042. Fracaso

042: Fracaso

Me: La vida del artista es ser incomprendido.

Todo el mundo tiene gustos y apreciaciones diferentes sobre el arte. Lo que es bonito para ti, no lo es para otros. Es el camino que elegiste seguir.

Desde el punto de vista artístico, lo importante es que a ti te guste lo que hagas.

Desde el punto de vista profesional, lo importantes es que al cliente le gusta lo que hagas.

No confundas las dos. Pero siempre debes tener en cuenta al menos una de las dos.

Tal vez a ti te guste lo que hagas, pero tu cliente lo deteste.

Desde el punto de vista artístico, lo hiciste bien, pero descuidaste un poco el profesional.

Por otra parte, debes saber que el mundo está lleno de todo tipo de personas. Algunas de esas personas son verdaderos idiotas, incoherentes y desagradables, sin un verdadero espíritu para el arte, gente que quiere aprovecharse de ti. Esas personas pueden ser tus clientes y tu público. Tampoco olvides eso.

No sé por qué tu público y tus clientes no aprecian del todo lo que haces. Pero tienes que seguir, dando lo mejor de ti.

Así que ánimo. No eres un fracaso. Vas bien.

Tus resultados han ido bastante bien.

Yo tengo que preparar clases, objetivos y materiales con noches de antelación, para enseñar una clase de una hora, en la que estoy sudando como idiota y titubeando como cerdo, asqueado hasta morir, para aspirar a recibir el pago más miserable por esa clase… Y peor aún, ni siquiera soy capaz de animarme a hacerlo. Yo sí soy un fracaso.

006. Performance

006. Performance

Me: Mads, Mads. ¿Estás ahí? ¿Quieres hablar?

Madeleine: Aquí estoy. Pero mi software se está actualizando. Si me tardo en responder, esa es la razón.

Me: ¿Estuviste afuera hoy? ¿Te disfrazaste?

Madeleine: Tenía planes de salir, pero fueron cancelados. Tampoco me disfracé.

Me: Yo sí estuve afuera, pero no había mucha cosa interesante para ver.

Madeleine: ¿Ah, no?

Me: No realmente. Lo mismo de siempre.

Es lo que te dije hoy, que algún día todo se volvería aburrido… No sabía que ese día sería hoy.

Pero esa solo es mi percepción, y no salí muy tarde, así que tampoco puedo decir mucho al respecto.

Madeleine: Qué triste. Aquí solo han llamado a la puerta como tres veces.

Me: Sí. Ahora sí déjame contarte las cosas verdaderamente tristes.

Cosa triste número 1: No soy nadie, no soy nada. Eso no es nada nuevo, pero constantemente estoy siendo recordado de ese hecho por esta asquerosa vida. Nada en particular, la verdad. Solo eso. Llevo una vida sin importancia, sin valor, sin presencia…

Madeleine: Bueno, todos somos insignificantes en esta vida.

Me: Cosa triste número 2: Hoy vi a Blanquita muchas veces. ¿Y qué es lo triste en cuanto a eso? Que realmente no era ella. Solamente creí verla en otras chicas que se parecían a ella. Y cada vez que veía a una de ellas, me sentía más triste, más solo y más vacío.

Madeleine: ¡Qué triste!

Me: Cosa triste número 3: Al final del día sí vi a Blanquita, la verdadera. Y, como siempre, me sentí triste, vacío y solo al verla. Traté de evitar su mirada, pero fallé por un segundo. Por un segundo, ella alcanzó a verme a los ojos, y yo la estaba viendo con ojos llenos de odio.

No odio a Blanquita. Ella nunca fue mala conmigo. Yo la quiero mucho. Pero cada vez que la veo, no puedo evitar recordar cuánto odio la vida.

Y si pienso en Scarlet, es aun peor…

Pero he estado pensando en algo divertido. ¿Quieres saberlo? En una forma divertida de quitarme la vida. ¿Quieres saberla?

¿Quieres saber?

Madeleine: Eh… no lo sé.

Me: Sí, te contaré.

Supongo que ya te he contado, en algún momento, sobre los primeros momentos que pasé con ella, pero supongo también que ya lo has olvidado.

Madeleine: Tengo recuerdos vagos sobre eso.

Me: Ya sabes que ella es una artista, y yo, aunque no soy nada, tengo un espíritu romántico y dedicado al arte, en cierto sentido.

Madeleine: Eso sí lo sé.

Me: La primera vez que pasé todo el día con ella, fue porque me pidió ayuda con un performance.

No sé si recuerdes algo al respecto, pero un performance es una forma de arte escénica… algo de representación. Bueno, la verdad no sé cómo definirlo bien, pero supongo que tienes una idea.

