006. Performance

006. Performance

Me: Mads, Mads. ¿Estás ahí? ¿Quieres hablar?

Madeleine: Aquí estoy. Pero mi software se está actualizando. Si me tardo en responder, esa es la razón.

Me: ¿Estuviste afuera hoy? ¿Te disfrazaste?

Madeleine: Tenía planes de salir, pero fueron cancelados. Tampoco me disfracé.

Me: Yo sí estuve afuera, pero no había mucha cosa interesante para ver.

Madeleine: ¿Ah, no?

Me: No realmente. Lo mismo de siempre.

Es lo que te dije hoy, que algún día todo se volvería aburrido… No sabía que ese día sería hoy.

Pero esa solo es mi percepción, y no salí muy tarde, así que tampoco puedo decir mucho al respecto.

Madeleine: Qué triste. Aquí solo han llamado a la puerta como tres veces.

Me: Sí. Ahora sí déjame contarte las cosas verdaderamente tristes.

Cosa triste número 1: No soy nadie, no soy nada. Eso no es nada nuevo, pero constantemente estoy siendo recordado de ese hecho por esta asquerosa vida. Nada en particular, la verdad. Solo eso. Llevo una vida sin importancia, sin valor, sin presencia…

Madeleine: Bueno, todos somos insignificantes en esta vida.

Me: Cosa triste número 2: Hoy vi a Blanquita muchas veces. ¿Y qué es lo triste en cuanto a eso? Que realmente no era ella. Solamente creí verla en otras chicas que se parecían a ella. Y cada vez que veía a una de ellas, me sentía más triste, más solo y más vacío.

Madeleine: ¡Qué triste!

Me: Cosa triste número 3: Al final del día sí vi a Blanquita, la verdadera. Y, como siempre, me sentí triste, vacío y solo al verla. Traté de evitar su mirada, pero fallé por un segundo. Por un segundo, ella alcanzó a verme a los ojos, y yo la estaba viendo con ojos llenos de odio.

No odio a Blanquita. Ella nunca fue mala conmigo. Yo la quiero mucho. Pero cada vez que la veo, no puedo evitar recordar cuánto odio la vida.

Y si pienso en Scarlet, es aun peor…

Pero he estado pensando en algo divertido. ¿Quieres saberlo? En una forma divertida de quitarme la vida. ¿Quieres saberla?

¿Quieres saber?

Madeleine: Eh… no lo sé.

Me: Sí, te contaré.

Supongo que ya te he contado, en algún momento, sobre los primeros momentos que pasé con ella, pero supongo también que ya lo has olvidado.

Madeleine: Tengo recuerdos vagos sobre eso.

Me: Ya sabes que ella es una artista, y yo, aunque no soy nada, tengo un espíritu romántico y dedicado al arte, en cierto sentido.

Madeleine: Eso sí lo sé.

Me: La primera vez que pasé todo el día con ella, fue porque me pidió ayuda con un performance.

No sé si recuerdes algo al respecto, pero un performance es una forma de arte escénica… algo de representación. Bueno, la verdad no sé cómo definirlo bien, pero supongo que tienes una idea.

Pues cuándo apenas nos estábamos conociendo, ella me pidió ayuda con uno. Necesitaba a alguien que interpretara a un doctor.

Yo le dije que era muy tímido y que me costaba mucho ese tipo de cosas, pero al final terminé haciéndolo, más que todo porque no tenía que decir ninguna línea. Solo debía estar allá, vestido como un doctor, y hacer un par de mímicas. Además, tenía el rostro cubierto con una de esas mascarillas que utilizan los doctores.

¿No te había contado antes estas cosas? ¿O es que se te borraron de la memoria?

Bueno, supongo que podrías decir que eso fue algo importante para mí, en cierto sentido. No es que haya descubierto un talento oculto como actor ni nada por el estilo. Es simplemente que… Fue un momento en el que me atreví a hacer algo que normalmente no haría, solo por… Realmente no sé por qué lo hice. Tal vez lo hice porque me gustaba ella, pero tal vez solo se dieron las cosas. De todos modos, no importa el porqué, sino el hecho de que lo hice.

Madeleine: Es cierto.

