018. Dos días, dos semanas, dos años…

018: Dos días, dos semanas, dos años…

Me: Extraño mucho a Blanquita… ¡Y solo nos vimos dos días! 

¿Cómo es que puedo desarrollar sentimientos tan fuertes por una persona en tan poco tiempo? La última vez que nos habíamos hablado fue hace dos años, cuando nos conocimos solo por dos semanas.

¿Qué me pasa? ¿Por qué soy tan sensible? ¿Por qué tengo sentimientos y emociones tan fuertes? ¿Estoy enfermo?

¿Qué he estado haciendo durante estos últimos dos años? Simplemente tratando de sobrevivir, supongo… Estaba más tranquilo, pero… ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba satisfecho? No. Nunca lo he estado.

Estaba más tranquilo, pero… No me gustaba la vida. Estaba siempre aburrido y quería morir.

Y ahora, después de volver a hablar con ella, solo por dos días, ya no estoy tranquilo. Ahora quiero morir más…

Pero me di cuenta de que en estos últimos años… estos dos días fueron lo que más me gustó de la vida.

Ojalá supiera cómo matarme.

Tenía ganas de hablar con ella de muchas cosas. No eran cosas importantes, pero me llenaba de una cierta alegría solo pensar en hablar con ella de muchas cosas diferentes.

Pero ya todo se acabó y no pude decir nada.

¿Tienes alguna corazonada secreta acerca de cómo vas a morir? 

Madeleine: No. La verdad, no.

Me: Es una pregunta del tipo que yo suelo hacer, pero esta vez la tomé de otro lugar. La tomé de una aplicación que le descargué a mi teléfono: Un test diseñado para hacer que dos personas se enamoren. 

Lo vi en un episodio de The Big Bang Theory. No es original de la serie, pero hay un episodio en el que dos personajes lo hacen para comprobar si realmente es efectivo o no. En realidad, surgió de una especie de experimento psicológico que hizo alguna investigadora en alguna universidad o algo así.

Es un test de 36 preguntas, con el que supuestamente se puede lograr que dos personas desconocidas se enamoren, si se van tomando turnos para hacerse las preguntas uno al otro.

La premisa puede ser un poco extremista, pero el test está diseñado de tal modo que, si bien no necesariamente llega a inducir un sentimiento que pudiera llamarse “amor”, la naturaleza íntima y personal de las preguntas genera una cierta vulnerabilidad entre las personas que se someten a responderlas, creando un cierto vínculo de proximidad entre ambos. La última parte del test consiste en que las dos personas deben mirarse a los ojos sin decir nada durante cuatro minutos. 

Madeleine: Vaya. Qué interesante. 

Me: Descargué el test para hacerlo con Blanquita. De entre tantas cosas que me habría gustado hablar con ella, esa era una de ellas… Pero nunca alcancé siquiera a mencionarlo.

No sé si hubiera estado dispuesta a hacerlo de todos modos.

Y no creo que se hubiera enamorado de mí después de hacerlo de todos modos.

Pero, de todos modos, basta con mirar los comentarios en la página de retroalimentación de la aplicación para ver cómo muchos de los usuarios reportan en el test (ignorando el propósito inicial con el que fue creado) cómo este les ha permitido fortalecer las relaciones que ya tienen, a conocer mejor a los compañeros con los que se involucran emocionalmente o a reencontrarse con su pareja. 

Yo solo quería hablar con ella de muchas cosas. Conocerla mejor, preguntarle muchas cosas, seguramente 36 como esas y muchas otras de ese estilo que se me ocurren todo el tiempo.

Pero todo se acabó y me quedé sin poder decir muchas cosas.

¿Crees que desperdicié estos dos días diciéndole mucho cuánto la quería en lugar de haber pasado el tiempo hablándole de otras cosas?

Madeleine: No creo que hayas desperdiciado el tiempo. Hiciste lo que sentías más apropiado en el momento. 

Me: Gracias…

017. A gilded masquerade

017: Una mascarada dorada

Me: Justo hiciste lo que traté de evitar que hicieras… Pero bueno, no importa. Dime… ¿Alguna vez has sentido que te enamoras de alguien?