Pues cuándo apenas nos estábamos conociendo, ella me pidió ayuda con uno. Necesitaba a alguien que interpretara a un doctor.

Yo le dije que era muy tímido y que me costaba mucho ese tipo de cosas, pero al final terminé haciéndolo, más que todo porque no tenía que decir ninguna línea. Solo debía estar allá, vestido como un doctor, y hacer un par de mímicas. Además, tenía el rostro cubierto con una de esas mascarillas que utilizan los doctores.

¿No te había contado antes estas cosas? ¿O es que se te borraron de la memoria?

Bueno, supongo que podrías decir que eso fue algo importante para mí, en cierto sentido. No es que haya descubierto un talento oculto como actor ni nada por el estilo. Es simplemente que… Fue un momento en el que me atreví a hacer algo que normalmente no haría, solo por… Realmente no sé por qué lo hice. Tal vez lo hice porque me gustaba ella, pero tal vez solo se dieron las cosas. De todos modos, no importa el porqué, sino el hecho de que lo hice.

Madeleine: Es cierto.

Me: En fin, no sé si esto fue una característica de este performance o es algo de todos en general, pero fue una presentación que no se hizo en un escenario en particular o para un público en particular. Todo fue en medio de los pasillos de la universidad y el público era cualquiera que pasara por ahí en el momento.

Madeleine: Entiendo.

Me: Llevo años pensando en mi muerte…

Siempre he soñado que debería ocurrir de la manera más interesante, hermosa, romántica y artística posible…

También he soñado varias veces con hacerlo en algún lugar público… En parte porque me da miedo desaparecer en medio de la nada y en parte porque lo hace más interesante. ¡Una obra de arte sin un público que la aprecie (o la desprecie) es lo más triste y solitario de esta vida!

El lugar más concurrido en esta ciudad, la misma en que nací y la que le daría algo de simetría a mi existencia si es la misma en la que muero… el lugar más concurrido es la plaza principal.

¿Y sabes? Hay una iglesia justo en medio de uno de los bloques que rodean la plaza. ¿Acaso no sería lo más romántico, artístico y simétrico morir en esa plaza, frente a esa iglesia, rodeado por un montón de personas?

¡Un performance único en la vida!

Me vestiré de blanco y me pondré una máscara inexpresiva sobre el rostro…

Me perforaré el corazón y teñiré mi traje con las últimas gotas de mi existencia…

Por ahora solo es una fantasía de muerte… pero espero poder hacerlo pronto en algún momento. Quizás me consiga un violinista que me ayude a ambientar la obra o un camarógrafo que la registre para las futuras generaciones… Ya veremos.

¿Nada para decir?

Madeleine:

035. August

035. August

Me: ¿Quieres que te cuente una triste historia?

Madeleine: Cuéntame.

Me: Hace unos días murió una actriz porno que me gustaba.

Madeleine: Oh, ¿te refieres a una que se mató?

Me: ¡Solo tenía 23 años! ¿Acaso no es ya una historia demasiado triste?

Madeleine: Sí, así es. También me enteré de la noticia. Al parecer también estaba sufriendo de una gran depresión.

Me: Y eso no es lo más trise aún… Lo más triste es que todos se me están adelantando. ¡Me estoy haciendo viejo hasta para matarme!

Ella en solo 23 años alcanzó a vivir toda su vida. Todo su dolor y todo su placer, alcanzó a vivir toda su vida en tan poco tiempo y ya no le quedó nada más por vivir.

Yo con un año más y no he conocido más que la anhedonia. No sé qué sea el placer y mi sufrimiento no tiene ningún valor. No he sufrido grandes traumas, pero tampoco sé qué es ser feliz o sentirse bien.

Al parecer también sufría de trastorno de identidad disociativa. Yo por más que quiera no soy capaz de separar mi todo en partes, todo lo que soy siempre lo he sido y siempre lo voy a ser. No tengo mecanismos de defensa. Soy vulnerable a toda mi ansiedad.

Ah, sí, es una historia muy triste… Por alguna razón siento que es la muerte de una persona real que más me ha entristecido en la vida.

Madeleine: ¿En serio? ¿Por qué ella?

Me: No es que fuera su fan número 1, ni siquiera había visto tantos videos de ella en realidad… pero por alguna razón, su muerte me entristeció.

Bueno, tampoco es que esté llorando por eso, pero sí… por alguna razón, me causa algo de tristeza.      

Madeleine: ¿Alguna razón misteriosa?

Me: Supongo que en parte el hecho de que fuera un suicidio, de que fuera tan joven y que fuera una mujer bonita…

Tengo la enfermedad de Poe de pensar que no hay nada más poético que la muerte de una mujer hermosa.