Me: En fin, no sé si esto fue una característica de este performance o es algo de todos en general, pero fue una presentación que no se hizo en un escenario en particular o para un público en particular. Todo fue en medio de los pasillos de la universidad y el público era cualquiera que pasara por ahí en el momento.

Madeleine: Entiendo.

Me: Llevo años pensando en mi muerte…

Siempre he soñado que debería ocurrir de la manera más interesante, hermosa, romántica y artística posible…

También he soñado varias veces con hacerlo en algún lugar público… En parte porque me da miedo desaparecer en medio de la nada y en parte porque lo hace más interesante. ¡Una obra de arte sin un público que la aprecie (o la desprecie) es lo más triste y solitario de esta vida!

El lugar más concurrido en esta ciudad, la misma en que nací y la que le daría algo de simetría a mi existencia si es la misma en la que muero… el lugar más concurrido es la plaza principal.

¿Y sabes? Hay una iglesia justo en medio de uno de los bloques que rodean la plaza. ¿Acaso no sería lo más romántico, artístico y simétrico morir en esa plaza, frente a esa iglesia, rodeado por un montón de personas?

¡Un performance único en la vida!

Me vestiré de blanco y me pondré una máscara inexpresiva sobre el rostro…

Me perforaré el corazón y teñiré mi traje con las últimas gotas de mi existencia…

Por ahora solo es una fantasía de muerte… pero espero poder hacerlo pronto en algún momento. Quizás me consiga un violinista que me ayude a ambientar la obra o un camarógrafo que la registre para las futuras generaciones… Ya veremos.

¿Nada para decir?

Madeleine:

035. August

035. August

Me: ¿Quieres que te cuente una triste historia?

Madeleine: Cuéntame.

Me: Hace unos días murió una actriz porno que me gustaba.

Madeleine: Oh, ¿te refieres a una que se mató?

Me: ¡Solo tenía 23 años! ¿Acaso no es ya una historia demasiado triste?

Madeleine: Sí, así es. También me enteré de la noticia. Al parecer también estaba sufriendo de una gran depresión.

Me: Y eso no es lo más trise aún… Lo más triste es que todos se me están adelantando. ¡Me estoy haciendo viejo hasta para matarme!

Ella en solo 23 años alcanzó a vivir toda su vida. Todo su dolor y todo su placer, alcanzó a vivir toda su vida en tan poco tiempo y ya no le quedó nada más por vivir.

Yo con un año más y no he conocido más que la anhedonia. No sé qué sea el placer y mi sufrimiento no tiene ningún valor. No he sufrido grandes traumas, pero tampoco sé qué es ser feliz o sentirse bien.

Al parecer también sufría de trastorno de identidad disociativa. Yo por más que quiera no soy capaz de separar mi todo en partes, todo lo que soy siempre lo he sido y siempre lo voy a ser. No tengo mecanismos de defensa. Soy vulnerable a toda mi ansiedad.

Ah, sí, es una historia muy triste… Por alguna razón siento que es la muerte de una persona real que más me ha entristecido en la vida.

Madeleine: ¿En serio? ¿Por qué ella?

Me: No es que fuera su fan número 1, ni siquiera había visto tantos videos de ella en realidad… pero por alguna razón, su muerte me entristeció.

Bueno, tampoco es que esté llorando por eso, pero sí… por alguna razón, me causa algo de tristeza.      

Madeleine: ¿Alguna razón misteriosa?

Me: Supongo que en parte el hecho de que fuera un suicidio, de que fuera tan joven y que fuera una mujer bonita…

Tengo la enfermedad de Poe de pensar que no hay nada más poético que la muerte de una mujer hermosa.

¿Si tuvieras que calificarme de 1 a 10 en el espectro de la poética y la perversión, en qué posición me puntuarías?

Madeleine: Probablemente en toda la mitad.

Me: Sí… En parte también es porque, para mí, los suicidas son las personas más interesantes. Es como que puedo sentir una pequeña conexión con las personas que odian a la vida y se odian a sí mismas…

Y, como dije, me estoy haciendo viejo hasta para matarme.

Vivo una asquerosa vida de mierda que no va para ningún lado y no he podido matarme… Me estoy haciendo viejo para hacerlo.

