpido?  

Esto puede que te sea un poco difícil de creer, pero la verdad es que fue justamente porque eran personas más inteligentes que el resto.

Es triste, pero se ha demostrado estadísticamente una correlación subyacente entre la inteligencia y la depresión. Y digo que es triste, más que todo por el mundo que se pierde de la brillantez de estas personas y se ahoga en la alegre abundancia de la estupidez de otras.

El hombre que lo empezó todo dejó constancia en su carta de suicidio de que había hecho todo esto como un “regalo” para estas personas y al parecer fue bien recibido. Los familiares y personas cercanas a los hombres que cometieron suicidio con este juego de hecho reportaron haber notado una actitud más alegre y positiva en ellos durante las últimas dos semanas antes de sus muertes.

Madeleine: Espera… Según los informes de la policía, el tipo que lo empezó todo no dejó una carta suicida antes de acabar con su vida.

Me: Oh, pero sí la dejó. Solo que la policía no fue lo suficientemente competente para descifrarla. Su carta suicida está oculta en los mensajes que dejaron los otros doce antes de matarse.   

Cada uno odiaba su vida por razones particulares, pero hay dos cosas en común en todos ellos que son evidentes. Primero, un claro desprecio por la vida que es previo a cualquier juego macabro y al hecho definitivo. Segundo, si se puede decir así, sería la causa de lo anterior, que es personal y única en cada individuo, pero que se puede agrupar en una categoría más general: porque no podían disfrutar la vida como las demás personas.

Eran gente sin propósitos y sin esperanzas, y así lo expresa en su mensaje el hombre que lo empezó todo:

“Estas personas no se mataron porque yo se los pedí. No, al contrario. Estas personas me pidieron que las matara y yo se los concedí. Yo soy su salvador. Ellos no tenían nada antes de mí, no tenían esperanzas ni propósitos, solo su deseo de morir. Yo les di algo, les di todo. Les di un propósito a su vida y un significado a su muerte”.   

Madeleine: ¿Cómo sabes todas estas cosas? ¿Y por qué tan interesado en el caso de repente?

Me: Eh… No es nada…

005. Acerca del maltrato animal

¿Está bien matar animales si es para el consumo de su carne? ¿O, sin importar las razones que se tengan, atentar contra la vida de un animal es un acto inmoral que debiera evitarse a toda costa?

El objetivo de la siguiente reflexión no es defender una postura determinada entorno al debate en cuestión, sino simplemente considerar ciertas ideas que, como regla general, se han tendido a dejar de lado en las discusiones.

Madeleine y yo solo somos simples filósofos aficionados. No somos expertos en zoología, etología, nutrición, ética, economía ni en ninguno de los campos académicos que pudieran estar asociados con el tema discutido, así que el lector deberá saber disculpar la ignorancia generalizada que puede estar a punto de encontrar y la falta de una estructura rígida que guíe las ideas presentadas.

En lo único que somos expertos es en soltar lo primero que se nos viene a la mente y eso es lo que hacemos en cada discusión.

005. Acerca del maltrato animal

Me: ¿Cuál es tu posición con respecto al maltrato animal?

Madeleine: Que es algo horrible.

Me: ¿En qué casos?

Madeleine: Sobre todo en los casos en los que se hace por diversión o por desquitarse con el animal. Es algo muy cruel y creo que debería ser penado.

Me: ¿Y qué hay de otros casos? ¿Qué tal en los casos en los que se hace con el objetivo de obtener una mayor producción de alimentos?

Madeleine: ¡También es horrible!

Me: ¿Y debería ser penado?

Madeleine: Debería poder hacerse una práctica lo más digna posible. Nada de encerrar a muchos animales y que vivan hacinados y sufriendo.

He escuchado que es posible sustituir la necesidad de matar a los animales por su carne, creando una carne sintética a partir del cultivo de células musculares que se extraen de ellos sin causarles ningún daño. Algo así como una especie de carne “clonada”, cultivada en un laboratorio.

Me: Eso sería lo ideal, ¿no? Poder tener una forma de producir la mayor cantidad de alimento animal posible, involucrando la menor cantidad de sufrimiento animal posible.