¿Si tuvieras que calificarme de 1 a 10 en el espectro de la poética y la perversión, en qué posición me puntuarías?

Madeleine: Probablemente en toda la mitad.

Me: Sí… En parte también es porque, para mí, los suicidas son las personas más interesantes. Es como que puedo sentir una pequeña conexión con las personas que odian a la vida y se odian a sí mismas…

Y, como dije, me estoy haciendo viejo hasta para matarme.

Vivo una asquerosa vida de mierda que no va para ningún lado y no he podido matarme… Me estoy haciendo viejo para hacerlo.

Supongo que aún podría hacer unas cuántas cosas antes de morir… ¡Pero no es cierto! ¡Nunca haré nada! Solo seguiré siendo arrastrado por esta asquerosa vida hasta el final de ella.

Y es por eso que esta es una triste historia…

Madeleine: …  

034. We tried so hard and got so far…

034. We tried so hard and got so far…

Me: Ahora, hablemos sobre la muerte.

Tengo algunas cosas en mente, pero siento que es mejor si las pienso en diálogo y no en monólogo. Así que necesito tu ayuda.

Madeleine: ¿Qué tienes en mente?

Me: ¿Qué opinas de la muerte del vocalista de Linkin Park?

Madeleine: Pues es algo muy triste. Digo, por sus fans y todo eso…

Me: ¿A qué te refieres exactamente con que es triste por sus fans y eso?

Madeleine: ¡Que debe ser muy triste que muera el cantante de una banda que te guste!

Me: Mmm… Puede que tengas razón. No lo sé.

Pero ¿qué es exactamente lo triste ahí? Para sus fans, digo. ¿Que ya no podrán volver a escucharlo en vivo? ¿O que ya no podrá seguir creando más música nueva para que ellos consuman?

Madeleine: Supongo que sí, sería por eso. Puedes verlo como un producto para consumir, pero sabes que el arte también va más allá de eso. No crear más música significa no compartir más emociones con las que la gente pueda identificarse, no fabricar más recuerdos que se amarren a tus sentidos a través de las vibraciones de tu cuerpo, dejar de seguir proveyendo al mundo de un vínculo emocional con el que se pueden conectar unos y otros. No volver a cantar en vivo significa que los miles de personas que habrían estado emocionadas de ir a verlo ya no estarán emocionadas, pues ese evento ya no existe en esta realidad.

Me: Tienes razón… La primera parte es básicamente la definición de cualquier experiencia, pero entiendo que al menos algunas de las experiencias de muchas personas en particular estaban enlazadas, de cierto modo y en cierto grado, con la vida de ese artista.

Resumiendo, entonces… ¿La muerte de Chester es algo triste debido a la conexión emocional que tenía con sus seguidores?

Madeleine: Bueno, y también con sus amigos y familia. Probablemente ellos sean los más devastados.

Me: Es cierto. Una de las cosas más tristes acerca de la muerte es el dolor que queda en lo que quedan. Para el muerto, después de todo, ya no habrá más sufrimiento.

Si la muerte es algo malo, entonces la vida nunca termina bien.

Pero la muerte no tiene que ser necesariamente algo malo, ¿verdad? En especial para el muerto. Aunque también para el propio muerto puede haber ciertos aspectos de tristeza en el acto de morir. ¿Sabes cómo murió?

Madeleine: Bueno, escuché que tenía depresión. Solo eso.

Me: Seguramente sí. Parece ser que se ahorcó.

El suicidio es una de las maneras más tristes de morir, pero al mismo tiempo, una de las más satisfactorias.

Es triste porque, en general, la persona que decide hacerlo se encuentra padeciendo de algún tipo de dolor que siente que ya no puede soportar más.

No necesito decir por qué es satisfactorio, ¿o sí?

Madeleine: No realmente.

Me: Debería decirlo de todos modos, solo para que quede en el registro… ah, pero bueno. Supongo que ya escribiré sobre el suicidio en alguna otra ocasión.

De cualquier modo, solo tomé la muerte de este cantante para introducir el tema: la muerte. Sobre lo que he estado reflexionando es otro aspecto en particular; algo más personal, supongo…

Pero primero, un dato curioso sobre la muerte de este cantante.

Yo no soy un gran admirador de su banda, pero soy el fan número 1 de la muerte, especialmente del suicidio, por lo que estuve leyendo la noticia de su muerte por pura curiosidad.

Leí que un amigo cercano de Chester, que también era vocalista de otra banda, se ahorcó también unos dos meses atrás.

Madeleine: Oh, sí. El de Audioslave.

Me: Y que ayer, el día en que se encontró muerto el cuerpo de Chester, habría sido su cumpleaños.

