036. Sin sentido y sin valor

036: Sin sentido y sin valor

Sinsentido

Me: No tiene sentido lo que estoy haciendo, ¿verdad?

Mi vida no tiene sentido. Amar no tiene sentido. Escribir estas palabras no tiene sentido.

Madeleine: Lo importante es que, lo que sea que hagas, sea algo que disfrutes.

Me: No lo disfruto.

Madeleine: ¿Entonces por qué lo haces? Si a pesar de que no lo disfrutas lo sigues haciendo, debe ser porque en el fondo sí tiene un sentido para ti. 

Hacer todo lo que haces (escribir, amar, vivir…) en el fondo debe tener un significado muy fuerte para ti, si continúas haciéndolo a pesar de que no lo disfrutas.

Me: Estoy obligado a hacerlo, por mis emociones. Escribo por aburrimiento, amo por una aversión a la soledad y vivo porque tengo miedo de morir… Nada tiene sentido.

Sin valor

Me: ¿Has vuelto a hablar con ella? Ayer estuve recordando las últimas conversaciones que tuve con ella y ya era muy claro que no sentía nada por mí. 

Nada de amor, quiero decir. Otras cosas sí que parecía sentir.

Era casi como si me despreciara. Como que no podía ver nada bueno en mí y ya no quería seguir gastándose conmigo. 

No tengo nada bueno en mí, Madeleiene. 

Scarlet lo sabía. Blanca también lo sabía. Todos lo saben… No tengo ningún valor.

¿Por qué existe gente como yo en este mundo? 

Solo deberían existir los que saben vivir. Los que tienen algo bueno en ellos para que los demás puedan apreciar.

Yo no debería existir…

100. Bucket List

Ya que la muerte al fin ha resuelto despertar de su profundo sueño y se encuentra merodeando por todas partes, tal vez buscándome a mí, o no sé si buscándola a ella, he decidido tomar la pluma y dejar registro de lo que en el fondo es la esencia de la vida misma. O, por lo menos, es la esencia de mi propia vida: un puñado de sueños que mueven y dirigen mis pasos, con gran anhelo pero con poca esperanza.

Tal vez no tengo derecho a ser feliz, pero nadie puede robarme el derecho que tengo a soñar que puedo serlo. Los sueños son todo lo que he tenido en mi vida. La única fuente de satisfacción que es esa ilusión de creer que todo puede estar bien, que todo puede ser perfecto. Y como prueba de que es mi única posesión y movido por el sueño de que se cumplan todos mis sueños, dispongo aquí este registro de las cosas que desearía que ocurrieran en mi vida antes de que la muerte al fin encuentre mi paradero, o que yo encuentre el de ella.

Si algún día alguno de estos sueños se cumple, volveré aquí y lo marcaré como cumplido. Si al final de mi vida todos mis sueños siguen intachables, que este diario sirva como evidencia de la cruda realidad en que la vivimos, donde se nos dota de una inmensa capacidad de soñar, pero no una capacidad equiparalable de realizar esos sueños.

(Entre paréntesis dejo una vaga aproximación del porcentaje de probabilidad que cada uno de estos sueños tiene de hacerse realidad.)

100. Bucket List

1. Estar con ella. (<0.001%)

A lo largo de mi vida he amado a muchas «ellas» y en este diario habré registrado mis más profundos y sinceros sentimientos hacia al menos las que considero las tres más importantes.

Este no será el espacio para resolver el debate acerca de qué es el amor y si es posible sentirlo con tres mujeres diferentes de la misma forma y con la misma intensidad, o si existe un solo amor verdadero o si el amor no es más que una reacción química. Tampoco voy a decir mucho sobre lo que quiere significaría «estar» con ella, salvo que es algo que involucra todas las dimensiones de la vida: sexual, afectiva, social, familiar, económica, espiritual, material, intelectual, temporal, espacial y cualquiera otra que se pueda imaginar. Pongo este sueño en primer lugar porque es el que más me acelera el corazón de solo imaginarlo; es el único que sueño a diario, y el único que siento que me haría verdaderamente feliz en caso de hacerse realidad. Probablemente nunca sucederá, pero me niego a dejar de soñarlo, porque ese sueño es el único lugar en el que soy siempre feliz.