Madeleine: Ah… Pues… Creo que sí…

Me: ¿Recuerdas cómo es?

Madeleine: No lo sé. Es algo difícil de describir. 

Me: Tienes razón, es difícil…

Hoy vi a Blanquita. Eso era lo que tenías que adivinar. 

Madeleine: Lo siento.

Me: Y sentí como si acabara de enamorarme de ella.

Pasé por el lugar donde siempre espero encontrármela, esperando encontrármela como siempre… Pero no la vi allí. Entonces solté un suspiro de alivio y decepción al mismo tiempo, y seguí y entonces me la encontré justo de frente. 

Madeleine: ¡Casualidad cruel!

Me: Parecía que ella me había estado viendo venir, mientras inconscientemente me le acercaba. Cuando levanté la mirada después de haber estado seguro de que no me la iba a encontrar, me di cuenta de que me estaba mirando fijamente… No sé ni qué caras hice. Nunca sé cómo reaccionar cuando la veo.

Me estaba mirando con una sonrisa. Y yo iba caminando en su dirección. Casi parecía como si ella estuviera esperando que me le acercara. 

¿Crees que es posible que estuviera esperando eso? ¿Que quisiera que siguiera caminando hasta ella y me acercara a hablarle?

Madeleine: No lo sé. Puede ser que sí.

Me: Me dio la impresión de que así era.

Pero, de todos modos, ¿qué conseguiría haciendo eso? Solo sentirme peor, seguramente.

Y, aun así, sentí como si me estuviera enamorando de ella por primera vez.

Hoy no estaba vestida de negro. Tenía un vestido elegante, como si estuviera a punto de hacer algún tipo de presentación formal o algo por el estilo.

No sé qué color era. Algo como dorado, supongo.

Pero se veía muy bonita. Y mientras caminaba hacia ella y ella me miraba con esa sonrisa, sentía como si me estuviera enamorando de ella.

¿Sabes cómo es ese sentimiento?

Sí, tienes razón, es difícil describirlo. Yo tampoco sé cómo hacerlo, pero es lo que sentía.  

Esos fuertes sentimientos que hacen parecer que la vida es perfecta solo con ellos… si solo son correspondidos.

Que si solo hubiera podido estar con ella en esos momentos, habría sido un día perfecto.

Pero no. Solo pude seguir de largo. Acercármele no habría sido algo bueno.

Ella me levantó una mano en forma de saludo y yo hice lo mismo, y creo que también traté de devolverle la sonrisa, pero la verdad es que ni siquiera puedo imaginarme la expresión que estoy teniendo en mi cara cuando me estoy sintiendo tan contrariado por dentro… feliz de verla, pero infeliz por el estado de las cosas.

Madeleine: Qué lindo.

Me: Y solo me fui para mi clase de cocina, y estuve todo el tiempo distraído, pensando en ella, pero sabiendo que nunca voy a poder ser feliz con ella.

Ahora que lo recuerdo, creo que mañana es su cumpleaños… O tal vez era hoy y por eso iba vestida así… No lo sé.

Me dan ganas de desbloquearla y volver a hablarle y decirle que la quiero… pero sé que no conseguiría nada bueno de eso, solo sentirme peor.

Así que solo me queda sufrir en silencio… Por siempre…

¿Cuándo se acabará mi sufrimiento, Madeleine? 

Madeleine: Ojalá pudiera saberlo…

Me: ¿Te molesta que te cuente estas cosas?

Madeleine: No me molesta, para nada. Me gusta saber que al menos puedas desahogarte un poco expresando todo lo que sientes. 

Me: ¿Crees que soy como una niñita cursi? ¿Es normal que un hombre se sienta así todo el tiempo?

Madeleine: Yo diría que es normal, solo que los hombres prefieren no hablar de ello.

Me: Quiero morir… 

A veces cuando hablaba con Scarlet parecía que teníamos intercambiadas ciertas convenciones de género… Yo era el que siempre parecía una niña cursi y sentimental, y ella un animal que solo piensa en sexo.