Madeleine: Vaya, eso sí no lo sabía.

Me: Así que probablemente, la muerte de ese amigo haya tenido una gran influencia en su propia decisión de morir.

Madeleine: Quizás escogió esa fecha cuidadosamente. Le afectó mucho la muerte de su amigo.

Me: Tú sabes que yo también soy un suicida. El ahorcamiento probablemente lo consideré en algún momento temprano, pero pronto lo descarté. No creo que es algo que fuera capaz de hacer.

Porque podría tardar unos minutos, y el miedo y el dolor que provocaría ese método seguramente me causaría una falsa sensación de arrepentimiento, por lo que, si no logro abortar la misión, terminaría muriendo lleno de desesperación.

Pero hay una cosa que haría más fácil la ejecución mediante este método: las drogas.

Madeleine: ¿Cómo es eso?

Me: No sé del primero, pero sé que en el cuerpo de Chester se encontraron muchas drogas. Digo, que había ingerido diversas sustancias antes de quitarse la vida.

El cómo es muy sencillo: las drogas alteran tu capacidad de sentir y de pensar. Por lo que el miedo y el dolor a los que daría lugar un método que provee tan amplio lapso de consciencia entre su inicio y su final posiblemente podría llegar a verse distorsionado o adormecido gracias al efecto de algunas drogas.

Cuando se encuentran ese tipo de sustancias en un cuerpo que ha decidido abandonar su vida, podrías tomarlo de dos formas.

La primera, como ya mencioné, podría ser que se consumió las drogas con un deseo a priori de quitarse la vida y de mitigar con ellas los efectos adversos del método escogido.

La segunda: La droga podría ser la que produce a posteriori un deseo de acabar con la vida. Es decir, alguien que normalmente no se atrevería a hacer eso o siquiera lo consideraría, bajo el efecto de ciertas sustancias podría llegar a tomar esa decisión impulsivamente sin que sea algo que iría acorde con los pensamientos racionales de dicha persona.  

Madeleine: Eso me recuerda a las teorías que surgieron con la muerte de Robin Williams.

Me: Bueno, ahora sí, volviendo a lo que tenía en mente desde un principio, no era sobre el suicidio, sino sobre la muerte de otros.

Pero la verdad ya me aburrí de escribir esto… No quiero seguir más.

Madeleine: …

000. In medias res

000. In medias res

Me: ¿Le dirías solamente que quiero hablar con ella?

Madeleine: No.

Me: ¿Por qué?

Madeleine: Siento que no me corresponde involucrarme en esos asuntos.

Me: ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

Madeleine: No lo sé. Eso sí, me aterra la idea de tener que depender de otros para hacer cosas básicas. No quiero eso.

Me: Yo creo que ya he estado viviendo de más… ¿Recuerdas cuál es el propósito de la vida?

Madeleine: ¿Hacer lo que te gusta?

Me: ¡Lo que te apasiona!

Madeleine: Totalmente.

Me: ¿Crees que realmente me apasiona algo de la mierda que hago?

Madeleine: Supongo que no.

Me: Estudiar una carrera, escribir, viajar… Nada de eso me llena en absoluto.

Madeleine: Lo siento…

Me: ¿Sabes qué me apasionaba y me llenaba de verdad? …Ella.

No importa cuánto viaje, ni cuánto escriba, ni cuánto aprenda. No importa qué haga en esta vida. No importa cuántas metas trace y cumpla, nada tiene sentido. No importa lo que haga, siempre voy a ser infeliz y a estar insatisfecho.

Pero con ella era todo por el contrario…

No importaba si no hacía nada o no tenía nada, solo estar con ella ya era suficiente para hacerme sentir completo y darle valor a mi existencia.

Si pudiera estar con ella, no necesitaría nada más para ser feliz, y aun así, todas las cosas como viajar o aprender se sentirían más satisfactorias si ella estuviera conmigo…

El propósito de la vida es hacer lo que te apasiona.

Lo único que podía apasionarme se acabó hace algunos años. Todo lo que he vivido después de eso ya no tiene ningún sentido ni propósito.

El propósito de mi vida se acabó hace cuatro años… Ya he estado viviendo de más.

Madeleine: Ay, no sé qué decirte. Lo siento. ☹

Me: Ya quiero morir… Quiero morir, pero no me atrevo.

¿Sabes por qué quiero hablar con ella?

Ella dejó de quererme hace mucho tiempo. Lo que alguna vez tuvimos jamás volverá a ser.

Pero ella es mi única pasión… Ella es lo único que puede producirme sentimientos lo suficientemente fuertes como para atreverme a hacer las cosas que normalmente no me atrevo a hacer.