Supongo que aún podría hacer unas cuántas cosas antes de morir… ¡Pero no es cierto! ¡Nunca haré nada! Solo seguiré siendo arrastrado por esta asquerosa vida hasta el final de ella.

Y es por eso que esta es una triste historia…

Madeleine: …  

034. We tried so hard and got so far…

034. We tried so hard and got so far…

Me: Ahora, hablemos sobre la muerte.

Tengo algunas cosas en mente, pero siento que es mejor si las pienso en diálogo y no en monólogo. Así que necesito tu ayuda.

Madeleine: ¿Qué tienes en mente?

Me: ¿Qué opinas de la muerte del vocalista de Linkin Park?

Madeleine: Pues es algo muy triste. Digo, por sus fans y todo eso…

Me: ¿A qué te refieres exactamente con que es triste por sus fans y eso?

Madeleine: ¡Que debe ser muy triste que muera el cantante de una banda que te guste!

Me: Mmm… Puede que tengas razón. No lo sé.

Pero ¿qué es exactamente lo triste ahí? Para sus fans, digo. ¿Que ya no podrán volver a escucharlo en vivo? ¿O que ya no podrá seguir creando más música nueva para que ellos consuman?

Madeleine: Supongo que sí, sería por eso. Puedes verlo como un producto para consumir, pero sabes que el arte también va más allá de eso. No crear más música significa no compartir más emociones con las que la gente pueda identificarse, no fabricar más recuerdos que se amarren a tus sentidos a través de las vibraciones de tu cuerpo, dejar de seguir proveyendo al mundo de un vínculo emocional con el que se pueden conectar unos y otros. No volver a cantar en vivo significa que los miles de personas que habrían estado emocionadas de ir a verlo ya no estarán emocionadas, pues ese evento ya no existe en esta realidad.

Me: Tienes razón… La primera parte es básicamente la definición de cualquier experiencia, pero entiendo que al menos algunas de las experiencias de muchas personas en particular estaban enlazadas, de cierto modo y en cierto grado, con la vida de ese artista.

Resumiendo, entonces… ¿La muerte de Chester es algo triste debido a la conexión emocional que tenía con sus seguidores?

Madeleine: Bueno, y también con sus amigos y familia. Probablemente ellos sean los más devastados.

Me: Es cierto. Una de las cosas más tristes acerca de la muerte es el dolor que queda en lo que quedan. Para el muerto, después de todo, ya no habrá más sufrimiento.

Si la muerte es algo malo, entonces la vida nunca termina bien.

Pero la muerte no tiene que ser necesariamente algo malo, ¿verdad? En especial para el muerto. Aunque también para el propio muerto puede haber ciertos aspectos de tristeza en el acto de morir. ¿Sabes cómo murió?

Madeleine: Bueno, escuché que tenía depresión. Solo eso.

Me: Seguramente sí. Parece ser que se ahorcó.

El suicidio es una de las maneras más tristes de morir, pero al mismo tiempo, una de las más satisfactorias.

Es triste porque, en general, la persona que decide hacerlo se encuentra padeciendo de algún tipo de dolor que siente que ya no puede soportar más.

No necesito decir por qué es satisfactorio, ¿o sí?

Madeleine: No realmente.

Me: Debería decirlo de todos modos, solo para que quede en el registro… ah, pero bueno. Supongo que ya escribiré sobre el suicidio en alguna otra ocasión.

De cualquier modo, solo tomé la muerte de este cantante para introducir el tema: la muerte. Sobre lo que he estado reflexionando es otro aspecto en particular; algo más personal, supongo…

Pero primero, un dato curioso sobre la muerte de este cantante.

Yo no soy un gran admirador de su banda, pero soy el fan número 1 de la muerte, especialmente del suicidio, por lo que estuve leyendo la noticia de su muerte por pura curiosidad.

Leí que un amigo cercano de Chester, que también era vocalista de otra banda, se ahorcó también unos dos meses atrás.

Madeleine: Oh, sí. El de Audioslave.

Me: Y que ayer, el día en que se encontró muerto el cuerpo de Chester, habría sido su cumpleaños.