2. Estar con alguien. (<0.01%)

Este sueño es una especie de respaldo del sueño anterior. Al ser un poco menos específico, es a su vez, un poco menos improbable. Sin embargo, dado mis condiciones particulares, la experiencia ya me ha demostrado que es algo escasamente probable. En este caso, el sueño es exactamente el mismo que el anterior, con la única diferencia de que no está restringido a que sea específicamente con esa persona en particular. Sin abandonar mi sueño anterior, ya que mis sentimientos actuales no me lo permiten, me permito abrirme a la posibilidad de que tal vez pueda llegar a ser feliz con alguien más, alguien que tal vez aún no he conocido, pero que tuviera la suerte de coincidir con todas mis aspiraciones, de encajar con todas mis particularidades y llenar todos mis vacíos.

3. Tener amigos. (<0.1%)

Tal vez nunca tenga la oportunidad de coincidir con alguien, como lo expresaba en mis sueños anteriores, en todas las esferas y dimensiones de la vida. Tal vez me falta atractivo físico, carisma, dinero o suerte para lograr realizar esas quimeras. Y aunque siento que esos sueños anteriores son los únicos que podrían darme la felicidad verdadera, creo que este particularmente podría, por lo menos, hacerme menos miserable. Tal vez no sea necesario encontrar a la pareja ideal para poder estar bien en esta vida. Tal vez solo necesito estar menos solo, tener personas a mi alrededor con las que pueda hablar, distraerme y olvidarme de los problemas que atormentan mi mente. Por desgracia, lo que para algunos seres humanos parece algo natural e instintivo, para mí no es más que otro sueño improbable.

4. Destacar en mi profesión. (1%)

Otra de las cosas que me gustaría lograr antes de morir es: en primer lugar, terminar mi carrera universitaria (Psicología) y, en segundo, poder ser reconocido en este campo, tanto por mis aportes a esta ciencia como disciplina académica, como por mis aportes al bienestar general de todos los que se acerquen a mí en busca de que haga mi trabajo.

5. Terminar mis libros. (3%)

Al momento de escribir esta lista, tengo al menos cuatro o cinco ideas empezadas de historias de diferentes géneros literarios que me gustaría escribir, algunas bastantes avanzadas, otras no tanto. No quisiera morir sin antes terminar de escribir estas ideas. Mi sueño es terminar estos libros, publicarlos, y que sean leídos y apreciados positivamente por muchas personas.

6. Viajar en un crucero de lujo. (5%)

Solo es algo mundano que me gustaría hacer.

7. Otras cosas. (???)

Viajar a Japón, tener una casa grande y hermosa rodeada de la naturaleza, aprender muchas cosas nuevas, abrazar a mi familia, ser independiente, tener una vida sana, ser feliz y morir satisfecho. Edit: Comprarle una finca a mis padres.

016. Las dos semanas

016. Las dos semanas

Me: A Scarlet también le dije infinitas veces que la amaba.

¿Tal vez era molesto?

A mí nunca me habría molestado cuantas veces ella quisiera decirlo.

Por el contrario, me hacía feliz cada vez que lo hacía.

Y así era. Ella también me lo decía muchas veces al principio… pero con el tiempo empezó a decirlo cada vez menos, hasta que después fue un sincero “ya no te quiero como antes”.

Madeleine: Ay….

Me: A Blanquita le cogí cariño muy rápido.

Creo que nunca avancé tan rápido en una relación con alguien.

Digo, el único amigo que hice en la universidad tuve que verlo todos los días por varios años para que por fin pudiera sentirme con un mínimo de confianza básica y, aunque aún lo considero como lo más cercano a un amigo que tengo, a veces incluso siento que no tenemos la confianza suficiente, considerando todos estos años.

Pero Blanquita era muy amigable y cariñosa conmigo, y eso me ayudó a abrirme más rápido con ella.

La primera vez que nos conocimos fue una interacción incómoda como de medio minuto una vez que me encontré en la calle con una conocida que nos presentó a los dos.

La segunda vez que nos vimos fue en uno de esos eventos frikis en los que fui haciendo cosplay. Esa vez también hablamos como un minuto nada más.