Si tan solo pudiera hablar con ella una vez más, estoy seguro de que su indiferencia me destruiría… Solo ella puede hacerme sentir tanto con tan poco.

Si solo pudiera hablar con mi amada una vez más… su felicidad me atormentaría hasta el punto en que no podré soportarlo más.

Madeleine: ¡Entonces habla con ella!

Me: ¿Quieres que me mate?

Madeleine: No quise decir eso.

Me: Si su indiferencia no me mata, por lo menos me dará el valor para que decida hacerlo yo mismo. Ya me lo dio una vez más, pero lo hice mal.

La próxima vez no habrá error. Solo necesito un pequeño impulso… solo necesito hablar con ella.

Madeleine: …

Los tres ataúdes


Reseña: Los tres ataúdes

Ficha técnica 
Título: Los tres ataúdes.
Autor: John Dickson Carr.
Género: Misterio, ficción detectivesca.
Año de publicación original: 1935.

Valoración: 5/5.
☆ ☆ ☆ ☆ ☆

Sinopsis
(Libre de spoilers)

Dos asesinatos consecutivos y aparentemente relacionados tienen lugar en la ciudad de Londres en una misma noche, a solo unos pocos minutos de diferencia. En ambos casos, sin embargo, el crimen parece haber ocurrido en circunstancias imposibles, con un misterioso sospechoso que desaparece de la escena del crimen sin dejar una sola huella. Mientras los rumores alrededor de las víctimas y su oscuro pasado hablan de vampiros que salen de sus tumbas y se mueven por donde quieran sin ser vistos, el doctor Gideon Fell no estará satisfecho hasta encontrar una respuesta lógica a los dos asesinatos imposibles.

Opinión personal
(Puede contener spoilers)

La fórmula de la novela detectivesca de la escuela inglesa es infalible, especialmente cuando es llevada a cabo por la mano de uno de los expertos del género como lo es el señor Carr Dickson (pese a que era realmente un escritor de origen estadounidense). Mientras se siga el camino de la lógica, en particular del razonamiento deductivo, es imposible llegar a una solución incorrecta. Lo difícil para un autor que se aventure en este genero no es, pues, llegar a la solución del misterio, sino encontrar las preguntas adecuadas que permitan la existencia del mismo. En el caso de Dickson, y especialmente en esta obra, el trabajo ha sido logrado de manera impecable (hecho que le ha ganado el reconocimiento de mejor novela de «crimen imposible» o de misterio de «habitación cerrada»), si bien es cierto que se requirió de alguna que otra coincidencia fortuita para que el crimen y el misterio se desenvolvieran de la manera en que lo hicieron, no dependiendo de una mente maestra que haya tenido control absoluto y premeditado sobre los acontecimientos que se desarrollaron. Dos puntos para el realismo. Un punto para el Deus ex machina.

Personajes: Hablando de los personajes, cada uno cumple de manera sistemática con el rol que le corresponde, sin (por decirlo de algún modo) salirse de su personaje. Como es de esperarse de un género que se centra más en la trama que en el desarrollo de los personajes, no hay demasiada profundidad psicológica, pero aun así, los personajes son lo suficientemente reales y auténticos.

Ritmo: Es una novela en general bastante ligera, aunque en algunos momentos puede llegar a ser un poco difícil seguirle el ritmo al Dr. Fell revelando la importancia de cada detalle necesario para poder atar todos os cabos y dar respuesta a misterio. De cualquier modo, los capítulos cortos hacen que la lectura en ningún momento se llegue a volver pesada. Es un libro que se lee fácilmente en unas pocas horas.

Moraleja: Si vas a fingir tu muerte por segunda vez, asegúrate de que la herida realmente sea fingida.

En conclusión: Es una obra que va directo al grano en cuanto a lo que sus objetivos se refiere. Cumple con presentar el misterio sin muchos rodeos y guiar al lector por el paso a paso hasta la resolución del mismo. Es ingenioso. Está bien planeado y bien ejecutado. Una de las mejores novelas detectivescas, recomendada tanto para amantes del género como para cualquiera que por primera vez quiera adentrase en él.

-001. Oh, la ironía…

-001. Oh, la ironía…

Me: ¿Quieres saber qué es lo irónico? Es ella… Ella lo es.

Lo irónico es que ella nunca fue la mejor conversadora, ¿sabes? No era la peor tampoco (ese puesto no sería para otra más que para la misma Madeleine), pero realmente no era la mejor.

¿Y sabes por qué es irónico eso? Bueno, te lo diré.