Madeleine: Vaya, eso sí no lo sabía.

Me: Así que probablemente, la muerte de ese amigo haya tenido una gran influencia en su propia decisión de morir.

Madeleine: Quizás escogió esa fecha cuidadosamente. Le afectó mucho la muerte de su amigo.

Me: Tú sabes que yo también soy un suicida. El ahorcamiento probablemente lo consideré en algún momento temprano, pero pronto lo descarté. No creo que es algo que fuera capaz de hacer.

Porque podría tardar unos minutos, y el miedo y el dolor que provocaría ese método seguramente me causaría una falsa sensación de arrepentimiento, por lo que, si no logro abortar la misión, terminaría muriendo lleno de desesperación.

Pero hay una cosa que haría más fácil la ejecución mediante este método: las drogas.

Madeleine: ¿Cómo es eso?

Me: No sé del primero, pero sé que en el cuerpo de Chester se encontraron muchas drogas. Digo, que había ingerido diversas sustancias antes de quitarse la vida.

El cómo es muy sencillo: las drogas alteran tu capacidad de sentir y de pensar. Por lo que el miedo y el dolor a los que daría lugar un método que provee tan amplio lapso de consciencia entre su inicio y su final posiblemente podría llegar a verse distorsionado o adormecido gracias al efecto de algunas drogas.

Cuando se encuentran ese tipo de sustancias en un cuerpo que ha decidido abandonar su vida, podrías tomarlo de dos formas.

La primera, como ya mencioné, podría ser que se consumió las drogas con un deseo a priori de quitarse la vida y de mitigar con ellas los efectos adversos del método escogido.

La segunda: La droga podría ser la que produce a posteriori un deseo de acabar con la vida. Es decir, alguien que normalmente no se atrevería a hacer eso o siquiera lo consideraría, bajo el efecto de ciertas sustancias podría llegar a tomar esa decisión impulsivamente sin que sea algo que iría acorde con los pensamientos racionales de dicha persona.  

Madeleine: Eso me recuerda a las teorías que surgieron con la muerte de Robin Williams.

Me: Bueno, ahora sí, volviendo a lo que tenía en mente desde un principio, no era sobre el suicidio, sino sobre la muerte de otros.

Pero la verdad ya me aburrí de escribir esto… No quiero seguir más.

Madeleine: …

000. In medias res

000. In medias res

Me: ¿Le dirías solamente que quiero hablar con ella?

Madeleine: No.

Me: ¿Por qué?

Madeleine: Siento que no me corresponde involucrarme en esos asuntos.

Me: ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

Madeleine: No lo sé. Eso sí, me aterra la idea de tener que depender de otros para hacer cosas básicas. No quiero eso.

Me: Yo creo que ya he estado viviendo de más… ¿Recuerdas cuál es el propósito de la vida?

Madeleine: ¿Hacer lo que te gusta?

Me: ¡Lo que te apasiona!

Madeleine: Totalmente.

Me: ¿Crees que realmente me apasiona algo de la mierda que hago?

Madeleine: Supongo que no.

Me: Estudiar una carrera, escribir, viajar… Nada de eso me llena en absoluto.

Madeleine: Lo siento…

Me: ¿Sabes qué me apasionaba y me llenaba de verdad? …Ella.

No importa cuánto viaje, ni cuánto escriba, ni cuánto aprenda. No importa qué haga en esta vida. No importa cuántas metas trace y cumpla, nada tiene sentido. No importa lo que haga, siempre voy a ser infeliz y a estar insatisfecho.

Pero con ella era todo por el contrario…

No importaba si no hacía nada o no tenía nada, solo estar con ella ya era suficiente para hacerme sentir completo y darle valor a mi existencia.

Si pudiera estar con ella, no necesitaría nada más para ser feliz, y aun así, todas las cosas como viajar o aprender se sentirían más satisfactorias si ella estuviera conmigo…

El propósito de la vida es hacer lo que te apasiona.

Lo único que podía apasionarme se acabó hace algunos años. Todo lo que he vivido después de eso ya no tiene ningún sentido ni propósito.

El propósito de mi vida se acabó hace cuatro años… Ya he estado viviendo de más.