Ahí fue donde me tomó esa foto que te mostré la otra vez.

Mira. La única foto que tengo de los dos.

[Foto no disponible]

Madeleine: ¡Qué bonita!

Me: En esa fue solo casualidad que saliéramos los dos. Ella debe tener en su teléfono la única foto que de verdad nos tomamos juntos… si es que no la ha borrado.

Ese evento fue uno al que tuve que ir solo. Excepto por ese minuto que conversé con ella, estuve todo el tiempo solo.

Iba a ir con la conocida que nos había presentado y con mi amigo de la universidad y con mi primo, pero al final los tres me cancelaron, así que tuve que ir solo.

Así que ese día, el minuto que hablé con ella fue lo mejor de ese día. Porque fue muy linda, muy amable, y por un momento me hizo sentir valorado.

Y la tercera vez que nos vimos, fue en otro de esos eventos frikis.

Esta vez sí no fue solamente un minuto, sino que pasamos casi todo el día juntos, ya que los dos habíamos quedado con la misma amiga en común que nos había presentado.

Y ahí fue donde empecé a sentir cosas por ella, porque era muy linda y cariñosa conmigo.

En un momento ese día, ella incluso me propuso que hiciéramos el “Pocky’s challenge” o algo por el estilo. La verdad no recuerdo las palabras.

¿Sabes qué son los Pockys?

Madeleine: ¡Síí! Las galletitas alargadas.

Me: ¿Y sabes cuál es el “challenge”?

Madeleine: Imagino que es algo como la escena de la pasta de la dama y el vagabundo. A ver quién se come el Pocky.

Me: ¡Exacto!

No sé si lo decía en broma o no. Parecía en serio, ya que insistió por un rato. Y la amiga que nos presentó y su novio también insistieron un rato para que lo hiciéramos.

Y yo quería hacerlo, pero no me atreví a decir que sí.

Al final ella tuvo que irse y sentí un vacío cuando se fue, porque, otra vez, haber pasado el tiempo con ella fue lo mejor de ese día y, de hecho, fue lo mejor en muchos días.

Madeleine: Aww, qué lindo.

Me: Esa fue solo la tercera vez que nos vimos en la vida y yo ya estaba desarrollando sentimientos hacia ella.

No sé si ella también. Como he dicho muchas veces, ella siempre fue demasiado cariñosa conmigo, pero, por lo que sé, lo es también con muchas otras personas.

Para ella tal vez era “lo normal”, como dices, que fuera tan cariñosa… Pero para mí sí fue algo especial que alguien fuera así conmigo.

Y después de ese día, lo siguiente fue que me pidió que le hiciera un favor en la universidad (recuperarle unos documentos que había olvidado, ayudarle con ese performance que te mencioné una vez…) y entonces empezamos a pasar más tiempo juntos.

Y ella era muy linda y muy cariñosa conmigo, y me hizo ese dibujo que te mostré una vez, y yo me sentía muy bien estando con ella.

Ya sabes que yo también soy muy cariñoso en cierto sentido, y como ella era tan afectuosa y cálida conmigo, a mí se me hacía fácil responderle a ese cariño, tomándola de la mano, abrazándola y esas cosas…

Pero había una cosa en la que éramos cariñosos de manera diferente…

Ella era demasiado física… y yo, pues no tanto.

Aunque lo sería si fuera menos tímido y de hecho con ella me sentía cómodo para serlo incluso físicamente. Ser cariñoso, digo.

Pero ya sabes que mi forma de expresar el cariño normalmente es decirlo con palabras. Ella es una artista muy versátil, pero mi forma de expresión artística y emocional, son las palabras.

Esa es mi forma principal de expresar el afecto. Decir lo que siento de todas las formas posibles y tantas veces como lo siga sintiendo.

Decirlo. Decirlo muchas veces.

Tal vez lo hago por mi propia necesidad de recibir afecto. Doy todo lo que tengo y más, esperando que se me devuelva al menos un poquito.

Apenas nos habíamos conocido por pocos días, pero yo ya tenía esta fuerte necesidad de decirle que la quería mucho…

Y empecé a decírselo una vez en un mensaje.