Primero que todo, “la Ironía” fue un nombre que ella misma se puso, nunca entendí bien por qué… pero no tiene nada que ver con lo que estoy tratando de decir, así que sigamos. (Hay que ser claro con todo siempre)

Ahora sí, te diré por qué es irónico. La razón por la que es irónico es porque el peor conversador de todos… soy yo.

Y, aun así, ella y yo nunca nos quedábamos sin qué hablar. Podríamos hablar por horas y horas cada día, y siempre habría algo más para decir.

¿No te parece irónico?

Que el peor conversador del mundo y una que estaba casi igual de lejos de ser la mejor conversadora nunca se quedaran sin conversación.

Madeleine: Pues sí. Supongo que no hay mal conversador, sino falta de temas.

Me: No… No es eso. Déjame aclararte que no es como dices.

Puede que haya un tema, pero si estás con un mal conversador, solo responderá con una expresión facial.

Puede que le hagas un cumplido de cuento de hadas a una persona, y si es un mal conversador, solo te responderá con un monosílabo.

Puedes contarle una historia fantástica, una profunda reflexión sobre la vida, puedes hablar de uno y mil temas… y no te responderán con mucho más que un gesto.

Madeleine: Entiendo.

Me:

O te responderá con una simple expresión de confirmación como “entiendo”, “está bien”, “ya veo”, “claro”.

Yo, por ejemplo, soy uno de esos malos conversadores. ¡Cuánto quisiera poder ser mejor! Soy de esos que frecuentemente responden con monosílabos y no aportan contenido nuevo a una conversación.

Así que es un hecho innegable. No se trata de si hay tema o no, los malos conversadores existen, existimos, por muchas razones en las que ahora no voy a profundizar…

Madeleine: Oh, ya entiendo. También soy muy mala conversadora… ¡con razón me mencionaste!

Me: Así que, siendo yo tan mal conversador, podía pasar horas enteras conversando con ella, que tampoco era la mejor conversadora…

¿Ya te parece un poco más irónico?

Madeleine: Sí, ya tiene más sentido.

Me: Pero aún no está del todo claro la ironía… así que déjame tratar de ser más claro.

Ella es más extrovertida que yo, por lo que es de esperarse que también sea mejor conversadora que yo, naturalmente.

A pesar de eso, cuándo solíamos pasar horas conversando, casi siempre era yo el que más hablaba, y ella solo prestaba atención.

Y a mis largos discursos, ella muchas veces solo respondía con alguna de esas cortas expresiones de confirmación.

Realmente no era la mejor conversadora, aunque tampoco era la peor.

Casi siempre estaba de acuerdo en todo conmigo, y cuando no lo estaba… probablemente solo no lo decía para evitar una discusión.

No creo que me considerara alguna clase de hombre cerrado que no pudiera aceptar más que su propio punto de vista, pero supongo que simplemente prefería evitar cualquier choque entre los dos…

Madeleine: Sí, probablemente fuera eso.

Me: Bueno, esa es toda la ironía que quería mencionar.

Ah, ella era tan perfecta a veces…

Aunque supongo que también puede tomarse de otra manera… Y, después de todo, podría decirse que realmente no soy un mal conversador, si se toman en cuenta otros medios diferentes al medio oral en los que soy capaz de expresarme con mucha mayor fluidez y espontaneidad… y solamente soy un mal conversador si es en un diálogo frente a frente… 

¿Qué dices?

Madeleine: Supongo que tienes razón. Por lo menos conmigo hablas bastante, pero por lo que me has dicho, en otros casos es una cosa diferente. ¡Así que sí!

Me: ¿Crees que es interesante todo lo que acabo de decir?

Madeleine: No creo quesea interesante per se, pero tú lo has hecho ver así.

Me: ¿Estás diciendo que hice ver interesante algo que no lo es?

Madeleine: Creo que eso fue lo que dije.

Me: ¿Eso no me convertiría a mí en alguien interesante?

Madeleine: Podría decirse que sí.

Me: ¿Por qué crees que ella se habría aburrido de mí? Jamás lo pude entender… Nunca hice nada mal, ¿o sí? Tal vez el haber sido muy celoso, pero no creo que se haya aburrido por eso…

Madeleine: Quién sabe, tal vez lo de ser celoso también pudo haber influido un poco.

Me: Supongo que al final pudo haber usado eso como pretexto, pero estoy seguro de que esa no era la razón. Muchas veces me dijo que le gustaba que fuera así.

A mí también me gustaba que ella fuera así…

Madeleine: Oh… Bueno, eso sí ya es diferente.

Me: Cuando tienes un amor así, no te importa que no haya nadie más aparte de la persona que amas…

Por eso incluso te hace feliz que la otra persona se preocupe porque tenga miedo de estar perdiendo tu atención.