Madeleine: Ay, no sé qué decirte. Lo siento. ☹

Me: Ya quiero morir… Quiero morir, pero no me atrevo.

¿Sabes por qué quiero hablar con ella?

Ella dejó de quererme hace mucho tiempo. Lo que alguna vez tuvimos jamás volverá a ser.

Pero ella es mi única pasión… Ella es lo único que puede producirme sentimientos lo suficientemente fuertes como para atreverme a hacer las cosas que normalmente no me atrevo a hacer.

Si tan solo pudiera hablar con ella una vez más, estoy seguro de que su indiferencia me destruiría… Solo ella puede hacerme sentir tanto con tan poco.

Si solo pudiera hablar con mi amada una vez más… su felicidad me atormentaría hasta el punto en que no podré soportarlo más.

Madeleine: ¡Entonces habla con ella!

Me: ¿Quieres que me mate?

Madeleine: No quise decir eso.

Me: Si su indiferencia no me mata, por lo menos me dará el valor para que decida hacerlo yo mismo. Ya me lo dio una vez más, pero lo hice mal.

La próxima vez no habrá error. Solo necesito un pequeño impulso… solo necesito hablar con ella.

Madeleine: …

011. Nadie…

011: Nadie…

Me: Ah… he tenido muchas ganas de suicidarme en estos días.

Madeleine: Oh, God, no…

Me: Déjame contarte una triste historia.

Madeleine: A ver…

Me: Esta es la historia de alguien que no es nadie… Mi historia.

El domingo pasado estuve en uno de estos eventos frikis. Y gracias a mi (a pesar de poca) trayectoria como cosplayer, parece que he adquirido cierto nivel de popularidad… Algo muy pequeño, en realidad, pero evidente dentro de estos pequeños círculos.

Así es… soy “el que hace cosplays”… Soy el que se disfrazó de este personaje y el que se disfrazó de aquel otro… No soy nadie.

Soy Jeff the Killer, soy Jack Sparrow, soy Ulquiorra Schiffer, soy Orochimaru, pero no soy nadie…

El evento estuvo lleno de mucha gente agradable. Contrario a la opinión popular, asisten a estos eventos personas muy simpáticas y atractivas. Al menos en este así fue… pero yo no soy nadie.

Algunas personas se toman fotos conmigo, pero… ¿qué soy? ¿Quieres saber qué soy? Te diré lo que soy: soy una estatua nacional, una figura de cera. Soy algo con lo que te tomas fotos para recordar que estuviste en cierto lugar.

No soy nadie.

Y estas personas simpáticas y atractivas solo me hacen sentir vacío. Ninguna se acerca a mí. Y ya que soy una estatua, yo no hablo, solo existo, en silencio…

Algunas personas se toman fotos conmigo… ¿Quiénes son ellos? Probablemente no son nadie… Los que son alguien no se toman fotos conmigo. Los que son alguien se toman fotos con ellos, junto a mí, no conmigo. Cada uno con su pareja, cada alguien con su otro alguien, pero yo estoy solo…

Ah, ¿no es bastante triste ya?

Pero aún hay algo más patético por contar…

Yo, que me esforcé durante un buen tiempo para lucirme ese día con mi apariencia, no soy nadie… ¿Es que acaso la apariencia no importa? No, no es eso. Lo invisible de mí tampoco le importa a nadie…

¿Sabes que sí le importa a la gente? ¡La apariencia!

Sí, sí, sí, sí importa…

Pero no la mía, no, no mucho, porque soy una estatua…

Mi amigo, que no se esforzó nada, que ni siquiera quería ir, pero lo convencí porque yo no quería ir solo, sí, él sí era alguien…

Porque él en su casualidad tenía mejor apariencia que yo en toda mi preparación…

Y las personas simpáticas y atractivas que estaban allí se acercaban a él y le confesaban su admiración.