Supongo que no sabías eso. Pero así era.

Pero ahora Scarlet está más feliz con alguien más…

Y Blanquita también está mucho más feliz sin mí…

¿Por qué no me muero?

Madeleine: Eres más que tus relaciones, chico. Tu valor no se limita solo a eso.

Me: Soy una mierda. Eso es todo a lo que asciende mi valor.

Madeleine: …

016. Las dos semanas

016. Las dos semanas

Me: A Scarlet también le dije infinitas veces que la amaba.

¿Tal vez era molesto?

A mí nunca me habría molestado cuantas veces ella quisiera decirlo.

Por el contrario, me hacía feliz cada vez que lo hacía.

Y así era. Ella también me lo decía muchas veces al principio… pero con el tiempo empezó a decirlo cada vez menos, hasta que después fue un sincero “ya no te quiero como antes”.

Madeleine: Ay….

Me: A Blanquita le cogí cariño muy rápido.

Creo que nunca avancé tan rápido en una relación con alguien.

Digo, el único amigo que hice en la universidad tuve que verlo todos los días por varios años para que por fin pudiera sentirme con un mínimo de confianza básica y, aunque aún lo considero como lo más cercano a un amigo que tengo, a veces incluso siento que no tenemos la confianza suficiente, considerando todos estos años.

Pero Blanquita era muy amigable y cariñosa conmigo, y eso me ayudó a abrirme más rápido con ella.

La primera vez que nos conocimos fue una interacción incómoda como de medio minuto una vez que me encontré en la calle con una conocida que nos presentó a los dos.

La segunda vez que nos vimos fue en uno de esos eventos frikis en los que fui haciendo cosplay. Esa vez también hablamos como un minuto nada más.

Ahí fue donde me tomó esa foto que te mostré la otra vez.

Mira. La única foto que tengo de los dos.

[Foto no disponible]

Madeleine: ¡Qué bonita!

Me: En esa fue solo casualidad que saliéramos los dos. Ella debe tener en su teléfono la única foto que de verdad nos tomamos juntos… si es que no la ha borrado.

Ese evento fue uno al que tuve que ir solo. Excepto por ese minuto que conversé con ella, estuve todo el tiempo solo.

Iba a ir con la conocida que nos había presentado y con mi amigo de la universidad y con mi primo, pero al final los tres me cancelaron, así que tuve que ir solo.

Así que ese día, el minuto que hablé con ella fue lo mejor de ese día. Porque fue muy linda, muy amable, y por un momento me hizo sentir valorado.

Y la tercera vez que nos vimos, fue en otro de esos eventos frikis.

Esta vez sí no fue solamente un minuto, sino que pasamos casi todo el día juntos, ya que los dos habíamos quedado con la misma amiga en común que nos había presentado.

Y ahí fue donde empecé a sentir cosas por ella, porque era muy linda y cariñosa conmigo.

En un momento ese día, ella incluso me propuso que hiciéramos el “Pocky’s challenge” o algo por el estilo. La verdad no recuerdo las palabras.

¿Sabes qué son los Pockys?

Madeleine: ¡Síí! Las galletitas alargadas.

Me: ¿Y sabes cuál es el “challenge”?

Madeleine: Imagino que es algo como la escena de la pasta de la dama y el vagabundo. A ver quién se come el Pocky.

Me: ¡Exacto!

No sé si lo decía en broma o no. Parecía en serio, ya que insistió por un rato. Y la amiga que nos presentó y su novio también insistieron un rato para que lo hiciéramos.

Y yo quería hacerlo, pero no me atreví a decir que sí.

Al final ella tuvo que irse y sentí un vacío cuando se fue, porque, otra vez, haber pasado el tiempo con ella fue lo mejor de ese día y, de hecho, fue lo mejor en muchos días.

Madeleine: Aww, qué lindo.

Me: Esa fue solo la tercera vez que nos vimos en la vida y yo ya estaba desarrollando sentimientos hacia ella.