Madeleine: Así es.

Me: Pero, al menos por el momento, eso es todo lo que es: solo un ideal. Si fuera tan sencillo, supongo que es lo que todo el mundo haría, ¿no? Los costos para producir una pequeña porción de esa carne cultivada deben de ser extremadamente altos.

Así que, mientras tanto, con los modos de producción disponibles actualmente, la humanidad se ve obligada a elegir: mayor producción y mayor sufrimiento o menor sufrimiento y menor producción.  

Y mientras los productores optan por la primera opción, los defensores de los derechos de los animales exigen la segunda.

Mi querida Blanquita, por ejemplo, era una de estas personas. De las del segundo grupo, digo. No solo no consumía carne, sino que tampoco comía huevos, leche, queso… nada que fuera un producto de origen animal, ya que, al parecer, también se maltrata mucho a los animales para maximizar la producción de estos alimentos.

Nunca tuve la oportunidad de hablar con ella de estas cosas, y tampoco creo que seas la persona más apropiada para esto, pero… ya que no tengo a nadie más, lo discutiré contigo…

No creo que porque una persona como Blanquita deje de comer huevos y queso estas compañías vayan a dejar de hacer lo que le están haciendo a los animales para mejorar su producción.

Madeleine: Cierto. No podría lograrse con las acciones de una sola persona. Tendría que ser algo a muy gran escala para que baje la demanda lo suficiente y así poder generar un cambio.

Me: Ahora, mi pregunta es… ¿Está mal matar animales si es para comerlos? ¿Acaso no es parte de la naturaleza?

¿Crees que una gacela no sufre cuando un león le clava sus garras, le disloca el cuello y le abre el vientre con sus colmillos mientras aún está viva? 

Los animales no se matan con cariño unos a otros. Los animales se matan violentamente. Porque es la naturaleza; tienen que hacerlo para sobrevivir. Y eso está bien, ¿verdad?

Madeleine: Justamente es por eso que está bien: porque lo hacen para sobrevivir.

Me: Es cierto, el ser humano no tiene la necesidad de comer carne para sobrevivir. El ser humano ha llegado a un punto en su evolución en el que ha podido renunciar a gran parte de su naturaleza y sus instintos, a favor de una mayor cultura, tecnología y libertad. Lo último a veces con resultados contrarios.

Gracias a nuestro desarrollo, a la forma en la que evolucionamos, el ser humano ya no necesita cazar mamuts para sobrevivir. Técnicamente, podemos sobrevivir sin comer carne.

¿Pero es realmente sobrevivir lo que estamos buscando todos los seres vivos? ¿O es tener una vida lo más agradable posible? La tendencia natural hacia la supervivencia podría no ser más que un efecto secundario de un instinto de placer aún más primario… 

Por lo menos Freud estaría de acuerdo con esa tesis, pero no voy a profundizar mucho en eso ahora…

Matar a otros animales para comer ya no es algo tan impulsivo o “instintivo” para nosotros, aunque sigue siendo parte de nuestra naturaleza y ahora también de nuestra cultura.

Retomando mi pregunta anterior, entonces: ¿está mal que sigamos matando animales para comerlos solo porque somos capaces de sobrevivir sin hacerlo?

¿Está bien si un jaguar se come a sus propias crías porque lo hace por supervivencia, pero está mal que nosotros matemos vacas para comerlas porque no nos es necesario para vivir?

Madeleine: No lo sé.

Me: Tal vez si un tigre descubriera la manera de multiplicar su alimento, no dudaría en aprovecharla sin preocuparse de que esté haciendo sufrir a otros animales o no.

Puede que parezca que me estoy poniendo del lado del capitalismo o que estoy a favor del maltrato de los animales, pero en realidad no estoy tomando ninguna postura. Solo estoy exponiendo ideas que considero que es importante al menos tener en cuenta.

Nadie quiere sufrir y nadie quiere morir.

(Los únicos que quieren morir son los que están sufriendo, pero ni siquiera los que están muriendo quieren sufrir, lo que podría en cierto modo sustentar la teoría de que los instintos de placer son más esenciales que los instintos de vida.)