Le dije: “Tal vez es raro que diga esto aunque nos conocemos por tan poco tiempo, pero…”

Ahí iba a decirle “te quiero mucho”, pero ella me interrumpió.

“¿Te gusto?”, me preguntó.

No es lo que iba a decir, pero eso también era verdad…

Así que solo le respondí: “Sí, algo así…”

Y ella dijo algo como “está bien, tú también me gustas, y me gustan muchas personas”.

No sé si dijo eso para que no me sintiera raro por querer decirle que me gustaba solo en unos días o, por el contrario, para que no me hiciera ilusiones porque para ella no era nada tan especial y le gustaban muchas personas.

Ahora que lo pienso, supongo que es más probable lo segundo.

De todos modos, seguimos saliendo por varios días más y yo seguía sintiéndome muy bien con ella. Y seguí diciéndole varias veces que la quería mucho.

Aunque siempre se lo dije a través de un mensaje. Nunca fui capaz de decirlo en persona. Me hubiera gustado mucho poder decírselo.

De todos modos, ella seguía siendo muy cariñosa en persona y también parecía que se sentía bien el tiempo que pasábamos juntos.

Y aunque ella era tan cariñosa y yo le decía tan seguido que la quería, ella nunca decía “yo también te quiero”.

Esa era la forma en que éramos diferentes para expresar el cariño. Ella evitaba decirlo con palabras, pero se esforzaba en demostrarlo con las acciones, mientras que a mí me cuestan mucho las acciones, y por eso trato de compensarlo expresándolo una y otra vez con mis palabras.

Me refiero a que por ser tímido me cuesta decir y hacer muchas cosas en persona, pero aun así, con mis acciones también demuestro cuánto me importa alguien, porque siempre hago todo lo que puedo por hacer que esa persona se sienta bien.

Madeleine: Entiendo, entiendo.

Me: Y así era. Lo que te estoy diciendo no lo estoy infiriendo, sino que ella me lo dijo explícitamente. Dijo que le costaba decir esas palabras, pero que no significaba por eso que no lo sintiera.

Y después me dijo que aún no había superado a alguien y que por eso le costaba decirlo.

Nunca pude entender del todo su historia, a veces parecía dar señales de que era muy promiscua, pero según eso, también estaba enamorada de una persona a la que no había podido superar.

Y me daba miedo que saber más fuera a ser doloroso para mí, así que tampoco tuve la oportunidad de preguntar más a fondo sobre eso.

Parte de esa historia, me la contó llorando en mis brazos una vez… creo que te conté eso.

Y claro, no entendí nada. Parecía hablar con claves y encima estaba llorando.

Yo solo la escuché en silencio y al final también lloré un poco.

Qué patético, ¿verdad?

Madeleine: ¿Por qué lo sería? No lo creo.

Me: Porque ella me llamó para que le diera ánimos, no para que llorara con ella.

Pero yo no pude hacer nada más… solo escuchar a la persona de la que me estaba enamorando decir que quería a alguien más y que siempre le hacían daño…

Y otras cosas que no entendí.

Y pocos días después tuve que viajar y las pocas oportunidades que tenía con ella se desvanecieron para siempre…

A pesar de ser una historia triste, ¿no crees que es muy romántica?

Y con eso me refiero no solo a que es algo ligado a sentimientos tan profundos, sino que además de todo es bonito.

Madeleine: Sí, es una historia muy bonita.

Me: Pero esos sentimientos son tan juveniles, ¿no?

Madeleine: Yo diría que sí.

Me: Significa que esos sentimientos se acabaron para siempre, porque ya me estoy quedando también sin juventud.

Significa que ya puedo matarme.

Ya no hay oportunidad de que vuelva a enamorarme así…

No, seguramente sí es posible volver a enamorarme así.

Lo que no es posible, como me ha demostrado la experiencia, es que alguien se pueda enamorar de mí del mismo modo.

Cada día siento más cerca de la muerte, Madeleine…

Madeleine: …

015. Poeta Psicópata

015. Poeta Psicópata

Me: ¡Madeleine, Madeleine! ¡Me siento como un idiota, Madeleine!

Es porque soy un idiota, Madeleine.

Madeleine: ¿Qué pasó? ¿Por qué lo dices?