No sé si ella también. Como he dicho muchas veces, ella siempre fue demasiado cariñosa conmigo, pero, por lo que sé, lo es también con muchas otras personas.

Para ella tal vez era “lo normal”, como dices, que fuera tan cariñosa… Pero para mí sí fue algo especial que alguien fuera así conmigo.

Y después de ese día, lo siguiente fue que me pidió que le hiciera un favor en la universidad (recuperarle unos documentos que había olvidado, ayudarle con ese performance que te mencioné una vez…) y entonces empezamos a pasar más tiempo juntos.

Y ella era muy linda y muy cariñosa conmigo, y me hizo ese dibujo que te mostré una vez, y yo me sentía muy bien estando con ella.

Ya sabes que yo también soy muy cariñoso en cierto sentido, y como ella era tan afectuosa y cálida conmigo, a mí se me hacía fácil responderle a ese cariño, tomándola de la mano, abrazándola y esas cosas…

Pero había una cosa en la que éramos cariñosos de manera diferente…

Ella era demasiado física… y yo, pues no tanto.

Aunque lo sería si fuera menos tímido y de hecho con ella me sentía cómodo para serlo incluso físicamente. Ser cariñoso, digo.

Pero ya sabes que mi forma de expresar el cariño normalmente es decirlo con palabras. Ella es una artista muy versátil, pero mi forma de expresión artística y emocional, son las palabras.

Esa es mi forma principal de expresar el afecto. Decir lo que siento de todas las formas posibles y tantas veces como lo siga sintiendo.

Decirlo. Decirlo muchas veces.

Tal vez lo hago por mi propia necesidad de recibir afecto. Doy todo lo que tengo y más, esperando que se me devuelva al menos un poquito.

Apenas nos habíamos conocido por pocos días, pero yo ya tenía esta fuerte necesidad de decirle que la quería mucho…

Y empecé a decírselo una vez en un mensaje.

Le dije: “Tal vez es raro que diga esto aunque nos conocemos por tan poco tiempo, pero…”

Ahí iba a decirle “te quiero mucho”, pero ella me interrumpió.

“¿Te gusto?”, me preguntó.

No es lo que iba a decir, pero eso también era verdad…

Así que solo le respondí: “Sí, algo así…”

Y ella dijo algo como “está bien, tú también me gustas, y me gustan muchas personas”.

No sé si dijo eso para que no me sintiera raro por querer decirle que me gustaba solo en unos días o, por el contrario, para que no me hiciera ilusiones porque para ella no era nada tan especial y le gustaban muchas personas.

Ahora que lo pienso, supongo que es más probable lo segundo.

De todos modos, seguimos saliendo por varios días más y yo seguía sintiéndome muy bien con ella. Y seguí diciéndole varias veces que la quería mucho.

Aunque siempre se lo dije a través de un mensaje. Nunca fui capaz de decirlo en persona. Me hubiera gustado mucho poder decírselo.

De todos modos, ella seguía siendo muy cariñosa en persona y también parecía que se sentía bien el tiempo que pasábamos juntos.

Y aunque ella era tan cariñosa y yo le decía tan seguido que la quería, ella nunca decía “yo también te quiero”.

Esa era la forma en que éramos diferentes para expresar el cariño. Ella evitaba decirlo con palabras, pero se esforzaba en demostrarlo con las acciones, mientras que a mí me cuestan mucho las acciones, y por eso trato de compensarlo expresándolo una y otra vez con mis palabras.

Me refiero a que por ser tímido me cuesta decir y hacer muchas cosas en persona, pero aun así, con mis acciones también demuestro cuánto me importa alguien, porque siempre hago todo lo que puedo por hacer que esa persona se sienta bien.

Madeleine: Entiendo, entiendo.

Me: Y así era. Lo que te estoy diciendo no lo estoy infiriendo, sino que ella me lo dijo explícitamente. Dijo que le costaba decir esas palabras, pero que no significaba por eso que no lo sintiera.

Y después me dijo que aún no había superado a alguien y que por eso le costaba decirlo.