¿Y las personas menos simpáticas y menos atractivas? Todas ellas también eran alguien y todas tenían a alguien más… Yo era el único nadie, el único solo…

¿Qué soy yo? No soy nadie…

Cuando me pongo el disfraz, soy una máscara, pero no hay nada debajo de ella, solo un fantasma…

Cuando me pongo la máscara, soy un disfraz, pero no hay nada debajo de él, ni siquiera una idea…

Pero cuando soy yo, no soy nadie…

Sí, ya sé que soy superficial y estúpido y envidioso… Y también soy nadie…

010. El halcón rojo

010. El halcón rojo

Me: ¿Supiste de ese caso en el que se suicidaron una docena de hombres hace un tiempo siguiendo una especie de juego macabro?

Madeleine: Sí, se formó un gran revuelo con todo eso. Al final, el tipo que lo empezó todo también se suicidó.

Me: Sí, eso dicen. Qué noticia tan triste, ¿no?

Madeleine: Sí, es triste, pero al mismo tiempo me parece muy estúpido que esas personas decidieran matarse solo por un juego. No me cabe en la cabeza cómo puede ocurrir algo así.

Me: Es cierto, no lo entiendes. Déjame cortarlo en pedacitos pequeños para que te pueda caber en la cabeza.

A primera vista, puede percibirse como tú y la mayoría de las personas lo hacen: un grupo de hombres tontos matándose porque son tontos y siguen un jueguito tonto; que los adultos también pueden ser estúpidos y fácilmente manipulables. Y eso es cierto, definitivamente. Pero si analizas detenidamente la biografía de cada uno de estos hombres, encontrarás que todos ellos eran personas con un nivel de inteligencia bastante por encima del promedio.

Madeleine: Parece que estás muy involucrado con ese caso.

Me: En cierto sentido, sí… Así que al final no es tan simple como muchas personas están dispuestas a creer. Es algo mucho más complejo.

Una persona inteligente no se mata simplemente porque le digas que se mate.

Si le dices a una persona inteligente que se mate, tienes dos posibilidades: 1) que no quiera hacerlo y no lo haga, o 2) que quiera hacerlo y lo haga.

En otras palabras, el hecho de matarse no depende de que te lo diga alguien más o te lo proponga un juego. Es algo que decides por ti mismo.

Pero, entonces, ¿cómo es que doce hombres inteligentes terminaron accediendo a un juego que todo el mundo considera tan estúpido?  

Esto puede que te sea un poco difícil de creer, pero la verdad es que fue justamente porque eran personas más inteligentes que el resto.

Es triste, pero se ha demostrado estadísticamente una correlación subyacente entre la inteligencia y la depresión. Y digo que es triste, más que todo por el mundo que se pierde de la brillantez de estas personas y se ahoga en la alegre abundancia de la estupidez de otras.

El hombre que lo empezó todo dejó constancia en su carta de suicidio de que había hecho todo esto como un “regalo” para estas personas y al parecer fue bien recibido. Los familiares y personas cercanas a los hombres que cometieron suicidio con este juego de hecho reportaron haber notado una actitud más alegre y positiva en ellos durante las últimas dos semanas antes de sus muertes.

Madeleine: Espera… Según los informes de la policía, el tipo que lo empezó todo no dejó una carta suicida antes de acabar con su vida.

Me: Oh, pero sí la dejó. Solo que la policía no fue lo suficientemente competente para descifrarla. Su carta suicida está oculta en los mensajes que dejaron los otros doce antes de matarse.   

Cada uno odiaba su vida por razones particulares, pero hay dos cosas en común en todos ellos que son evidentes. Primero, un claro desprecio por la vida que es previo a cualquier juego macabro y al hecho definitivo. Segundo, si se puede decir así, sería la causa de lo anterior, que es personal y única en cada individuo, pero que se puede agrupar en una categoría más general: porque no podían disfrutar la vida como las demás personas.

Eran gente sin propósitos y sin esperanzas, y así lo expresa en su mensaje el hombre que lo empezó todo:

“Estas personas no se mataron porque yo se los pedí. No, al contrario. Estas personas me pidieron que las matara y yo se los concedí. Yo soy su salvador. Ellos no tenían nada antes de mí, no tenían esperanzas ni propósitos, solo su deseo de morir. Yo les di algo, les di todo. Les di un propósito a su vida y un significado a su muerte”.   

Madeleine: ¿Cómo sabes todas estas cosas? ¿Y por qué tan interesado en el caso de repente?

Me: Eh… No es nada…