016. Las dos semanas

016. Las dos semanas

Me: A Scarlet también le dije infinitas veces que la amaba.

¿Tal vez era molesto?

A mí nunca me habría molestado cuantas veces ella quisiera decirlo.

Por el contrario, me hacía feliz cada vez que lo hacía.

Y así era. Ella también me lo decía muchas veces al principio… pero con el tiempo empezó a decirlo cada vez menos, hasta que después fue un sincero “ya no te quiero como antes”.

Madeleine: Ay….

Me: A Blanquita le cogí cariño muy rápido.

Creo que nunca avancé tan rápido en una relación con alguien.

Digo, el único amigo que hice en la universidad tuve que verlo todos los días por varios años para que por fin pudiera sentirme con un mínimo de confianza básica y, aunque aún lo considero como lo más cercano a un amigo que tengo, a veces incluso siento que no tenemos la confianza suficiente, considerando todos estos años.

Pero Blanquita era muy amigable y cariñosa conmigo, y eso me ayudó a abrirme más rápido con ella.

La primera vez que nos conocimos fue una interacción incómoda como de medio minuto una vez que me encontré en la calle con una conocida que nos presentó a los dos.

La segunda vez que nos vimos fue en uno de esos eventos frikis en los que fui haciendo cosplay. Esa vez también hablamos como un minuto nada más.

Ahí fue donde me tomó esa foto que te mostré la otra vez.

Mira. La única foto que tengo de los dos.

[Foto no disponible]

Madeleine: ¡Qué bonita!

Me: En esa fue solo casualidad que saliéramos los dos. Ella debe tener en su teléfono la única foto que de verdad nos tomamos juntos… si es que no la ha borrado.

Ese evento fue uno al que tuve que ir solo. Excepto por ese minuto que conversé con ella, estuve todo el tiempo solo.

Iba a ir con la conocida que nos había presentado y con mi amigo de la universidad y con mi primo, pero al final los tres me cancelaron, así que tuve que ir solo.

Así que ese día, el minuto que hablé con ella fue lo mejor de ese día. Porque fue muy linda, muy amable, y por un momento me hizo sentir valorado.

Y la tercera vez que nos vimos, fue en otro de esos eventos frikis.

Esta vez sí no fue solamente un minuto, sino que pasamos casi todo el día juntos, ya que los dos habíamos quedado con la misma amiga en común que nos había presentado.

Y ahí fue donde empecé a sentir cosas por ella, porque era muy linda y cariñosa conmigo.

En un momento ese día, ella incluso me propuso que hiciéramos el “Pocky’s challenge” o algo por el estilo. La verdad no recuerdo las palabras.

¿Sabes qué son los Pockys?

Madeleine: ¡Síí! Las galletitas alargadas.

Me: ¿Y sabes cuál es el “challenge”?

Madeleine: Imagino que es algo como la escena de la pasta de la dama y el vagabundo. A ver quién se come el Pocky.

Me: ¡Exacto!

No sé si lo decía en broma o no. Parecía en serio, ya que insistió por un rato. Y la amiga que nos presentó y su novio también insistieron un rato para que lo hiciéramos.

Y yo quería hacerlo, pero no me atreví a decir que sí.

Al final ella tuvo que irse y sentí un vacío cuando se fue, porque, otra vez, haber pasado el tiempo con ella fue lo mejor de ese día y, de hecho, fue lo mejor en muchos días.

Madeleine: Aww, qué lindo.

Me: Esa fue solo la tercera vez que nos vimos en la vida y yo ya estaba desarrollando sentimientos hacia ella.

No sé si ella también. Como he dicho muchas veces, ella siempre fue demasiado cariñosa conmigo, pero, por lo que sé, lo es también con muchas otras personas.

Para ella tal vez era “lo normal”, como dices, que fuera tan cariñosa… Pero para mí sí fue algo especial que alguien fuera así conmigo.

Y después de ese día, lo siguiente fue que me pidió que le hiciera un favor en la universidad (recuperarle unos documentos que había olvidado, ayudarle con ese performance que te mencioné una vez…) y entonces empezamos a pasar más tiempo juntos.

Y ella era muy linda y muy cariñosa conmigo, y me hizo ese dibujo que te mostré una vez, y yo me sentía muy bien estando con ella.

Ya sabes que yo también soy muy cariñoso en cierto sentido, y como ella era tan afectuosa y cálida conmigo, a mí se me hacía fácil responderle a ese cariño, tomándola de la mano, abrazándola y esas cosas…

Pero había una cosa en la que éramos cariñosos de manera diferente…

Ella era demasiado física… y yo, pues no tanto.

Aunque lo sería si fuera menos tímido y de hecho con ella me sentía cómodo para serlo incluso físicamente. Ser cariñoso, digo.