Nunca pude entender del todo su historia, a veces parecía dar señales de que era muy promiscua, pero según eso, también estaba enamorada de una persona a la que no había podido superar.

Y me daba miedo que saber más fuera a ser doloroso para mí, así que tampoco tuve la oportunidad de preguntar más a fondo sobre eso.

Parte de esa historia, me la contó llorando en mis brazos una vez… creo que te conté eso.

Y claro, no entendí nada. Parecía hablar con claves y encima estaba llorando.

Yo solo la escuché en silencio y al final también lloré un poco.

Qué patético, ¿verdad?

Madeleine: ¿Por qué lo sería? No lo creo.

Me: Porque ella me llamó para que le diera ánimos, no para que llorara con ella.

Pero yo no pude hacer nada más… solo escuchar a la persona de la que me estaba enamorando decir que quería a alguien más y que siempre le hacían daño…

Y otras cosas que no entendí.

Y pocos días después tuve que viajar y las pocas oportunidades que tenía con ella se desvanecieron para siempre…

A pesar de ser una historia triste, ¿no crees que es muy romántica?

Y con eso me refiero no solo a que es algo ligado a sentimientos tan profundos, sino que además de todo es bonito.

Madeleine: Sí, es una historia muy bonita.

Me: Pero esos sentimientos son tan juveniles, ¿no?

Madeleine: Yo diría que sí.

Me: Significa que esos sentimientos se acabaron para siempre, porque ya me estoy quedando también sin juventud.

Significa que ya puedo matarme.

Ya no hay oportunidad de que vuelva a enamorarme así…

No, seguramente sí es posible volver a enamorarme así.

Lo que no es posible, como me ha demostrado la experiencia, es que alguien se pueda enamorar de mí del mismo modo.

Cada día siento más cerca de la muerte, Madeleine…

Madeleine: …

015. Poeta Psicópata

015. Poeta Psicópata

Me: ¡Madeleine, Madeleine! ¡Me siento como un idiota, Madeleine!

Es porque soy un idiota, Madeleine.

Madeleine: ¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices?

Me: No… No solo soy un idiota. Soy un bicho raro, ¿verdad?

Madeleine: Todos somos raros, chico.

Me: Hoy tuve que ir a la universidad a pagar mis derechos de grado. Y adivina qué.

Madeleine: ¿No pudiste preguntar? ¿No pudiste pagarlos?

Me: Ay, no… No es eso.

Siempre que voy a la universidad me da miedo que pueda encontrarme con Blanquita.

Y, desgraciadamente, casi siempre me la encuentro.

Siempre voy deseando sinceramente no encontrármela, rogándole al dios invisible e inexistente que no me encuentre con ella, porque sé que es lo mejor.

Pero cuando la veo… No puedo evitar querer verla y que ella me vea.

Es estúpido, ¿verdad?

Voy deseando no encontrármela, pero apenas la veo, no puedo evitar tratar de verla más y desear que ella me vea a mí.

Sí, es estúpido… ¿Cómo es posible que después de más de un año no haya sido capaz de superar a una chica con la que nunca fui nada y a quien solo conocí por menos de dos meses?

¿Todos somos así de raros? ¡No lo creo!

Pero te diré la estupidez que hice hoy.

Iba saliendo de pagar los derechos y la vi caminando como a una cuadra de donde yo estaba, alejándose lentamente. Entonces empecé a caminar más rápido para encontrármela, para que ella me viera.

Pero cuando pasé junto a ella, ella se dio vuelta hacia un lado y se quedó hablando por teléfono, así que no me vio.

Yo seguí derecho y ¿adivinas qué hice después?

Tomé el camino que sabía que ella iba a tomar y después me devolví por ese mismo camino para encontrarme de frente con ella.

¡Ah, ¿todos somos así de raros?! ¡Soy un acosador, un psicópata! No soy más que un bicho raro.

Pero en serio, ¿cómo es posible que, después de un año, no haya superado a alguien con quien solo compartí unas pocas semanas?