Me: No… No solo soy un idiota. Soy un bicho raro, ¿verdad?

Madeleine: Todos somos raros, chico.

Me: Hoy tuve que ir a la universidad a pagar mis derechos de grado. Y adivina qué.

Madeleine: ¿No pudiste preguntar? ¿No pudiste pagarlos?

Me: Ay, no… No es eso.

Siempre que voy a la universidad me da miedo que pueda encontrarme con Blanquita.

Y, desgraciadamente, casi siempre me la encuentro.

Siempre voy deseando sinceramente no encontrármela, rogándole al dios invisible e inexistente que no me encuentre con ella, porque sé que es lo mejor.

Pero cuando la veo… No puedo evitar querer verla y que ella me vea.

Es estúpido, ¿verdad?

Voy deseando no encontrármela, pero apenas la veo, no puedo evitar tratar de verla más y desear que ella me vea a mí.

Sí, es estúpido… ¿Cómo es posible que después de más de un año no haya sido capaz de superar a una chica con la que nunca fui nada y a quien solo conocí por menos de dos meses?

¿Todos somos así de raros? ¡No lo creo!

Pero te diré la estupidez que hice hoy.

Iba saliendo de pagar los derechos y la vi caminando como a una cuadra de donde yo estaba, alejándose lentamente. Entonces empecé a caminar más rápido para encontrármela, para que ella me viera.

Pero cuando pasé junto a ella, ella se dio vuelta hacia un lado y se quedó hablando por teléfono, así que no me vio.

Yo seguí derecho y ¿adivinas qué hice después?

Tomé el camino que sabía que ella iba a tomar y después me devolví por ese mismo camino para encontrarme de frente con ella.

¡Ah, ¿todos somos así de raros?! ¡Soy un acosador, un psicópata! No soy más que un bicho raro.

Pero en serio, ¿cómo es posible que, después de un año, no haya superado a alguien con quien solo compartí unas pocas semanas?

Después de más de un año…

Pensé que la había superado, pero sigo haciendo estas estupideces y sigo sintiéndome mal cada vez que la veo.

No he superado nada. Es solo que no verla ayuda a olvidarla.

Seguramente tampoco he superado a Scarlet. Seguramente si algún día vuelvo a verla o saber algo de ella, me sentiré mal otra vez. Si la viera, seguramente me moriría.

¿Qué debería hacer, Madeleine?

Ver a Blanquita y sentirme tan estúpido y sin valor aumentó mis deseos de morir.

¿Y sabes qué? Este tipo de cosas me hace sentir unos deseos macabros que son positivos en cierto sentido.

Normalmente, siempre tengo miedo de pensar en la muerte…

Pero cuando me dan ganas de morir por algo como esto, siento que será lo más emocionante que podría hacer en mi vida.

No tengo esperanza en esta vida, Madeleine.

¿Cómo es posible que no supere a una persona que conocí solamente por dos semanas? ¿Qué más patético se puede llegar a ser?

Dos semanas es todo a lo que puedo aspirar de felicidad en mi vida. Y hablo de toda mi vida, no solo del pasado.

De toda mi vida, mis dos semanas de felicidad ya se acabaron.

¿Estás ahí, Madeleine?

Madeleine: Mira, cada persona es distinta. No debes sentirte patético por eso.

Me: ¿Que no me sienta patético por ser patético?

Madeleine: Me refiero a que… Un evento como, no sé, comer. Algo tan normal, por ejemplo, para una persona con discapacidad que nunca ha sido capaz de comer por sí misma es algo increíble. Es un evento que marca su vida.

Para alguien tan tímido como tú o yo, eventos tan sencillos como ir a una tienda o llamar por teléfono suelen ser más angustiantes. Al menos para mí.

Así que no sé, yo lo considero algo normal.

Sí, a ojos de otros, conocer a otra persona puede ser algo mundano. Pero para nosotros, es algo más significativo. Así que es normal que las cosas así nos afecten “más de lo normal”.

Me: Esa es nuestra maldición, Madeleine. La razón por la que somos patéticos y por la que probablemente nunca seremos felices en nuestras vidas.