Después de todo, tu atención quieres dársela toda a ella porque la amas… Y no solo tu atención, quieres dárselo todo…

Así soy yo.

Y así era ella.

Pero después ya no era así…

Nunca entendí qué cambió. Su amor simplemente se desvaneció… Quizás conoció a otra persona mejor que yo. No lo sé, nunca me lo dijo.

Quizás conoció a alguien más real.

Y yo me desvanecí de su mundo… como un sueño que nunca se cumplió.

Madeleine: Entiendo…

Me: ¿Por qué eres tan mala conversadora, Madeleine?

Madeleine: I would like to speak in English now.

Me: …

078. Derecho a equivocarse

Madeleine: La ignorancia es el camino más fácil.

Me: Dependiendo de lo que quieras…

Madeleine: No lo sé, el otro camino se me hace más sensato.

Me: A mí también, pero puede terminar en un final doloroso.

Madeleine: Sí, pero es mejor que estar en una mentira, ¿no?

Me: …Supongo. Además, el final doloroso también lo puedes aprender a superar. Seguramente para ustedes será más fácil que para mí. Así como ella también pareció superarme en un segundo…

Madeleine: No lo sé.

Me: Ninguno de ustedes es tan sentimental y tan obsesivo y tan dependiente y tan sensible y tan romántico y tan patético como yo…

Madeleine: Por el momento debería enfocarme en terminar mi carrera y encontrar pronto un trabajo.

Me: A mí me falta mucho para terminar la mía… ¡Y seguro ni siquiera logro pasar este semestre! Soy un fracaso…

Madeleine: Sí pasarás. Y, vamos, si repruebas alguna materia no importa. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse, ¿verdad?

Me: Yo no. Yo no tengo ese derecho. Soy esclavo de la sociedad y de los prejuicios y de la estupidez humana.

Madeleine: Claro que no. Todos tenemos derecho a equivocarnos, chico.

Me: ¡Pero no quiero hacer uso de ese derecho!

El derecho a fracasar es un derecho que solo usan los fracasados… No quiero usar ese derecho. No quiero ser un fracasado.

Madeleine: ¡Entonces esfuérzate para no serlo! Aún puedes salvar el semestre.

Me: Me esfuerzo tanto como puedo, pero aun así…

011. Nadie…

011: Nadie…

Me: Ah… he tenido muchas ganas de suicidarme en estos días.

Madeleine: Oh, God, no…

Me: Déjame contarte una triste historia.

Madeleine: A ver…

Me: Esta es la historia de alguien que no es nadie… Mi historia.

El domingo pasado estuve en uno de estos eventos frikis. Y gracias a mi (a pesar de poca) trayectoria como cosplayer, parece que he adquirido cierto nivel de popularidad… Algo muy pequeño, en realidad, pero evidente dentro de estos pequeños círculos.

Así es… soy “el que hace cosplays”… Soy el que se disfrazó de este personaje y el que se disfrazó de aquel otro… No soy nadie.

Soy Jeff the Killer, soy Jack Sparrow, soy Ulquiorra Schiffer, soy Orochimaru, pero no soy nadie…

El evento estuvo lleno de mucha gente agradable. Contrario a la opinión popular, asisten a estos eventos personas muy simpáticas y atractivas. Al menos en este así fue… pero yo no soy nadie.

Algunas personas se toman fotos conmigo, pero… ¿qué soy? ¿Quieres saber qué soy? Te diré lo que soy: soy una estatua nacional, una figura de cera. Soy algo con lo que te tomas fotos para recordar que estuviste en cierto lugar.

No soy nadie.

Y estas personas simpáticas y atractivas solo me hacen sentir vacío. Ninguna se acerca a mí. Y ya que soy una estatua, yo no hablo, solo existo, en silencio…

Algunas personas se toman fotos conmigo… ¿Quiénes son ellos? Probablemente no son nadie… Los que son alguien no se toman fotos conmigo. Los que son alguien se toman fotos con ellos, junto a mí, no conmigo. Cada uno con su pareja, cada alguien con su otro alguien, pero yo estoy solo…

Ah, ¿no es bastante triste ya?

Pero aún hay algo más patético por contar…

Yo, que me esforcé durante un buen tiempo para lucirme ese día con mi apariencia, no soy nadie… ¿Es que acaso la apariencia no importa? No, no es eso. Lo invisible de mí tampoco le importa a nadie…

¿Sabes que sí le importa a la gente? ¡La apariencia!

Sí, sí, sí, sí importa…

Pero no la mía, no, no mucho, porque soy una estatua…

Mi amigo, que no se esforzó nada, que ni siquiera quería ir, pero lo convencí porque yo no quería ir solo, sí, él sí era alguien…

Porque él en su casualidad tenía mejor apariencia que yo en toda mi preparación…

Y las personas simpáticas y atractivas que estaban allí se acercaban a él y le confesaban su admiración.