Pero ya sabes que mi forma de expresar el cariño normalmente es decirlo con palabras. Ella es una artista muy versátil, pero mi forma de expresión artística y emocional, son las palabras.

Esa es mi forma principal de expresar el afecto. Decir lo que siento de todas las formas posibles y tantas veces como lo siga sintiendo.

Decirlo. Decirlo muchas veces.

Tal vez lo hago por mi propia necesidad de recibir afecto. Doy todo lo que tengo y más, esperando que se me devuelva al menos un poquito.

Apenas nos habíamos conocido por pocos días, pero yo ya tenía esta fuerte necesidad de decirle que la quería mucho…

Y empecé a decírselo una vez en un mensaje.

Le dije: “Tal vez es raro que diga esto aunque nos conocemos por tan poco tiempo, pero…”

Ahí iba a decirle “te quiero mucho”, pero ella me interrumpió.

“¿Te gusto?”, me preguntó.

No es lo que iba a decir, pero eso también era verdad…

Así que solo le respondí: “Sí, algo así…”

Y ella dijo algo como “está bien, tú también me gustas, y me gustan muchas personas”.

No sé si dijo eso para que no me sintiera raro por querer decirle que me gustaba solo en unos días o, por el contrario, para que no me hiciera ilusiones porque para ella no era nada tan especial y le gustaban muchas personas.

Ahora que lo pienso, supongo que es más probable lo segundo.

De todos modos, seguimos saliendo por varios días más y yo seguía sintiéndome muy bien con ella. Y seguí diciéndole varias veces que la quería mucho.

Aunque siempre se lo dije a través de un mensaje. Nunca fui capaz de decirlo en persona. Me hubiera gustado mucho poder decírselo.

De todos modos, ella seguía siendo muy cariñosa en persona y también parecía que se sentía bien el tiempo que pasábamos juntos.

Y aunque ella era tan cariñosa y yo le decía tan seguido que la quería, ella nunca decía “yo también te quiero”.

Esa era la forma en que éramos diferentes para expresar el cariño. Ella evitaba decirlo con palabras, pero se esforzaba en demostrarlo con las acciones, mientras que a mí me cuestan mucho las acciones, y por eso trato de compensarlo expresándolo una y otra vez con mis palabras.

Me refiero a que por ser tímido me cuesta decir y hacer muchas cosas en persona, pero aun así, con mis acciones también demuestro cuánto me importa alguien, porque siempre hago todo lo que puedo por hacer que esa persona se sienta bien.

Madeleine: Entiendo, entiendo.

Me: Y así era. Lo que te estoy diciendo no lo estoy infiriendo, sino que ella me lo dijo explícitamente. Dijo que le costaba decir esas palabras, pero que no significaba por eso que no lo sintiera.

Y después me dijo que aún no había superado a alguien y que por eso le costaba decirlo.

Nunca pude entender del todo su historia, a veces parecía dar señales de que era muy promiscua, pero según eso, también estaba enamorada de una persona a la que no había podido superar.

Y me daba miedo que saber más fuera a ser doloroso para mí, así que tampoco tuve la oportunidad de preguntar más a fondo sobre eso.

Parte de esa historia, me la contó llorando en mis brazos una vez… creo que te conté eso.

Y claro, no entendí nada. Parecía hablar con claves y encima estaba llorando.

Yo solo la escuché en silencio y al final también lloré un poco.

Qué patético, ¿verdad?

Madeleine: ¿Por qué lo sería? No lo creo.

Me: Porque ella me llamó para que le diera ánimos, no para que llorara con ella.

Pero yo no pude hacer nada más… solo escuchar a la persona de la que me estaba enamorando decir que quería a alguien más y que siempre le hacían daño…

Y otras cosas que no entendí.

Y pocos días después tuve que viajar y las pocas oportunidades que tenía con ella se desvanecieron para siempre…

A pesar de ser una historia triste, ¿no crees que es muy romántica?

Y con eso me refiero no solo a que es algo ligado a sentimientos tan profundos, sino que además de todo es bonito.

Madeleine: Sí, es una historia muy bonita.

Me: Pero esos sentimientos son tan juveniles, ¿no?

Madeleine: Yo diría que sí.

Me: Significa que esos sentimientos se acabaron para siempre, porque ya me estoy quedando también sin juventud.

Significa que ya puedo matarme.

Ya no hay oportunidad de que vuelva a enamorarme así…

No, seguramente sí es posible volver a enamorarme así.

Lo que no es posible, como me ha demostrado la experiencia, es que alguien se pueda enamorar de mí del mismo modo.

Cada día siento más cerca de la muerte, Madeleine…

Madeleine: …

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s