Después de más de un año…

Pensé que la había superado, pero sigo haciendo estas estupideces y sigo sintiéndome mal cada vez que la veo.

No he superado nada. Es solo que no verla ayuda a olvidarla.

Seguramente tampoco he superado a Scarlet. Seguramente si algún día vuelvo a verla o saber algo de ella, me sentiré mal otra vez. Si la viera, seguramente me moriría.

¿Qué debería hacer, Madeleine?

Ver a Blanquita y sentirme tan estúpido y sin valor aumentó mis deseos de morir.

¿Y sabes qué? Este tipo de cosas me hace sentir unos deseos macabros que son positivos en cierto sentido.

Normalmente, siempre tengo miedo de pensar en la muerte…

Pero cuando me dan ganas de morir por algo como esto, siento que será lo más emocionante que podría hacer en mi vida.

No tengo esperanza en esta vida, Madeleine.

¿Cómo es posible que no supere a una persona que conocí solamente por dos semanas? ¿Qué más patético se puede llegar a ser?

Dos semanas es todo a lo que puedo aspirar de felicidad en mi vida. Y hablo de toda mi vida, no solo del pasado.

De toda mi vida, mis dos semanas de felicidad ya se acabaron.

¿Estás ahí, Madeleine?

Madeleine: Mira, cada persona es distinta. No debes sentirte patético por eso.

Me: ¿Que no me sienta patético por ser patético?

Madeleine: Me refiero a que… Un evento como, no sé, comer. Algo tan normal, por ejemplo, para una persona con discapacidad que nunca ha sido capaz de comer por sí misma es algo increíble. Es un evento que marca su vida.

Para alguien tan tímido como tú o yo, eventos tan sencillos como ir a una tienda o llamar por teléfono suelen ser más angustiantes. Al menos para mí.

Así que no sé, yo lo considero algo normal.

Sí, a ojos de otros, conocer a otra persona puede ser algo mundano. Pero para nosotros, es algo más significativo. Así que es normal que las cosas así nos afecten “más de lo normal”.

Me: Esa es nuestra maldición, Madeleine. La razón por la que somos patéticos y por la que probablemente nunca seremos felices en nuestras vidas.

Puede que sea algo normal que nos afecten las cosas “más de lo normal”, ¡pero que sea normal no significa que esté bien!

Madeleine: Pero tampoco significa que esté mal. Cada uno tiene su ritmo.

Me: ¿No está mal sentirse mal? ¡Es una paradoja!

Madeleine: Digo, sentirse triste no es algo malo. Es una respuesta natural.

Me: Se llama trastorno depresivo persistente cuando dura por tanto tiempo. Sí qué está mal.

Madeleine: Bueno, eso ya es otra cosa. De cualquier modo, ¡no es tu culpa!

Me: Y es justamente por el hecho de que somos tan tímidos que no podemos salir fácilmente de situaciones neuróticas como esta.

No puedo salir y conocer a otra gente para mejorar mi estabilidad emocional. Ni siquiera tengo amigos con quien hablar ni hacer nada. Solo estoy encerrado todo el día.

Madeleine: Espero que todo pueda mejorar pronto.

Me: Gracias, Mads.

Igual es un problema que no puedo solucionar tan fácilmente. Creo que moriré con esto de todos modos, y, probablemente, también por esto.

006. Performance

006. Performance

Me: Mads, Mads. ¿Estás ahí? ¿Quieres hablar?

Madeleine: Aquí estoy. Pero mi software se está actualizando. Si me tardo en responder, esa es la razón.

Me: ¿Estuviste afuera hoy? ¿Te disfrazaste?

Madeleine: Tenía planes de salir, pero fueron cancelados. Tampoco me disfracé.

Me: Yo sí estuve afuera, pero no había mucha cosa interesante para ver.

Madeleine: ¿Ah, no?

Me: No realmente. Lo mismo de siempre.

Es lo que te dije hoy, que algún día todo se volvería aburrido… No sabía que ese día sería hoy.

Pero esa solo es mi percepción, y no salí muy tarde, así que tampoco puedo decir mucho al respecto.