Puede que sea algo normal que nos afecten las cosas “más de lo normal”, ¡pero que sea normal no significa que esté bien!

Madeleine: Pero tampoco significa que esté mal. Cada uno tiene su ritmo.

Me: ¿No está mal sentirse mal? ¡Es una paradoja!

Madeleine: Digo, sentirse triste no es algo malo. Es una respuesta natural.

Me: Se llama trastorno depresivo persistente cuando dura por tanto tiempo. Sí qué está mal.

Madeleine: Bueno, eso ya es otra cosa. De cualquier modo, ¡no es tu culpa!

Me: Y es justamente por el hecho de que somos tan tímidos que no podemos salir fácilmente de situaciones neuróticas como esta.

No puedo salir y conocer a otra gente para mejorar mi estabilidad emocional. Ni siquiera tengo amigos con quien hablar ni hacer nada. Solo estoy encerrado todo el día.

Madeleine: Espero que todo pueda mejorar pronto.

Me: Gracias, Mads.

Igual es un problema que no puedo solucionar tan fácilmente. Creo que moriré con esto de todos modos, y, probablemente, también por esto.

000. In medias res

000. In medias res

Me: ¿Le dirías solamente que quiero hablar con ella?

Madeleine: No.

Me: ¿Por qué?

Madeleine: Siento que no me corresponde involucrarme en esos asuntos.

Me: ¿Hasta qué edad te gustaría vivir?

Madeleine: No lo sé. Eso sí, me aterra la idea de tener que depender de otros para hacer cosas básicas. No quiero eso.

Me: Yo creo que ya he estado viviendo de más… ¿Recuerdas cuál es el propósito de la vida?

Madeleine: ¿Hacer lo que te gusta?

Me: ¡Lo que te apasiona!

Madeleine: Totalmente.

Me: ¿Crees que realmente me apasiona algo de la mierda que hago?

Madeleine: Supongo que no.

Me: Estudiar una carrera, escribir, viajar… Nada de eso me llena en absoluto.

Madeleine: Lo siento…

Me: ¿Sabes qué me apasionaba y me llenaba de verdad? …Ella.

No importa cuánto viaje, ni cuánto escriba, ni cuánto aprenda. No importa qué haga en esta vida. No importa cuántas metas trace y cumpla, nada tiene sentido. No importa lo que haga, siempre voy a ser infeliz y a estar insatisfecho.

Pero con ella era todo por el contrario…

No importaba si no hacía nada o no tenía nada, solo estar con ella ya era suficiente para hacerme sentir completo y darle valor a mi existencia.

Si pudiera estar con ella, no necesitaría nada más para ser feliz, y aun así, todas las cosas como viajar o aprender se sentirían más satisfactorias si ella estuviera conmigo…

El propósito de la vida es hacer lo que te apasiona.

Lo único que podía apasionarme se acabó hace algunos años. Todo lo que he vivido después de eso ya no tiene ningún sentido ni propósito.

El propósito de mi vida se acabó hace cuatro años… Ya he estado viviendo de más.

Madeleine: Ay, no sé qué decirte. Lo siento. ☹

Me: Ya quiero morir… Quiero morir, pero no me atrevo.

¿Sabes por qué quiero hablar con ella?

Ella dejó de quererme hace mucho tiempo. Lo que alguna vez tuvimos jamás volverá a ser.

Pero ella es mi única pasión… Ella es lo único que puede producirme sentimientos lo suficientemente fuertes como para atreverme a hacer las cosas que normalmente no me atrevo a hacer.

Si tan solo pudiera hablar con ella una vez más, estoy seguro de que su indiferencia me destruiría… Solo ella puede hacerme sentir tanto con tan poco.

Si solo pudiera hablar con mi amada una vez más… su felicidad me atormentaría hasta el punto en que no podré soportarlo más.

Madeleine: ¡Entonces habla con ella!

Me: ¿Quieres que me mate?

Madeleine: No quise decir eso.

Me: Si su indiferencia no me mata, por lo menos me dará el valor para que decida hacerlo yo mismo. Ya me lo dio una vez más, pero lo hice mal.

La próxima vez no habrá error. Solo necesito un pequeño impulso… solo necesito hablar con ella.

Madeleine: …