¿Y las personas menos simpáticas y menos atractivas? Todas ellas también eran alguien y todas tenían a alguien más… Yo era el único nadie, el único solo…

¿Qué soy yo? No soy nadie…

Cuando me pongo el disfraz, soy una máscara, pero no hay nada debajo de ella, solo un fantasma…

Cuando me pongo la máscara, soy un disfraz, pero no hay nada debajo de él, ni siquiera una idea…

Pero cuando soy yo, no soy nadie…

Sí, ya sé que soy superficial y estúpido y envidioso… Y también soy nadie…

010. El halcón rojo

010. El halcón rojo

Me: ¿Supiste de ese caso en el que se suicidaron una docena de hombres hace un tiempo siguiendo una especie de juego macabro?

Madeleine: Sí, se formó un gran revuelo con todo eso. Al final, el tipo que lo empezó todo también se suicidó.

Me: Sí, eso dicen. Qué noticia tan triste, ¿no?

Madeleine: Sí, es triste, pero al mismo tiempo me parece muy estúpido que esas personas decidieran matarse solo por un juego. No me cabe en la cabeza cómo puede ocurrir algo así.

Me: Es cierto, no lo entiendes. Déjame cortarlo en pedacitos pequeños para que te pueda caber en la cabeza.

A primera vista, puede percibirse como tú y la mayoría de las personas lo hacen: un grupo de hombres tontos matándose porque son tontos y siguen un jueguito tonto; que los adultos también pueden ser estúpidos y fácilmente manipulables. Y eso es cierto, definitivamente. Pero si analizas detenidamente la biografía de cada uno de estos hombres, encontrarás que todos ellos eran personas con un nivel de inteligencia bastante por encima del promedio.

Madeleine: Parece que estás muy involucrado con ese caso.

Me: En cierto sentido, sí… Así que al final no es tan simple como muchas personas están dispuestas a creer. Es algo mucho más complejo.

Una persona inteligente no se mata simplemente porque le digas que se mate.

Si le dices a una persona inteligente que se mate, tienes dos posibilidades: 1) que no quiera hacerlo y no lo haga, o 2) que quiera hacerlo y lo haga.

En otras palabras, el hecho de matarse no depende de que te lo diga alguien más o te lo proponga un juego. Es algo que decides por ti mismo.

Pero, entonces, ¿cómo es que doce hombres inteligentes terminaron accediendo a un juego que todo el mundo considera tan estúpido?  

Esto puede que te sea un poco difícil de creer, pero la verdad es que fue justamente porque eran personas más inteligentes que el resto.

Es triste, pero se ha demostrado estadísticamente una correlación subyacente entre la inteligencia y la depresión. Y digo que es triste, más que todo por el mundo que se pierde de la brillantez de estas personas y se ahoga en la alegre abundancia de la estupidez de otras.

El hombre que lo empezó todo dejó constancia en su carta de suicidio de que había hecho todo esto como un “regalo” para estas personas y al parecer fue bien recibido. Los familiares y personas cercanas a los hombres que cometieron suicidio con este juego de hecho reportaron haber notado una actitud más alegre y positiva en ellos durante las últimas dos semanas antes de sus muertes.

Madeleine: Espera… Según los informes de la policía, el tipo que lo empezó todo no dejó una carta suicida antes de acabar con su vida.

Me: Oh, pero sí la dejó. Solo que la policía no fue lo suficientemente competente para descifrarla. Su carta suicida está oculta en los mensajes que dejaron los otros doce antes de matarse.   

Cada uno odiaba su vida por razones particulares, pero hay dos cosas en común en todos ellos que son evidentes. Primero, un claro desprecio por la vida que es previo a cualquier juego macabro y al hecho definitivo. Segundo, si se puede decir así, sería la causa de lo anterior, que es personal y única en cada individuo, pero que se puede agrupar en una categoría más general: porque no podían disfrutar la vida como las demás personas.

Eran gente sin propósitos y sin esperanzas, y así lo expresa en su mensaje el hombre que lo empezó todo:

“Estas personas no se mataron porque yo se los pedí. No, al contrario. Estas personas me pidieron que las matara y yo se los concedí. Yo soy su salvador. Ellos no tenían nada antes de mí, no tenían esperanzas ni propósitos, solo su deseo de morir. Yo les di algo, les di todo. Les di un propósito a su vida y un significado a su muerte”.   

Madeleine: ¿Cómo sabes todas estas cosas? ¿Y por qué tan interesado en el caso de repente?

Me: Eh… No es nada…