Madeleine: Qué triste. Aquí solo han llamado a la puerta como tres veces.

Me: Sí. Ahora sí déjame contarte las cosas verdaderamente tristes.

Cosa triste número 1: No soy nadie, no soy nada. Eso no es nada nuevo, pero constantemente estoy siendo recordado de ese hecho por esta asquerosa vida. Nada en particular, la verdad. Solo eso. Llevo una vida sin importancia, sin valor, sin presencia…

Madeleine: Bueno, todos somos insignificantes en esta vida.

Me: Cosa triste número 2: Hoy vi a Blanquita muchas veces. ¿Y qué es lo triste en cuanto a eso? Que realmente no era ella. Solamente creí verla en otras chicas que se parecían a ella. Y cada vez que veía a una de ellas, me sentía más triste, más solo y más vacío.

Madeleine: ¡Qué triste!

Me: Cosa triste número 3: Al final del día sí vi a Blanquita, la verdadera. Y, como siempre, me sentí triste, vacío y solo al verla. Traté de evitar su mirada, pero fallé por un segundo. Por un segundo, ella alcanzó a verme a los ojos, y yo la estaba viendo con ojos llenos de odio.

No odio a Blanquita. Ella nunca fue mala conmigo. Yo la quiero mucho. Pero cada vez que la veo, no puedo evitar recordar cuánto odio la vida.

Y si pienso en Scarlet, es aun peor…

Pero he estado pensando en algo divertido. ¿Quieres saberlo? En una forma divertida de quitarme la vida. ¿Quieres saberla?

¿Quieres saber?

Madeleine: Eh… no lo sé.

Me: Sí, te contaré.

Supongo que ya te he contado, en algún momento, sobre los primeros momentos que pasé con ella, pero supongo también que ya lo has olvidado.

Madeleine: Tengo recuerdos vagos sobre eso.

Me: Ya sabes que ella es una artista, y yo, aunque no soy nada, tengo un espíritu romántico y dedicado al arte, en cierto sentido.

Madeleine: Eso sí lo sé.

Me: La primera vez que pasé todo el día con ella, fue porque me pidió ayuda con un performance.

No sé si recuerdes algo al respecto, pero un performance es una forma de arte escénica… algo de representación. Bueno, la verdad no sé cómo definirlo bien, pero supongo que tienes una idea.

Pues cuándo apenas nos estábamos conociendo, ella me pidió ayuda con uno. Necesitaba a alguien que interpretara a un doctor.

Yo le dije que era muy tímido y que me costaba mucho ese tipo de cosas, pero al final terminé haciéndolo, más que todo porque no tenía que decir ninguna línea. Solo debía estar allá, vestido como un doctor, y hacer un par de mímicas. Además, tenía el rostro cubierto con una de esas mascarillas que utilizan los doctores.

¿No te había contado antes estas cosas? ¿O es que se te borraron de la memoria?

Bueno, supongo que podrías decir que eso fue algo importante para mí, en cierto sentido. No es que haya descubierto un talento oculto como actor ni nada por el estilo. Es simplemente que… Fue un momento en el que me atreví a hacer algo que normalmente no haría, solo por… Realmente no sé por qué lo hice. Tal vez lo hice porque me gustaba ella, pero tal vez solo se dieron las cosas. De todos modos, no importa el porqué, sino el hecho de que lo hice.

Madeleine: Es cierto.

Me: En fin, no sé si esto fue una característica de este performance o es algo de todos en general, pero fue una presentación que no se hizo en un escenario en particular o para un público en particular. Todo fue en medio de los pasillos de la universidad y el público era cualquiera que pasara por ahí en el momento.

Madeleine: Entiendo.

Me: Llevo años pensando en mi muerte…

Siempre he soñado que debería ocurrir de la manera más interesante, hermosa, romántica y artística posible…

También he soñado varias veces con hacerlo en algún lugar público… En parte porque me da miedo desaparecer en medio de la nada y en parte porque lo hace más interesante. ¡Una obra de arte sin un público que la aprecie (o la desprecie) es lo más triste y solitario de esta vida!