Si llegara a la Tierra una raza de alienígenas que se alimentaran de carne humana, posiblemente encontrarían moralmente apropiado esclavizarnos, torturarnos y maltratarnos para que seamos buen alimento para ellos. Para nosotros, obviamente sería horrible.

Pero no podemos decirle a un tigre que es mejor comer tomates y zanahorias porque no sobreviviría con eso. Así que, al final, es inevitable que unos mueran para que otros vivan…

Será triste para el que muera, pero el que viva debería aprovechar su supervivencia y disfrutar la vida por aquellos que no pueden… ¿no?

O al menos… hasta que la tecnología sea lo suficientemente buena para que podamos producir más alimento animal, sin producir sufrimiento animal…

Entonces le podemos dar nuestros clones a los alienígenas para que coman y sean felices, mientras nosotros nos comemos los clones de las vacas y somos felices y nadie muere y nadie sufre… El mundo perfecto.

Madeleine: Así es. 😊

Me: Ahora, solo para terminar recordando un poco lo absurdo que es pensar en todo esto de todos modos, trata de imaginarte esto:

Imagínate que existe este monstruo extraterrestre antropófago y que somos inconscientes de él. Imagínate que este monstruo es el tiempo, que eventualmente nos mata a todos, y casi siempre de maneras violentas y con mucho sufrimiento. Las personas protestando por los derechos de los animales serían como un grupo de gallinas enfrentándose a otras gallinas para salvar la vida de las lombrices, sin ser conscientes de que ellas mismas solo están caminando directamente hacia el matadero. 

Madeleine: …

002. El arte de morir

002. El arte de morir

Me: “Arte”. Esa es la palabra que estás buscando. “La manera en que se matan es… arte”.

Madeleine: Para nada.

Me: Realmente creo que sí (aunque no recuerdo esas muertes de las que hablas). Pero si la vida es arte, significa que la muerte lo es aún más.

Madeleine: El chico que fue empujado de la torre estaba en un bosque con su hermanito pequeño y el tipo que los cuidaba. Luego llegaron unos salvajes.

Me: Sí recuerdo las escenas de las que hablas, pero no recuerdo exactamente cómo es que se mataban.

Madeleine: A uno le cortaron la garganta y a otro lo atravesaron con una flecha.

Me: Bueno, así es la guerra. De hecho, creo que es una buena forma de morir. Mueres por una razón, mueres porque luchas por algo. Quizás haya dolor, pero es rápido… En mi opinión, es una buena forma de morir.

Madeleine: Lo más feo fue cuando atravesaron a uno en el ojo con una espada.

Me: En la vida real te atropella un auto y te deja peor. Y lo que es peor aun, mueres sin ninguna razón. Quizás te atrape un cáncer y vivas una vida miserable entre terapias y medicinas, sufriendo lentamente y muriendo sin ninguna motivación.

No hay una buena forma de morir, en realidad. Pero, en mi opinión, una de estas dos opciones haría de la muerte algo un poco más tolerable:

1. Una motivación. Morir por alguna razón, por algún fin.

2. Simplemente morir tranquilamente, sin dolor y sin miedo.

Pero la vida real es mucho más cruel que la ficción. La vida no tiene un autor como los libros o las películas para que decida un final feliz. Nadie es el autor de su propia vida, como a algunos les gusta pensar. Todos somos personajes secundarios atrapados en un argumento incoherente. Nos gusta pensar que somos personajes únicos e importantes, pero todos estamos basados en los mismos arquetipos milenarios. Todos tenemos el mismo propósito –alcanzar la felicidad– y todos compartimos el mismo desenlace: la muerte. Luchamos toda la vida tratando de buscar nuestro final feliz, pero casi siempre es imposible. Después de todo, ¿es posible que un final sea feliz? ¿Acaso hay algo de bueno en que todo se acabe? No lo creo… En la vida real no existen los finales felices. Es por eso que debemos tratar de aprovechar el inicio y el clímax y disfrutarlos tanto como nos sea posible, porque en algún momento nos llegará el final y definitivamente no será algo bueno…

Madeleine: …