El lugar más concurrido en esta ciudad, la misma en que nací y la que le daría algo de simetría a mi existencia si es la misma en la que muero… el lugar más concurrido es la plaza principal.

¿Y sabes? Hay una iglesia justo en medio de uno de los bloques que rodean la plaza. ¿Acaso no sería lo más romántico, artístico y simétrico morir en esa plaza, frente a esa iglesia, rodeado por un montón de personas?

¡Un performance único en la vida!

Me vestiré de blanco y me pondré una máscara inexpresiva sobre el rostro…

Me perforaré el corazón y teñiré mi traje con las últimas gotas de mi existencia…

Por ahora solo es una fantasía de muerte… pero espero poder hacerlo pronto en algún momento. Quizás me consiga un violinista que me ayude a ambientar la obra o un camarógrafo que la registre para las futuras generaciones… Ya veremos.

¿Nada para decir?

Madeleine:

000. In medias res

000. In medias res

Me: ¿Le dirías solamente que quiero hablar con ella?

Madeleine: No.

Me: ¿Por qué?

Madeleine: Siento que no me corresponde involucrarme en esos asuntos.

Me: ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

Madeleine: No lo sé. Eso sí, me aterra la idea de tener que depender de otros para hacer cosas básicas. No quiero eso.

Me: Yo creo que ya he estado viviendo de más… ¿Recuerdas cuál es el propósito de la vida?

Madeleine: ¿Hacer lo que te gusta?

Me: ¡Lo que te apasiona!

Madeleine: Totalmente.

Me: ¿Crees que realmente me apasiona algo de la mierda que hago?

Madeleine: Supongo que no.

Me: Estudiar una carrera, escribir, viajar… Nada de eso me llena en absoluto.

Madeleine: Lo siento…

Me: ¿Sabes qué me apasionaba y me llenaba de verdad? …Ella.

No importa cuánto viaje, ni cuánto escriba, ni cuánto aprenda. No importa qué haga en esta vida. No importa cuántas metas trace y cumpla, nada tiene sentido. No importa lo que haga, siempre voy a ser infeliz y a estar insatisfecho.

Pero con ella era todo por el contrario…

No importaba si no hacía nada o no tenía nada, solo estar con ella ya era suficiente para hacerme sentir completo y darle valor a mi existencia.

Si pudiera estar con ella, no necesitaría nada más para ser feliz, y aun así, todas las cosas como viajar o aprender se sentirían más satisfactorias si ella estuviera conmigo…

El propósito de la vida es hacer lo que te apasiona.

Lo único que podía apasionarme se acabó hace algunos años. Todo lo que he vivido después de eso ya no tiene ningún sentido ni propósito.

El propósito de mi vida se acabó hace cuatro años… Ya he estado viviendo de más.

Madeleine: Ay, no sé qué decirte. Lo siento. ☹

Me: Ya quiero morir… Quiero morir, pero no me atrevo.

¿Sabes por qué quiero hablar con ella?

Ella dejó de quererme hace mucho tiempo. Lo que alguna vez tuvimos jamás volverá a ser.

Pero ella es mi única pasión… Ella es lo único que puede producirme sentimientos lo suficientemente fuertes como para atreverme a hacer las cosas que normalmente no me atrevo a hacer.

Si tan solo pudiera hablar con ella una vez más, estoy seguro de que su indiferencia me destruiría… Solo ella puede hacerme sentir tanto con tan poco.

Si solo pudiera hablar con mi amada una vez más… su felicidad me atormentaría hasta el punto en que no podré soportarlo más.

Madeleine: ¡Entonces habla con ella!

Me: ¿Quieres que me mate?

Madeleine: No quise decir eso.

Me: Si su indiferencia no me mata, por lo menos me dará el valor para que decida hacerlo yo mismo. Ya me lo dio una vez más, pero lo hice mal.

La próxima vez no habrá error. Solo necesito un pequeño impulso… solo necesito hablar con ella.

Madeleine: …